Fernando Giménez Barriocanal: «Debemos ser valientes y hablar de Dios» - Alfa y Omega

Fernando Giménez Barriocanal: «Debemos ser valientes y hablar de Dios»

Don Fernando Giménez Barriocanal, vicesecretario de Asuntos Económicos de la CEE, presidente de COPE y padre de cinco hijos, es el ponente principal de la Jornada diocesana de Apostolado Seglar, de la archidiócesis de Madrid, con el lema Laicos, protagonistas de la nueva evangelización. Señala a Alfa y Omega que «debemos estar preparados para hablar de Cristo a los demás»

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Cartel de la XII Jornada diocesana de Apostolado Seglar
Cartel de la XII Jornada diocesana de Apostolado Seglar.

¿Qué es lo que ha fallado en la cadena de transmisión de la fe? ¿Por dónde ha entrado el ateísmo práctico, la increencia?
La nueva evangelización deriva de la situación del hombre moderno. Hay en las sociedades europeas, tradicionalmente creyentes, un alejamiento de Dios, debido a factores como el relativismo, a un racionalismo excesivo, una visión utilitarista y materialista de la vida… Todo eso ha configurado un hombre que piensa que Dios no le sirve para nada, y tiene como consecuencia pensar que la vida es absurda. Ante ello, hace falta una nueva forma de presentar el Evangelio a los hombres, y de ahí nacen los esfuerzos de Juan Pablo II y de Benedicto XVI por la nueva evangelización.

Los obispos españoles han alertado contra la secularización interna en el seno de la Iglesia. Parece imposible no contaminarse de alguna manera en el contacto con nuestro ambiente.
Los cristianos vivimos hoy en una sociedad que no va con nuestra forma de ver la vida. Hace 50 ó 60 años, había una serie de valores que favorecían el acercamiento a Dios, pero ahora ya no es así. Todo parece que juega a la contra; eso provoca que muchas personas creyentes, en la práctica real, no conforman su vida de acuerdo al Evangelio.

Si la cultura y el ambiente ya no evangelizan, más bien al contrario, ¿qué hacer? ¿Nos hemos dado cuenta, o este fenómeno nos ha cogido con el paso cambiado?
Creo que nos vamos dando cuenta. Por ejemplo, en muchos colegios, ya no se enseña a los chicos a rezar; y tampoco se hace en el seno de las familias. El resultado es que los niños pequeños no saben rezar. En la universidad te encuentras con chavales que no han recibido siquiera la Primera Comunión, o que no han tenido una educación religiosa básica. Poco a poco, nos estamos dando cuenta de que hay una parte de la sociedad que no es que tenga un prejuicio contra la Iglesia, es que tiene un desconocimiento total de la posibilidad de tener un encuentro real con un Dios que te ama inmensamente. Incluso dentro de la Iglesia hay mucha gente estupenda, piadosa incluso, pero que de verdad no han tenido este encuentro real con Cristo, que te ama, te perdona, te quiere como eres y que te promete la vida eterna.

¿Cómo podemos comunicar esta experiencia los laicos: padres de familia, madres, estudiantes, trabajadores…?
Primero, tenemos que vivirlo nosotros. Hacer la experiencia, todos los días, de ir al desierto y encontrarte con tu realidad y con la verdad que es Dios. Para eso hay que rezar mucho, vivir en la Iglesia y recibir los sacramentos. Una vez que uno vive eso, no hay más remedio que transmitirlo. Si uno es muy aficionado al fútbol y su equipo gana la Champions, está encantado de contarlo. En el caso de la fe, ¡cómo no voy yo a transmitirlo!

¿Se puede evangelizar sólo con el ejemplo, o es necesario ir más allá y anunciar expresamente a Jesucristo?
Primero, está el ejemplo. Hay hechos constatables: que mi vecino, mis amigos, mis familiares…, se den cuenta de que hay otra forma distinta de vivir. Y luego está el anuncio explícito del Evangelio. Todos estamos llamados a evangelizar. Todos. Hay una evangelización indirecta, con la que uno da testimonio de su fe. Yo, por ejemplo, cuando salgo a pasear con mis cinco hijos, ya doy testimonio de nuestra fe. Pero cuando alguna persona cercana tiene un problema, has de aparecer tú y dar una palabra. Y eso debes tenerlo preparado, porque el hombre de hoy está necesitado de esa palabra que salva y que tú le puedes dar. Debemos tener preparado qué es lo que vamos a decir para, a tiempo y a destiempo, hablar de Cristo a los demás.

Hay que perder el miedo a hablar de Dios…
Claro, no se trata de dar cristazos, pero sí hay muchos momentos en los que podemos dar gloria a Dios y dar testimonio. Debemos ser valientes, y no tener miedo a la contestación. En el peor de los casos, contamos con que Cristo, en el Sermón del Monte, dijo: Bienaventurados cuando os persigan por mi causa, vuestra recompensa será grande en el cielo. La persecución siempre es posible; y siempre hay que rezar por los enemigos. Hay que amarlos; en el rostro de cualquier persona está Jesucristo.

La XII Jornada diocesana de Apostolado Seglar se celebra, este sábado, a partir de las 9 horas, en el colegio de los Sagrados Corazones, de Madrid (calle Padre Damián, 34). Participarán también Elsa González y María Teresa Compte. El cardenal Rouco presidirá la Eucaristía. Más información: Tel. 91 454 64 21.