Patti Smith, una madrina en Asturias - Alfa y Omega

Patti Smith, una madrina en Asturias

Álex González
Patti Smith en el festival Provinssirock, Seinäjoki, Finlandia, en 2007.
Patti Smith en el festival Provinssirock, Seinäjoki, Finlandia, en 2007. Foto: Wikimedia Commons / Beni Köhler.

A nadie le puede sorprender que una artista con más de cinco décadas de carrera sea reconocida como premio Princesa de Asturias de las Artes. De hecho, la de Patti Smith ha sido mundialmente conocida. Una pionera dentro del rock, con un estilo que se acercaba a la rebeldía del punk, pero que fue la primera que lo fusionó con poesía. Su niñez, con varias enfermedades por las que rozaba en ocasiones el delirio, le hizo, según comentaba, desarrollar mucho más su faceta creativa. En los años 60 y tras una etapa por París tocando en la calle junto a su hermana, se marchó a Nueva York. Allí conoció al fotógrafo Robert Mattlethorpe, con quien tuvo una relación sentimental y después una amistad hasta el fallecimiento de este, autor de muchas de las portadas de sus discos. Vivía en los márgenes de la pobreza, trabajaba en una librería y con 20 años dio a luz a su primera hija, a quien entregó en adopción. Luego tuvo otros dos en su matrimonio con el guitarrista Fred Smith. Una vida dura en sus inicios, entre poesía y discos de Bob Dylan o Harry Belafonte. En los años 70 encuentra su boom musical con la publicación de Horses, su álbum debut, donde derrochaba una personalidad arrolladora. Aparecía en la portada con camisa blanca y corbata negra, algo que quedó como tendencia mundial entre mujeres hasta hoy. Son muchos los himnos que ha dejado en forma de canción, desde People Have the Power a Because the Night, que coescribió con Bruce Springsteen. Una mujer que fue educada en su Chicago natal por su madre, testigo de Jehová, pero que en la adolescencia abandonó cualquier atisbo de religión, que incluso le generaba rechazo. Con el tiempo se fue acercando al budismo, pero no ha sido una persona que destacase por su religiosidad. Aunque cierto es que le gustaba la figura de san Francisco de Asís y deseaba que alguna vez hubiese un Papa con ese nombre. De hecho, cuando fue elegido el Papa Francisco la invitaron a cantar en el Vaticano en la Navidad de 2014, algo que la hizo muy feliz. Es una mujer que gente como Dua Lipa o Rosalía idolatran porque la ven como una de sus grandes influencias. Sus memorias, Éramos unos niños, se pusieron de moda entre la generación Z. Su foto con Rosalía en redes sociales fue muy comentada. Además, como admiradora confesa y amiga de Bob Dylan, actuó en la entrega del Premio Nobel de Literatura que este ganó en 2016 y que no acudió a recoger. Y es que Patti Smith es todo un icono del arte, que va de la poesía a la música, pasando por la fotografía, la moda o la innovación. La conocida como «madrina del punk» tiene una cita con los asturianos en octubre y seguro que no defraudará. Larga vida a las pioneras.