Diez años de la muerte de Jacques Hamel: «La madre del asesino sufría más que yo»
El presidente de los obispos franceses preside este domingo una Misa por el sacerdote asesinado por dos yihadistas. En vísperas del aniversario, su hermana cuenta la amistad que forjó con la madre de uno de los terroristas
«Le suplico perdón. Lo siento». Así saludó Nassera Kermiche a Roselyne Hamel. Una era la madre de uno de los terroristas que asesinaron al padre Jacques Hamel en 2016; la otra, su hermana. De aquel encuentro, aparentemente imposible, nació una amistad que diez años después sigue siendo un testimonio de reconciliación.
Incluso llevó a Hamel a rezar ante la tumba de Adel Kermiche, que había asesinado a su hermano Jacques. El apoyo de Nassera acompañará a Hamel este fin de semana, cuando participe en Saint-Étienne-du-Rouvray en las celebraciones y homenajes al sacerdote.
Este domingo, el cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella y presidente de la Conferencia Episcopal Francesa, presidirá una Misa en la iglesia de San Esteban, en esa localidad de Normandía. Le acompañará Dominique Lebrun, arzobispo de Rouen, que conoció a Jacques Hamel. Antes, habrá una marcha silenciosa desde la casa rectoral.
También acudirá Roselyne Hamel, de 86 años. Hace justo una década, estaba pasando una temporada con su hermano el día de su asesinato. «Estar rodeada» de tantas muestras de cariño «en este aniversario es un gran consuelo para mí. Me da mucha fuerza», ha declarado a OSV News.
La entrevista, concedida a la periodista Caroline de Sury, se centra sobre todo en cómo tras el asesinato del padre Jacques una de las cosas que más consuelo le ha proporcionado ha sido la estrecha amistad que ha forjado con Nassera Kermiche. En 2025, ambas publicaron juntas en Francia un libro titulado Hermanas en el dolor.

Ante una amistad incomprensible para muchos, Hamel relata que contactó con Kermiche porque quería «conocer a alguien con quien pudiera compartir mi sufrimiento», que por aquel entonces le parecía «inasumible». «Me puse en la piel de la madre del asesino. Podía imaginarme que ella sufría aún más que yo».
Intentó alejarlo del yihadismo
Hamel asegura que la madre del terrorista había hecho todo lo que estaba en su mano para intentar que su hijo no cayera en las garras del terrorismo islamista. «Incluso pidió ayuda a la Policía y les solicitó que encarcelaran a su hijo».
«Quería evitar que los yihadistas a los que quería unirse en Siria lo reclutaran a través de las redes sociales. Desgraciadamente, la cárcel le dio la oportunidad de encontrarse con islamistas radicales», lo que «solo empeoró las cosas».
A pesar de todos sus esfuerzos, Kermiche se sentía «muy culpable» por las acciones de su hijo. Además, durante años se mantuvo en un comprensible anonimato total. «Le preocupaban las reacciones en torno a ella e incluso temía por su vida, dado lo mordaces y amenazantes que eran los mensajes dirigidos a ella en las redes sociales» en Francia.
Habla la hermana del padre Hamel un año después de su martirio. Tiene clara su misión: Dar testimonio de su hermano https://t.co/EYaRYQyaiL pic.twitter.com/pwKrmMKTv0
— Alfa y Omega (@alfayomegasem) July 19, 2017
Después de ocho años de relación, «decidimos que teníamos que explicar lo que estábamos pasando», continúa Hamel. «La gente necesitaba entender las razones detrás de nuestra amistad».
Así nació Hermanas en el dolor. No contentas con ello, decidieron que «Nassera tenía que participar en los actos de promoción del libro».
Desde entonces, aprovechan todas las oportunidades que se les presentan para hablar juntas en público. «En particular visitamos institutos siempre que nos lo piden, para advertir a los jóvenes» contra la radicalización.
«Les decimos que esas redes son peligrosas para ellos, porque están en una edad vulnerable», explica la hermana del sacerdote asesinado. «Estos jóvenes están buscando una identidad y a sus padres les puede costar ofrecerles respuestas. Y sin embargo es a ellos a quienes necesitan recurrir. Les aconsejamos que se unan más a ellos, que les hablen, que les pidan consejo».
Visitas de musulmanes a la tumba de Hamel
La amistad entre Roselyne Hamel y Nassera Kermiche no es el único impulso al diálogo entre cristianos y musulmanes surgido paradójicamente a raíz del asesinato de Jacques Hamel. El dominico Jean-Fraçois Bour, director del Servicio Nacional para las Relaciones con los Musulmanes, de la Conferencia Episcopal Francesa, asegura a Vatican News que las oleadas de atentados islamistas desde el 11S y en especial en la década de 2010, ha sido para muchos seguidores del islam «una fuente de sufrimiento».
Se trata de personas que «no han recibido en absoluto, de las generaciones que los han precedido, una enseñanza del islam que pudiera favorecer la violencia y el caos». Muchos solo tomaron conciencia de la existencia del terrorismo yihadista en ese momento.

Además, en el caso del sacerdote galo, entendieron que «al drama de la muerte de un hombre se sumaba la tragedia derivada de su asesinato mientras rezaba», apunta Bour. Así, «no se puede aceptar que se considere a todos los musulmanes responsables de la muerte del padre Hamel, ni de todos los actos terroristas cometidos por personas que han caído en una ideología mortal».
Las respuestas no tardaron en llegar. «Algunos musulmanes acudieron al cementerio de Saint-Étienne-du-Rouvray para depositar flores». Y relata conmovido cómo «uno de origen comorense hizo y donó un cuadro que representa al padre Hamel predicando en su iglesia».
Concienciación dentro del wahabismo
«Delegaciones de altísimo nivel vinieron a París para hablar con los obispos y viajar a Saint-Étienne-du-Rouvray para presentar sus condolencias y manifestar su condena», relata. Entre ellos, destaca el secretario general de la Liga Islámica Mundial, organización históricamente vinculada al wahabismo saudí.
Aunque en este caso el dominico no se atreve a hablar de diálogo, los líderes a los que representaba sí se dieron cuenta de la necesidad de integrarse en un proceso de contactos en el que «los cristianos en general eran bastante proactivos».
Bour subraya la importancia de que esos dignatarios wahabitas entendieran que «a pesar de ser portadores de un cierto conservadurismo islámico, de un cierto rigorismo que puede favorecer una forma bastante agresiva del islam, era absolutamente necesario desarrollar otro mensaje».
El responsable del diálogo con el islam de la Iglesia francesa añade que «el mensaje de diálogo, perdón y reconciliación, lanzado por la Iglesia de Francia tras el asesinato del padre Hamel también sorprendió y tranquilizó enormemente a las autoridades francesas».