A la reina Camila le interesa qué hacen las religiosas contra la trata y el cambio climático - Alfa y Omega

A la reina Camila le interesa qué hacen las religiosas contra la trata y el cambio climático

La soberana de Inglaterra recibe a la Unión Internacional de Superioras Generales en su residencia de Clarence House. Ellas ya la recibieron en Roma

Rodrigo Moreno Quicios
La reina Camila con las religiosas de la UISG. Foto: Vatican Media

La reina Camilla ha recibido en Clarence House —la residencia privada de los reyes de Inglaterra— a representantes de la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG), casi un año después del encuentro mantenido durante la visita de Estado de la familia real británica a la Santa Sede. La reunión ha servido para hacer balance del trabajo desarrollado por las religiosas en favor de las personas más vulnerables y para reforzar una colaboración centrada en la defensa de la dignidad humana, la protección de mujeres y niñas y el cuidado de la creación.

El encuentro ha puesto el foco en la labor que desempeñan las cerca de 600.000 religiosas presentes en algunos de los contextos más difíciles del mundo. Las superioras han explicado cómo su trabajo alcanza a víctimas de trata, personas migrantes, comunidades afectadas por conflictos armados y poblaciones golpeadas por las consecuencias del cambio climático, donde, en muchos casos, constituyen una de las pocas presencias estables sobre el terreno.

Una red internacional contra la trata

Durante la reunión también se ha abordado el compromiso de la Casa Real británica con iniciativas dirigidas a favorecer la protección, la inclusión y el acceso a nuevas oportunidades para las personas más vulnerables, especialmente mujeres y niñas, un ámbito en el que las congregaciones religiosas desarrollan buena parte de su misión.

Uno de los asuntos centrales ha sido el trabajo de Talitha Kum, la red internacional de religiosas dedicada a prevenir y combatir la trata de personas. Presente actualmente en más de 110 países mediante 68 redes nacionales y regionales, la organización ha presentado los avances logrados en el acompañamiento a víctimas y supervivientes de la explotación.

Donde el clima cambia, las religiosas son lo único estable

Las representantes de la UISG han destacado especialmente el desarrollo del programa Young Ambassadors Against Human Trafficking, impulsado inicialmente con el apoyo del Gobierno del Reino Unido y extendido hoy a distintos países. La iniciativa busca implicar a los jóvenes en la prevención de la trata y de otras formas de esclavitud moderna, convirtiéndolos en agentes de sensibilización dentro de sus propias comunidades.

La justicia climática ha ocupado igualmente un lugar destacado en las conversaciones. Las superioras han expuesto los proyectos que numerosas congregaciones religiosas desarrollan para ayudar a las comunidades más expuestas a los efectos del cambio climático mediante programas de educación ambiental, agricultura sostenible, acceso al agua potable y fortalecimiento de la resiliencia local.

En este contexto, han subrayado que las consecuencias de la crisis climática afectan de forma desproporcionada a las poblaciones más pobres, especialmente a mujeres y niñas, por lo que la protección del medio ambiente no puede separarse de la lucha contra la pobreza ni de la promoción de la justicia social.