La archidiócesis de Sevilla crea un organismo para velar por la transparencia de sus entidades - Alfa y Omega

La archidiócesis de Sevilla crea un organismo para velar por la transparencia de sus entidades

Fundaciones, asociaciones de fieles, personas jurídicas o hermandades, entre otros, deberán llevar una contabilidad ordenada y rendir cuentas, así como elaborar cada año un plan de actuación y un presupuesto. Son la exigencias del nuevo Protectorado canónico

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Miguel Vázquez Longo, monseñor Juan José Asenjo, Alberto Benito e Isacio Sillero, durante la presentación del protectorado. Foto: Arzobispado de Sevilla

Fundaciones, asociaciones de fieles, personas jurídicas o hermandades, entre otros, deberán llevar una contabilidad ordenada y rendir cuentas, así como elaborar cada año un plan de actuación y un presupuesto. Son la exigencias del nuevo Protectorado canónico

El Arzobispado de Sevilla acaba de crear un nuevo organismo dentro de la Curia diocesana, el Protectorado canónico, con el objetivo de «facilitar a las entidades religiosas el cumplimiento de sus obligaciones». Se trata de un mecanismo de tutela en materia fiscal, contable y de transparencia para el ingente número –unas 900– de personas jurídicas, asociaciones de fieles, fundaciones y otros entes que forman parte de la archidiócesis.

Las finalidades principales son las de velar por la correcta aplicación del ordenamiento jurídico canónico y, en concreto, por el cumplimiento de la legalidad en la constitución, funcionamiento y administración de estas entidades. Asimismo, se pretende mejorar su funcionamiento, buen gobierno, transparencia y administración, integrando toda su documentación e información en una misma unidad que garantice los principios de eficacia y eficiencia.

El Protectorado hace especial hincapié en la transparencia económica y, por ello, establece una serie de obligaciones. Entre ellas, las de llevar una contabilidad ordenada, adecuada a sus fines y actividades; rendir cuentas ante la autoridad eclesiástica; aprobar cada año un plan de actuación y un presupuesto. De no llevarse a cabo, la archidiócesis podrá adoptar las medidas que considere oportunas para reconducir la situación. Tal y como explicó en la presentación el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, esta iniciativa está «plenamente implicada en la política de transparencia que lidera la Conferencia Episcopal. El Protectorado, de hecho, entró en vigor el miércoles 1 de marzo con una «vocación de servicio –en palabras de Asenjo— a la Iglesia y a la sociedad en aras de la transparencia».

El secretario general de la archidiócesis, Isacio Sillero, añadió que el organismo ayudará a las entidades a cumplir sus obligaciones. Estas deberán rendir cuentas al Protectorado, del que recibirán, además, asesoramiento técnico. En este sentido, el ecónomo diocesano, Alberto Benito, explicó que la diócesis hispalense es la primera en instaurar un organismo de estas características, aunque aclaró que «este órgano no trata de fiscalizar ni aprobar nada, sino pedir información de la situación de cada entidad». Bueno anunció también la elaboración de seis manuales de buenas prácticas.

Ante la importancia de las hermandades en Sevilla, Isacio Sillero apuntó que son cada vez más las que rinden cuentas a la diócesis. «Estamos mejorando tanto en esto como en las aportaciones al fondo común diocesano. Hay muchas hermandades que ayudan de forma significativa», añadió el arzobispo.

Para dar a conocer este nuevo servicio, la archidiócesis organizará próximamente jornadas informativas a las que se invitará a las entidades implicadas en este protectorado canónico.

Pablo F. Enríquez