La iglesia de san Antón sale en el escudo de Bilbao y del Athletic - Alfa y Omega

La iglesia de san Antón sale en el escudo de Bilbao y del Athletic

Esta iglesia al lado de la desaparecida plaza Vieja fue tan importante que, antes de la construcción del nuevo Ayuntamiento, era costumbre que el alcalde presidiera las fiestas desde su balcón. En el barrio comerciante, su patrón es anacoreta

Rodrigo Moreno Quicios
Fachada exterior del templo de San Antón, a la orilla del Nervión.
Fachada exterior del templo de San Antón, a la orilla del Nervión. Foto: Wikimedia Commons.

«La iglesia de san Antón figura en el escudo del Bilbao y del Athletic, eso ya te indica algo», nos explica Gaspar Martínez, director del Departamento de Asuntos y Bienes Culturales de la diócesis de Bilbao. También lo hace el puente antiguo que «pasaba por el oeste de la iglesia, que ha sido sustituido por otro moderno al este» y que daba vida a esta zona de la ciudad repleta de «marineros y un tejido social mercantil», pues desde sus orígenes «Bilbao sirvió como base para el comercio exterior».

Escudos de Bilbao y del Athletic.

Los vestigios de este templo se levantaron humildemente en torno a 1420, tras el derribo de una parte de la muralla y una fortaleza de madera que vigilaba la crecida del Nervión, para dotar de una segunda iglesia a esta villa más allá de la parroquia de Santiago, designada catedral desde 1949. De hecho, «después de unas excavaciones que se hicieron entre el 2001 y 2002, se puede ver parte de la muralla y el ábside» del edificio antiguo. Sin embargo, apenas 40 años después de aquella primera obra, este se derruyó y se levantó uno más ambicioso para asumir a una feligresía boyante que se multiplicaba a toda velocidad.

Ruinas de la muralla y del ábside del templo anterior.
Ruinas de la muralla y del ábside del templo anterior. Foto: Diócesis de Bilbao.

Mayor que el Ayuntamiento

Martínez nos explica que todo lo que hoy rodea a San Antón giraba en torno a él en el pasado. No en vano, hasta el siglo XIX la iglesia fue utilizada también como cementerio y desempeñó un destacado papel social al reunir allí a las familias de renombre en sus velorios. En la plaza contigua (la ya desaparecida plaza Vieja) «se celebraban todo tipo de actos: corridas de todos, mercados callejeros; y el templo estaba justo en el centro cívico», por lo que era costumbre «que las autoridades presidieran las fiestas desde el Balcón de la Villa», que no se encontraba en el Consistorio sino precisamente en este templo, porque era mucho más importante como edificio que el Ayuntamiento, que luego se demolió para construirlo en otro lugar de la ciudad. 

De acuerdo con el director del Departamento de Asuntos y Bienes Culturales de la diócesis, una particularidad de San Antón «es que su esquina sureste está achaflanada y en ella el agua resbala en vez de golpear para aguantar las embestidas del río, pues a veces bajaba con mucha fuerza y producía inundaciones». La última sucedió en 1983, cuando un torrente arrancó sus puertas y verjas y arrastró río abajo buen parte de su mobiliario. 

Vista panorámica del interior de esta iglesia salón, de influencias alemanas.
Vista panorámica del interior de esta iglesia salón, de influencias alemanas. Foto: Diócesis de Bilbao.

Retablo salido del fuego

Por fuera llama la atención su campanario, barroco, trazado por Juan de Iturburu y contratado por Manuel de Capelastegui, quien concluyó la obra en 1775. Pero lo llamativo surge al cruzar sus muros y ser testigo de «la singularidad arquitectónica de esta Hallenkirche», es decir, de esta iglesia de crucero tipo salón con influencias alemanas y tres naves, «la central más alta y más estrecha» en comparación con las anchas laterales.

Uno de los elementos más impactantes es su retablo mayor, elaborado con las piezas que sobrevivieron al incendio del anterior, del siglo XVI, y completado con «una serie de cuadros del año 2003 del pintor Iñaki García Ergüin, fallecido hace unos pocos meses». Según Gaspar Martínez, es un conjunto «con un programa iconográfico teológicamente serio» y en el que figuran, entre otras escenas, la Santa Cena.

Escudo de la ciudad con la iglesia y el puente. A la derecha: El retablo combina pinturas salvadas de las llamas en el siglo XVI con los cuadros hechos en2003 por Iñaki García Ergüin.
Escudo de la ciudad con la iglesia y el puente. A la derecha: El retablo combina pinturas salvadas de las llamas en el siglo XVI con los cuadros hechos en2003 por Iñaki García Ergüin. Fotos: Diócesis de Bilbao.

Por último, el patrón: san Antonio Abad. «Hay una talla de madera muy sobria, estilizada y muy vertical, de la que no estamos seguros sobre dónde estaba ubicada, si pertenecía al retablo o no», apunta Martínez. Pero que demuestra que una zona de la ciudad marcada por el emprendimiento y sus raíces comerciales puede tener perfectamente de santo de referencia a un asceta eremita.