El Papa en la Sapienza: «Educar es como socorrer en el mar»

El Papa en la Sapienza: «Educar es caridad como socorrer a un migrante en el mar»

León XIV da un discurso ante la comunidad educativa de la universidad romana en el que denuncia el «malestar espiritual» de muchos jóvenes y el rearme en el mundo

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Un momento del discurso del Papa. Foto: Vatican News.
Un momento del discurso del Papa. Foto: Vatican News.

«He acogido con gran alegría la invitación a encontrarme con la comunidad universitaria de La Sapienza». Así ha comenzado el Papa León XIV su discurso este jueves a la universidad romana, a la que ha recordado que «educar es una forma de caridad como socorrer a un migrante en el mar». Se trata de la primera vez que un Papa vuelve a dirigirse al claustro universitario después de la fallida visita de Benedicto XVI en el año 2008. El Pontífice había sido invitado a inaugurar el año académico de la universidad, pero finalmente, la visita fue cancelada debido a protestas de profesores y estudiantes. 

En esta ocasión, el Papa León XIV ha querido dirigirse a estudiantes y docentes desde su «corazón de pastor», Así, a los primeros les ha dicho que los estudios que realizan «son promesa de aquello que puede cambiarnos para mejor, incluso antes de transformar la realidad que nos rodea. Cuando el deseo de verdad se convierte en búsqueda, nuestra audacia en el estudio testimonia la esperanza de un mundo nuevo». 

El Papa saluda a los jóvenes de la Sapienza. Foto: Vatican News.
El Papa saluda a los jóvenes de la Sapienza. Foto: Vatican News.

También ha recordado a los jóvenes de la Sapienza su especial filiación con san Agustín, «un joven inquieto, que cometió también graves errores, pero nada se perdió de su pasión por la belleza y la sabiduría». A este respecto, les ha orientado hacia las capellanías, «donde la fe se encuentra con sus preguntas». 

Aquellos «que se sienten mal» 

Tampoco ha querido el Papa en la Sapienza olvidarse de aquellos compañeros suyos «que se sienten mal», pues «para todos existen temporadas difíciles». A ellos les ha subrayado que «el chantaje de las expectativas y de la presión del rendimiento es la mentira omnipresente de un sistema distorsionado, que reduce a las personas a números, exacerba la competitividad y nos abandona a espirales de ansiedad». Esto origina «un malestar espiritual» en muchos jóvenes, del que es preciso salir respondiendo a la pregunta: «¿Quién eres?». Para el Papa, es una cuestión «a la que solo nosotros podemos responder por nosotros mismos, pero a la que nunca podemos responder solos. Nosotros somos nuestros vínculos, nuestro lenguaje, nuestra cultura: por eso es vital que los años de universidad sean el tiempo de los grandes encuentros». 

En cuanto a los adultos, les ha invitado a preguntarse: «¿Qué mundo estamos dejando?». Concretamente, ha denunciado «un mundo tristemente deformado por las guerras y por las palabras de guerra», y ha pedido «no olvidar el drama del siglo XX», y ha demandado «una alianza espiritual con el sentido de justicia que habita en el corazón de los jóvenes, con su vocación a no encerrarse entre ideologías y fronteras nacionales». 

En este sentido, ha denunciado que «en el último año el crecimiento del gasto militar en el mundo, y en particular en Europa, ha sido enorme. No se llame «defensa» a un rearme que aumenta tensiones e inseguridad, empobrece las inversiones en educación y salud, desmiente la confianza en la diplomacia y enriquece a élites a las que nada les importa el bien común». 

Vigilar el desarrollo de la IA 

También ha pedido «vigilar el desarrollo y la aplicación de las inteligencias artificiales en el ámbito militar y civil, para que no desrresponsabilicen las decisiones humanas ni agraven la tragedia de los conflictos». Y ha señalado que lo que está ocurriendo en Ucrania, en Gaza y los territorios palestinos, en Líbano y en Irán «describe la evolución inhumana de la relación entre guerra y nuevas tecnologías en una espiral de aniquilación». Como contrapartida, ha propuesto «un radical sí a la vida, sí a la vida inocente, sí a la vida joven, sí a la vida de los pueblos que invocan paz y justicia». 

Un segundo frente de compromiso común para el Papa es el de la ecología, un escenario en el que ha pedido a los jóvenes «no ceder a la resignación, transformando en cambio la inquietud en profecía». «Especialmente quien cree sabe que la historia no cae sin remedio en manos de la muerte, sino que siempre está custodiada, pase lo que pase, por un Dios que crea vida de la nada, que da sin quitar, que comparte sin consumir», les ha dicho. 

Educar, una forma de caridad 

«Hoy, precisamente la implosión de un paradigma posesivo y consumista despeja el camino para lo nuevo que ya está germinando: estudien, cultiven, custodien la justicia», ha clamado el Papa en la Sapienza. «Hace falta toda su inteligencia y audacia. Ustedes, de hecho, pueden ayudar a quienes los precedieron a restablecer un auténtico horizonte de sentido, para no detenernos en la enésima y rápida fotografía de la situación en la que nos encontramos. Es necesario pasar de la hermenéutica a la acción: tan poco considerados por una sociedad con cada vez menos hijos, ustedes testimonian que la humanidad es capaz de futuro cuando lo construye con sabiduría». 

A todos les ha dicho que «enseñar es una forma de caridad tanto como debe serlo socorrer a un migrante en el mar, a un pobre en la calle, a una conciencia desesperada». En definitiva, «se trata de amar siempre y en cualquier circunstancia la vida humana, de valorar sus posibilidades, de modo que se pueda hablar al corazón de los jóvenes, sin apuntar solo a sus conocimientos. Enseñar se convierte entonces en testimoniar valores con la vida: es cuidado de la realidad, es sentido de acogida hacia aquello que aún no se comprende, es decir la verdad». Por este motivo, «el saber no sirve solo para alcanzar objetivos laborales, sino para discernir quién se es», ha concluido el Papa en la Sapienza.