«Las parroquias han de ser auténticas escuelas del laicado»
Acción Católica celebra en Málaga su Asamblea General y el Encuentro de Laicos de Parroquia
La presidenta diocesana de Acción Católica General en Málaga, Angelines Morales, explica los retos de la V Asamblea General de la ACG y el Encuentro de Laicos de Parroquia. Destaca la importancia del primer anuncio, el acompañamiento personal y la necesidad de que las parroquias respondan a una sociedad cada vez más marcada por el individualismo.
—¿Qué habéis vivido estos días en Málaga?
—Ayer celebramos la V Asamblea General de Acción Católica General y hoy hemos comenzado el Encuentro de Laicos de Parroquia con el acto inaugural y la Eucaristía. Es un encuentro abierto a todos los laicos que han querido participar.
—¿Qué asuntos habéis abordado en la Asamblea General?
—La Asamblea General es el órgano de mayor decisión de Acción Católica General. Hemos revisado el trabajo realizado durante el cuatrienio anterior, tanto en los objetivos pastorales como en la economía y la organización. También hemos aprobado las líneas de trabajo para los próximos cuatro años y hemos actualizado algunos aspectos de los estatutos para adaptarlos al momento pastoral actual.

—¿Cuáles serán los principales desafíos del nuevo cuatrienio?
—El objetivo sigue siendo el mismo que tiene toda la Iglesia: la evangelización. Queremos seguir ayudando a que las parroquias sean auténticas escuelas del laicado, donde las personas descubran su vocación, reciban formación y acompañamiento y puedan recorrer un proceso de crecimiento cristiano desde la infancia hasta la edad adulta.
Acompañamiento
—¿Habrá algún acento especial respecto al cuatrienio anterior?
—Seguimos desarrollando el Proyecto Cuatro 40 y todo lo relacionado con el primer anuncio. En este encuentro estamos profundizando especialmente en el acompañamiento. Podemos presentar a Jesucristo a muchas personas, pero si las parroquias no están preparadas para acompañar esos primeros pasos, resulta difícil que el Evangelio transforme realmente sus vidas y tenga también un impacto en la sociedad.
—¿Cómo está implantándose el Proyecto Cuatro40 en España?
—Ya se está desarrollando en parroquias de unas 19 diócesis. Es un instrumento pensado para las parroquias. Acción Católica General no va a las parroquias a hacer el trabajo por ellas, sino que ofrece materiales, formación y acompañamiento para que sean las propias comunidades quienes impulsen estos procesos de primer anuncio y formen equipos de vida cristiana.
—Ese primer anuncio genera personas que necesitan ser acompañadas. ¿Qué necesidades detectáis hoy?
—Vivimos en una sociedad cada vez más marcada por el individualismo y el aislamiento. Tenemos muchas formas de comunicarnos, pero cada vez cuesta más escuchar al otro y mantener una conversación profunda. En ese contexto, la propuesta de la Iglesia resulta casi una forma de rebeldía. No solo acompañamos procesos de fe, sino también la vida concreta de las personas.
—¿Ha cambiado la forma de entender el acompañamiento?
—Sí. Hoy la Iglesia pone mucho más el acento en acompañar que en dirigir. Se trata de ayudar a que cada persona descubra por sí misma las llamadas que Dios va haciendo en su vida. Ese acompañamiento puede ser personal, grupal o comunitario, y exige una buena formación en el discernimiento.
Un lugar donde descansar y discernir
—Precisamente muchos talleres del encuentro giran en torno a esta cuestión.
—Así es. Durante estos días abordaremos el acompañamiento desde perspectivas muy distintas: cómo acompañar personalmente, cómo hacerlo en situaciones de pobreza o vulnerabilidad, cómo acompañar a las familias que atraviesan dificultades o a quienes asumen responsabilidades sociales y políticas. Al final, todos necesitamos un lugar donde descansar, discernir y encontrar apoyo para afrontar los desafíos de la vida.
—¿Cómo concluirá este encuentro?
—Terminaremos con un acto de clausura y una celebración de envío. Han participado personas de más de 50 diócesis y el objetivo es que todo lo vivido aquí vuelva ahora a sus parroquias y comunidades para hacerse vida allí.