La fe que me ayudó a seguir adelante - Alfa y Omega

Santo Padre, sea bienvenido a España. Soy un joven de 16 años de Cardedeu. Durante varios años sufrí bullying en mi entorno escolar, una etapa difícil en la que muchas veces me sentí solo y sin fuerzas para seguir adelante. Sin embargo, en medio de esas dificultades encontré en la fe un apoyo que me ayudó a no rendirme y a recuperar la esperanza poco a poco.

Con el tiempo, esa fe se ha convertido en una parte fundamental de mi vida. Me ha enseñado a servir a los demás y a descubrir el valor de lo sencillo. Actualmente colaboro con Cáritas, sirvo como monaguillo en mi parroquia y he organizado una fiesta solidaria a favor de la lucha contra el cáncer infantil, una experiencia que me marcó profundamente.

En un mundo en el que muchos jóvenes vivimos rodeados de distracciones constantes, a veces es fácil perder de vista lo esencial: la fe, el silencio interior y el encuentro con los demás. Sin embargo, creo que en lo profundo sigue existiendo un deseo de verdad, de amor y de sentido.

En la oración, en la misa y en el servicio a los demás, encuentro una paz que me ayuda a crecer y a seguir adelante. No es solo consuelo, sino también alegría y propósito.

Este año tengo la ilusión de participar en la elaboración de una alfombra floral del Corpus Christi, en la que se representará su rostro junto con la bandera del Vaticano, como signo de bienvenida y de cariño de nuestra comunidad.

Santo Padre, me gustaría mucho poder conocerle algún día para agradecerle personalmente. Usted es para mí un ejemplo de servicio, humildad y cercanía, y su visita a España es una gran alegría para quienes vivimos la fe como un camino que nos sostiene, nos levanta y nos da sentido incluso en los momentos difíciles.

Con cariño y admiración,

José Ángel Martín Fradera