El Papa pregunta: «¿Es María mi modelo?»

El Papa pregunta: «¿Es María mi modelo?»

León XIV dedica su catequesis semanal a la figura de la Virgen. «Es madre de toda la Iglesia, que puede dirigirse a Ella con confianza filial», dice

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
El Papa saluda a los fieles en un momento de la audiencia. Foto: Vatican News.
El Papa saluda a los fieles en un momento de la audiencia. Foto: Vatican News.

«Hoy, hace 45 años, precisamente durante la audiencia aquí en la plaza de San Pedro, san Juan Pablo II sufrió el atentado que no fue mortal gracias a la Virgen». Así ha comenzado este miércoles su catequesis semanal el Papa León XIV. De este modo, el día en que la Iglesia celebra la memoria a la Virgen de Fátima, ha dedicado su enseñanza a María como modelo de la Iglesia. 

Para ello se ha remontado al Concilio Vaticano II, que en el último capítulo de la Lumen gentium reconocía a María como «miembro eminente y del todo singular de la Iglesia». Para León XIV, estas palabras nos invitan a comprender cómo en María «pueden reconocerse tanto el modelo como el miembro eminente y la madre de toda la comunidad eclesial». 

León XIV en el Santuario de Nuestra Señora del Buen Consejo en Genazzano, el 10 de mayo de 2025. Foto: CNS.
León XIV en el santuario de Nuestra Señora del Buen Consejo de Genazzano, hace un año. Foto: CNS.

De este modo, «María es modelo perfecto de aquello que toda la Iglesia está llamada a ser. Es criatura de la Palabra del Señor y madre de los hijos de Dios generados en la docilidad a la acción del Espíritu Santo». Además, «es madre de toda la Iglesia, que puede dirigirse a Ella con confianza filial, en la certeza de ser escuchada, protegida y amada». 

Madre y modelo de vida 

«A esta joven hija de Israel le fue concedido vivir la extraordinaria experiencia de convertirse en madre del Mesías», ha añado el Santo Padre. En ella se realiza también «el doble movimiento de descenso y ascenso: tanto la elección gratuita por parte de Dios como el libre consentimiento de la fe en Él».  

El Concilio afirmó que el único mediador de la salvación es Jesucristo y que su Madre «de ningún modo oscurece ni disminuye esta única mediación de Cristo, sino que manifiesta su eficacia», ha recordado el Pontífice. En la Virgen María se refleja también «el misterio de la Iglesia», pues en ella el pueblo de Dios encuentra «su origen, su modelo y su patria». En este sentido, «reconoce en ella su arquetipo, la figura ideal de aquello que está llamado a ser». 

Para finalizar, el Papa ha pedido dejarse interpelar por el modelo de María, con preguntas concretas: «¿vivo con fe humilde y activa mi pertenencia a la Iglesia? ¿Reconozco en ella la comunidad de la alianza que Dios me ha dado para corresponder a su amor infinito? ¿Me siento parte viva de la Iglesia, en obediencia a los pastores dados por Dios? ¿Miro a María como modelo, miembro eminente y madre de la Iglesia, y le pido que me ayude a ser discípulo fiel de su Hijo?».