Muchas víctimas de trata son obligadas a estafar a otras por Internet, denuncia la CEE
Con motivo del Día Mundial contra la Trata de Personas que se celebra el 30 de julio, los obispos señalan esta explotación de la que «hasta ahora apenas se hablaba»
La Iglesia católica se unirá el próximo 30 de julio al Día Mundial contra la Trata de Personas, convocado por Naciones Unidas bajo el lema «Atrapados detrás de la estafa», para denunciar una modalidad de explotación que gana terreno: la trata con fines delictivos, en la que las víctimas son obligadas a participar en fraudes y estafas a través de Internet.
En un mensaje difundido por el Departamentro de Trata de Personas de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana de la Conferencia Episcopal Española, la Iglesia recuerda que lleva años trabajando para visibilizar la trata de personas y advierte de que se trata de una realidad «cambiante», capaz de adaptarse a las nuevas circunstancias. En esta ocasión, el foco se sitúa en esta forma de explotación de la que «hasta ahora apenas se hablaba».
«Un delito global que sale muy caro»
El mensaje de los obispos se hace eco de las conclusiones de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), que explica cómo muchas personas son captadas mediante falsas ofertas de empleo y terminan atrapadas en redes dedicadas a las estafas por Internet. La organización internacional define este fenómeno como «un delito global que sale muy caro» y reclama una respuesta coordinada para combatirlo.

La Iglesia aprovecha también esta jornada para recordar el llamamiento realizado por el papa León XIV durante su reciente viaje a España, cuando pidió a los traficantes y tratantes que se conviertan. Asimismo, hace suyo el mensaje que el Pontífice dirigió a las víctimas de la trata durante su visita al muelle de Arguineguín, en Gran Canaria: «Tu vida pertenece a Dios y conserva una dignidad que no pueden arrancarte. Y nosotros queremos caminar contigo hasta que esa verdad vuelva a sentirse más fuerte que el dolor».
El Papa lo desarrolla en su magisterio
El texto subraya además que la lucha contra la trata ocupa un lugar destacado en la primera encíclica de León XIV, Magnifica humanitas. En el capítulo dedicado a «Romper las cadenas de las nuevas esclavitudes», el Papa reafirma el compromiso de la Iglesia frente a cualquier forma de explotación y sitúa la dignidad humana como principio irrenunciable de toda acción política y social.

En concreto, el número 174 de la encíclica sostiene que «La Iglesia renueva su firme condena de toda forma de esclavitud, trata y mercantilización de la persona», al tiempo que recuerda «la urgencia de un amplio movimiento de reflexión y acción» que coloque «en el centro la dignidad inalienable de todo ser humano y el bien común, como fines de la sociedad y como criterios de toda decisión personal, social y política».