¿Qué está ocurriendo en Chad y Mali que tanto preocupa al Papa?

¿Qué está ocurriendo en Chad y Mali que tanto preocupa al Papa?

León XIV lamentó el domingo el aumento de la violencia en ambos países del Sahel, solo un día después de reunirse con miembros de la Fundación Juan Pablo II para esta región

María Martínez López
Soldado del FLA en Kidal (Mali) este lunes. Foto: AFP.
Soldado del FLA en Kidal (Mali) este lunes. Foto: AFP.

«He recibido con preocupación las noticias sobre el aumento de la violencia en la región del Sahel, en particular en Chad y Mali», alertó el Papa León XIV este domingo tras el rezo del regina coeli. Ambas naciones «han sido objeto de recientes ataques terroristas», denunciaba el Santo Padre. 

Por ello, tras la oración pascual mariana aseguró «mis oraciones por las víctimas y mi cercanía a quienes sufren. Deseo que cese toda forma de violencia y aliento todo esfuerzo en favor de la paz y el desarrollo en esa querida tierra».

No parece casualidad que pronunciara estas palabras apenas un día después de haberse reunido con el Consejo de Administración de la Fundación Juan Pablo II para el Sahel. Este organismo, fundado por el Papa polaco para promover el desarrollo y la paz en esa región africana —que también incluye Chad y Mali— acaba de cumplir 40 años y renovó en febrero sus estatutos. 

Les había recordado que su misión es «promover la inalienable dignidad humana de los pueblos del Sahel mediante proyectos de desarrollo humano integral». Y recordando el contexto de «tensiones geopolíticas, desigualdad, guerras, problemas relacionados con la inseguridad, terrorismo, inestabilidad política y económica, y crisis climáticas», exclamó que «la relevancia de esta misión más evidente que nunca». 

Pero es probable que, más allá de estas palabras publicadas oficialmente, la cita sirviera al Santo Padre para conocer con testimonios de primera mano cómo vive la Iglesia los últimos acontecimientos en la región. 

¿Qué está pasando en Chad?

Este país, situado entre Níger, Nigeria y Sudán, vive desde el pasado viernes en estado de emergencia en una parte de su territorio. Concretamente el Gobierno lo ha decretado durante 20 días en la cuenca del lago Chad. Es la respuesta de las autoridades al ataque perpetrado por Boko Haram contra militares chadianos el 4 de mayo, que causó la muerte de 23 soldados. El 6 de mayo, al menos 27 personas, once militares y 16 yihadistas, murieron en otro enfrentamiento, según recoge Fides

El mismo viernes 8 de mayo el Ejército comenzó a bombardear, supuestamente posiciones de yihadistas nigerianos a orillas del lago. Sin embargo, según fuentes locales de las que se hace eco esta agencia católica acabaron muriendo varias decenas de pescadores que faenaban en las aguas de esta zona controlada por los yihadistas, con autorización de estos. Al menos 40 estaban desaparecidos.

El asunto se vuelve más complejo si se tiene en cuenta que, según estas mismas fuentes, los ataques contra militares no son solo obra de terroristas islámicos. También pueden ser, afirma esta información, fruto del resentimiento contra ellos de pastores locales, después de que presuntamente los altos oficiales protegieran a otro pueblo, los zaghawa, cuando les robaban el ganado. 

¿Se convertirá Mali en una nueva Siria?

El órgano de información de Obras Misionales Pontificias plantea también la pregunta de si el otro país al que se refirió León XIV, Mali, está camino de convertirse en un nuevo escenario sirio. Se refiere así a la posibilidad de que haya «un actor yihadista capaz de federar a su alrededor una serie de otros opositores para reemplazar a la actual junta militar». 

Los autores de este análisis se refieren a la serie de ofensivas conjuntas llevadas a cabo el pasado 25 de abril por el Jama’a Nusrat ul-Islam wa al-Muslimin (JNIM Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes) junto con el Frente de Liberación de Azawad (FLA). Varias ciudades importantes del país, en particular Bamako, Kati, Konna, Mopti, Gao y Kidal, han sido invadidas por ataques simultáneos y coordinados. Estos asaltos causaron la muerte de militares y civiles, entre ellos el ministro de Estado, de Defensa y Asuntos de Veteranos, Sadio Camara.

Lo curioso es que estos dos grupos «estaban, hasta hace poco, en frentes opuestos». El JNIM, afiliado a Al Qaeda, es heredero de los grupos yihadistas que expulsaron a los independentistas tuareg del norte de Mali en 2012. La FLA, en cambio, nació de la fusión de grupos independentistas tuareg y del norte de Mali. 

Ambos bandos todavía protagonizaban enfrentamientos en 2024. Sin embargo, ahora colaboran. Sin embargo, a pesar del asedio contra la capital, Bamako, que están protagonizando no parecen capaces de tomarla. «Solo un acuerdo político que incluya gran parte de la oposición a la Junta Militar, podría, ofreciendo una alternativa a esta última, crear las condiciones para un verdadero cambio político».

Indicios de conversaciones

La información de Fides apunta a que podrían estar dándose pasos en este sentido. Citan, por ejemplo, la apertura de una investigación por parte del Tribunal Militar de Bamako contra oficiales del Ejército en servicio activo y en la reserva. Esto se ha visto como un indicio de conversaciones entre los yihadistas, los independentistas y algunos representantes de la Junta.

Este escenario, si no igual, guarda similitudes con lo ocurrido en Siria a finales de 2024. Allí, un grupo yihadista previamente afiliado a Al Qaeda derrocó el régimen de Bashar al Assad. Luego, formó gobierno incluyendo tímidamente a otras fuerzas políticas.