Los religiosos españoles pasan de la teoría a la praxis en sinodalidad
La CONFER concluye su asamblea general con un llamamiento a experimentar la sinodalidad «como forma de vida»
La 32 asamblea general de los religiosos de la CONFER ha concluido este jueves tras varias jornadas de reflexión, diálogo y trabajo compartido centradas en la práctica sinodal y en los retos que afrontan hoy las congregaciones religiosas.
En el discurso de clausura pronunciado por el presidente de la CONFER, Jesús Díaz Sariego, y la vicepresidenta, Cinta Bayo, se ha constatado el cumplimiento de los objetivos planteados al inicio de la misma. Entre ellos, «despertar juntos al kairós sinodal», fortalecer la conciencia sobre la dimensión sinodal en la vida cotidiana de las congregaciones, y tejer «comunidad real» a través de la escucha mutua y el diálogo compartido.
Otro de los aspectos que han destacado los religiosos en su pronunciamiento ha sido la necesidad de «mirar bajo la alfombra», en referencia a la importancia de afrontar las realidades, tensiones y miedos que a menudo permanecen ocultos dentro de las comunidades.
Una nueva etapa
La celebración de esta asamblea de los religiosos ha dado fe de que la Iglesia y las congregaciones religiosas han entrado en una nueva fase del proceso sinodal. Según ha expresado la presidencia de la CONFER, se ha pasado «de una comprensión más teórica de la sinodalidad a la experiencia práctica», entendida ya no solo como una mejora de procedimientos, sino como «una forma de vida en lo cotidiano».

En este contexto, Sariego y Bayo afirmaron percibir «un momento de gracia» y una llamada del Espíritu a seguir profundizando en el camino sinodal que vive cada congregación. Entre las principales constataciones surgidas durante los trabajos, destacaron la necesidad de «dar voz a realidades silenciadas, afrontar experiencias ocultas dentro de las comunidades, fortalecer la sinodalidad interior para superar los propios miedos y hacer un esfuerzo sincero por ponerse en el lugar del otro».
El ajedrez de la sinodalidad
Otro de los conceptos centrales de la asamblea fue la invitación a «reinventar el ajedrez de la sinodalidad», una imagen con la que se han resumido cinco movimientos esenciales para avanzar en este proceso.
El primero consiste en reconocer que «todos son necesarios, aunque nadie es imprescindible», subrayando que ningún carisma puede caminar en solitario. El segundo apunta a vencer la rigidez; el tercero, a evitar la exclusión de quienes resultan incómodos para mantener una falsa armonía; el cuarto reivindica la sabiduría de caminar en comunidad; y el quinto destaca el valor del silencio del Espíritu para discernir el camino de Dios desde una mirada sistémica.
Conversión y silencio
Además, la asamblea ha dedicado una atención especial a las cinco conversiones sinodales recogidas en el documento final del Sínodo: la conversión espiritual, relacional, procedural, institucional y misionera. Los religiosos insistieron en que el gran reto actual es integrar todas estas conversiones de manera interrelacionada, conscientes de que «cada una alimenta y sostiene a las demás».
Para avanzar en esta integración, la asamblea propuso cultivar tres actitudes fundamentales: la certeza interior nacida del silencio, la capacidad de sostener la tensión sin romper la comunión y la sabiduría de pasar «del orden al desorden y del desorden a la reordenación».