El PSOE recurre a la demagogia en materia social en su giro populista

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Foto: EFE/Juan Carlos Hidalgo

Se une a Izquierda Unida en su apuesta por despenalizar la eutanasia y vota a favor de modificar la Ley Orgánica de Libertad Religiosa

En tan solo una semana, el nuevo PSOE de Pedro Sánchez ha dado un giro de 180 grados en materia social. Una radicalización que afecta a importantes cuestiones que ya estaban prácticamente negociadas en el Congreso de los Diputados.

Este «volantazo» se vio ayer reflejado en el Pleno del Parlamento, al votar los diputados socialistas a favor de cambiar la Ley de Libertad Religiosa. Minutos antes, el secretario general, Pedro Sánchez, anunciaba su intención de regular la eutanasia, en contra de la tesis de su grupo parlamentario, que en sus iniciativas apostaba más por una ley de muerte digna, favoreciendo los cuidados paliativos.

Los grupos políticos con los que el PSOE había llegado a acuerdos se han visto sorprendidos por este repentino cambio de actitud en esta cuestión, la ley de muerte digna, todavía en fase de negociación. Igualmente, se muestran escépticos ante la evolución del Pacto de Estado por la Educación; y no descartan cambios de opinión de última hora en materia medioambiental, como sucedió la semana pasada, al votar en contra de modificaciones en la Ley de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, lo que puso en pie de guerra al sector de los cazadores y pescadores, y del mundo rural.

El brusco giro de Sánchez se enmarca en su estrategia de captar el voto radical, en clara pugna con Podemos. La sobreactuación del dirigente socialista en materia religiosa parece ir dirigida a hacer creer que la actual legislación religiosa restringe derechos de otras confesiones y beneficia a la Iglesia Católica.

Cuidados paliativos

La actitud más desconcertante de los socialistas se produjo en el Pleno de ayer, en relación a la ley de muerte digna. El Grupo Socialista presentó el pasado mes de febrero una Proposición de Ley instando al Gobierno a legislar sobre esta materia, pero no llegó a debatirse en el Pleno. Ciudadanos, que había presentado otra en esta misma línea, se adelantó y la incorporó al orden del día de la sesión plenaria del 27 de marzo.

Los socialistas, que en la exposición de motivos señalaban que su ley no estaba «llamada a regular la eutanasia», apoyaron en primera instancia, junto al Partido Popular, la iniciativa de Ciudadanos. La formación de Albert Rivera abogaba por favorecer y generalizar los cuidados paliativos en la recta final de su vida.

Esta propuesta de Ciudadanos se encontraba en fase de tramitación parlamentaria de enmiendas, pero Izquierda Unida presentó una a la totalidad, con un texto articulado, planteando regular la eutanasia, que supone, como bien es sabido, la intervención deliberada para poner fin a la vida de un paciente sin perspectiva de cura. Esta enmienda, al afectar al texto completo, no a una parte, tenía que votarse por el Pleno, y el PSOE no la apoyó.

Paradójicamente, Sánchez se reunía minutos antes de la votación con el diputado de Izquierda Unida, Alberto Garzón, y se comprometió con éste a trabajar en la despenalización de la eutanasia. Precisamente, el último Congreso del PSOE había radicalizado su posición, siendo partidarios de la regulación de esta práctica.

Santa Sede

El segundo giro importante que ha dado el PSOE en los últimos días se ha producido en relación a la Ley Orgámica de Libertad Religiosa de 1980. El PSOE optó ayer por apoyar la moción presentada por ERC solicitando al Gobierno de Mariano Rajoy su modificación inmediata.

La iniciativa resultó aprobada por 167 votos a favor y 166 en contra. A este voto a favor se unieron el miércoles las declaraciones del secretario de Justicia de la nueva dirección de Ferraz, Andrés Perelló, que reclamó la revisión de los Acuerdos con la Santa Sede, vigentes desde el año 1979 y que hasta ahora no habían supuesto un problema para las huestes socialistas.

De hecho, la cuestión religiosa había sido aparcada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en el año 2010, al dar un paso atrás en su intención de reformarla. Aunque inicialmente consideró prioritario el cambio de esta normativa, la polémica suscitada al proponer un viraje le obligó a aplazarlo. Desde entonces, el debate sobre la laicidad del Estado no había vuelto a abrirse en el cuartel de los socialistas, pero Sánchez ha decidido retomar este polémico asunto.

Paloma Cervilla/ABC