El Papa visitará Arguineguín, puerto de dignidad y esperanza
No se conocerá más como «muelle de la vergüenza». El acto con el Santo Padre lo hará símbolo de unas Canarias acogedoras
Aisha desembarcó de un cayuco en Arguineguín en 2020, en plena pandemia de COVID-19 y en plena oleada de llegadas a este puerto. «Me llamaron para encontrarle algún sitio, pero no tenía documentación. Así, no iban a aceptarlo en ninguna parte. Por eso, lo acogí en casa», cuenta a Alfa y Omega el padre Adrián Sosa Nuez. Por aquel entonces, era el párroco de Nuestra Señora de los Dolores y Santa Águeda, a poca distancia del puerto, en primera línea de acogida. El sacerdote se afanó por ayudar a Aisha a conseguir sus documentos, pero el muchacho se desesperó y, de nuevo, se confió a las mafias para llegar a la península. «Estuvo aquí solo diez días y, como agradecimiento, me limpió toda la casa». La de Aisha es una de las muchas vidas que arribaron a ese Arguineguín desbordado de 2020. En solo siete días, llegaron a Gran Canaria 2.500 personas, el equivalente a todo 2019. Y así, Arguineguín se convirtió en el emblema de una crisis humana que rebasó a las instituciones y al exiguo dispositivo de acogida.
Seis años después, el jueves 11 de junio, León XIV pisará ese lugar para recordar a los que se tragó el mar, a los que sí llegaron y a los que los ayudaron. Presidirá el encuentro con las realidades de acogida a migrantes y escuchará un testimonio de quien rescata, otro de quien acompaña, otro de un migrante africano y uno más de uno latinoamericano. «Las Canarias servimos de puente entre África, Europa y Latinoamérica», explica a este semanario el padre Fernando García, el actual párroco de Nuestra Señora de los Dolores y Santa Águeda.
Él será una de esas 2.000 personas que participen en este acto en Arguineguín con el Pontífice. Su parroquia atiende a todo el que lo necesita a través de Cáritas y a los migrantes a través del Grupo Acogida Digna. «Para darles cercanía humana, integración», comenta. «Es una tarea hermosa que responde mucho al Evangelio vivo», añade. Se dice que las crisis generan oportunidades; y aquella de 2020 propició que los mecanismos de acogida e integración se fortalecieran porque «las circunstancias obligaron a ello», reconoce el párroco. Asimismo, agradece «el gesto precioso del Papa» de transformar el puerto en un emblema de la dignidad humana.

El padre Sosa Nuez reivindica a los canarios como un pueblo muy acogedor que, en aquel 2020, se vio sobrepasado. Opina que la visita de León XIV será, sin duda, «un signo de esperanza para aquellos que pusieron un poquito en favor de una acogida digna y también un signo de vergüenza para los que se desentendieron».
Entre los que nunca miran hacia otro lado cuando una patera aparece están los pescadores, también invitados al encuentro con el Santo Padre. Quien fuera su patrón mayor, Ricardo Ortega Santana, 50 años faenando, cuenta a Alfa y Omega que los pescadores son como las gaviotas que vigilan todo el tiempo el mar y, del mismo modo, ellos son los primeros que avistan estas precarias embarcaciones y a las almas que las abarrotan.
«Las autoridades nos piden que nos coloquemos cerca e intentemos tranquilizar a estas personas para que no vuelque el cayuco. Si sucediera, yo sería el primero que me tiraría al agua para ayudar», asegura. El mar tiene sus códigos y eso hace que no haya quien vea una patera y la ignore. El marinero está contento por asistir al encuentro del puerto y se confiesa muy devoto de la Virgen del Carmen, «la primera que el Papa verá en su visita a Gran Canaria, la pequeña, que está en el muelle», especifica. La que acoge bajo su manto a todos los que se echan a la mar, con más o menos fortuna.
«Ante el aumento de llegadas en 2020, el muelle vivió una situación compleja por cómo lo gestionamos, no por las personas migrantes. Se denominó “muelle de la vergüenza”. No se llama así», afirma la secretaria general de Cáritas Canaria, Caya Suárez. Explica que Arguineguín quiere demostrar que es «el muelle de la esperanza». En el evento, León XIV y varias personas lanzarán flores al mar en homenaje a las víctimas de la ruta atlántica. Además, bendecirá una cruz de madera de cayuco junto a la Virgen del Carmen. En la Misa del día siguiente en Tenerife, también habrá tres cayucos. «Queremos transmitir que el pueblo y la Iglesia canaria acompañan, acogen e integran».