Dialogar para tejer redes: el encuentro de León XIV con la sociedad - Alfa y Omega

El diálogo con el mundo, con la cultura y con la sociedad de nuestro tiempo es visto por la Iglesia como una necesidad. Así aparece en el Concilio Vaticano II a través de uno de sus documentos de mayor relevancia: la Constitución Apostólica Gaudium et Spes. Se contrapone a la doctrina tradicional que veía al mundo como uno de los enemigos del alma.

La cultura del encuentro

De ahí la importancia del encuentro que el Papa León XIV llevará a cabo en la tarde del 7 de junio en el Movistar Arena. Un diálogo del Santo Padre con la sociedad madrileña y española que puede ser considerado una buena expresión de lo que el Papa Francisco llamaba la cultura del encuentro.

En una sociedad dividida, polarizada que se dice hoy, buscar elementos que nos unen y que nos ayuden a tejer redes comunes. En esa tesitura, la Iglesia debe ser maestra, y León XIV ha demostrado serlo en este primer año de pontificado. Su apuesta por la unidad y la paz trasciende los muros de la Iglesia. Es una forma de explicitar el diálogo, la compasión y la integración de todas las personas, fomentando la fraternidad y la unidad en la diversidad, que buscaba Francisco al impulsar la cultura del encuentro.

Una oportunidad para escuchar a todos, para reconocer el valor de cada dimensión que forma parte de la sociedad en la construcción de un mundo mejor para todos. Cuando se establecen vínculos entre las personas y las instituciones, cuando se tejen redes, y este encuentro es una oportunidad para ello, la sociedad avanza.

Una sociedad abierta y reconciliada

Igualmente, estos encuentros muestran la importancia del diálogo entre las personas como expresión del diálogo de Dios con la humanidad. En la sociedad de la desconfianza, todo encuentro, todavía más si los actores son expresión de diversidad, abre la posibilidad de una sociedad abierta y reconciliada, en la que tienen cabida diferentes tradiciones culturales. Una mezcla de culturas que ha ido configurando la historia de España y que el Papa León puede ayudar a reforzar la riqueza que eso conlleva.

No se puede dejar de subrayar la necesidad de no tener miedo de escuchar a todos, tampoco a quien piensa diferente o parte de presupuestos contrapuestos a los nuestros. En la medida que damos ese paso, y llevamos a cabo un buen discernimiento, podemos ir concretando la cultura del encuentro, de la unidad en la diversidad y de la paz, elementos muy presentes en el pensamiento del Santo Padre.

Por el contrario, actitudes que nos llevan a aislarnos, sea por miedo o por pensar que somos mejores que nadie y que nada va a hacernos cambiar, evitan que las redes necesarias en nuestra sociedad se rompan. De hecho, es mucho más fácil cortar que tejer. Se necesita paciencia y buen tino para construir esas redes que den seguridad a una sociedad amenazada con caer al vacío. 

Cuando sin miedo nos encontramos y tejemos juntos, el tejido social gana en consistencia. Cuando nos distanciamos, y parece que siempre tenemos razones para eso, aunque no siempre sean movidas por la razón, la sociedad se desmorona. Que León XIV, que encarna los valores y esperanza de millones de personas, también de quienes no profesan la fe católica, haya decidido dar este paso es una premisa importante para que la sociedad madrileña y española entienda que las cosas tienen que ser diferentes y que juntos somos más.