El director general de los Legionarios de Cristo: «Hemos hecho un buen examen de conciencia» - Alfa y Omega

El director general de los Legionarios de Cristo: «Hemos hecho un buen examen de conciencia»

Carlos Gutiérrez fue elegido director general de los Legionarios de Cristo en febrero. Cuenta a Alfa y Omega que «hemos aprendido sobre nuestra historia»

Rodrigo Moreno Quicios
El sacerdote Carlos Gutiérrez es desde febrero el nuevo director general de los Legionarios de Cristo
El sacerdote Carlos Gutiérrez es desde febrero el nuevo director general de los Legionarios de Cristo. Foto: Regnum Christi.

—¿Cómo ha acogido este nombramiento como nuevo director general de los Legionarios de Cristo?
—Lo asumo con mucha gratitud a Dios y a mis hermanos por su confianza, y también consciente de la responsabilidad que implica dirigir una congregación conformada por más de 1.300 sacerdotes y religiosos en formación que tienen como pasión amar a Cristo y servir a la Iglesia. Lo hago con el deseo de trabajar por todos y para todos para que podamos cumplir mejor la misión que el Señor nos confía.

La elección ha sido una mezcla de emociones. En el Capítulo General, que concluyó a finales de febrero, cuando comenzamos las votaciones para elegir el nuevo gobierno de la Legión, y me daba cuenta de que podría ser elegido director general, mis pensamientos se dirigían inmediatamente a Dios suplicándole que, en caso de resultar elegido, me ayudara a ser un instrumento suyo al servicio de la congregación y la Iglesia.

Y cuando así sucedió, con la sorpresa natural, en mi pensamiento rondó una frase: «No pongas trabas a lo que Dios quiere de ti». ¡Más claro imposible! Y si bien existe un abismo enorme entre mis capacidades humanas y la magnitud de la encomienda dada por los padres capitulares, es claro que Dios llevará las riendas.

Carlos Gutiérrez tiene 51 años y es natural de Hermosillo, una gran ciudad de México.
Carlos Gutiérrez tiene 51 años y es natural de Hermosillo, una gran ciudad de México. Foto: Regnum Christi.

—Nuestras Constituciones indican que ser un legionario conlleva una entrega total a Dios. Y ese es el marco de referencia que tengo para el liderazgo que asumo por los próximos seis años. Lo hago en paz porque, insisto, Dios está presente, y porque no estoy solo: cuento con el apoyo de todos mis hermanos legionarios y los miembros del Regnum Christi, quienes con sus oraciones y entrega de cada día me inspiran y animan.

—¿En qué consiste el camino de renovación que puso en marcha la congregación hace años? ¿Cómo profundizarán en él ahora?
—Este camino inició de manera decisiva en 2009, cuando el Santo Padre Benedicto XVI mandó una visita apostólica y luego nombró a un delegado pontificio, el cardenal Velasio De Paolis, para guiarnos en la elaboración de unas nuevas constituciones, la redefinición del carisma, y una fuerte renovación. Los Capítulos Generales de 2014, 2018, 2020 y ahora, en 2026, han ido consolidando en diferentes frentes de esta renovación que hemos intentado vivir como una invitación de Dios a la conversión personal e institucional.

Como decía ya, con la participación de todos los legionarios y bajo la guía de la Iglesia, hemos hecho la revisión del carisma, las nuevas constituciones más acordes a la renovación querida por el Concilio Vaticano II, el cuidado de la formación, el ejercicio evangélico de la caridad y el sentirnos más que nunca hijos de la Iglesia.

Ha sido un proceso en donde hemos hecho un buen examen de conciencia y, a la luz de lo que nos ha ido indicando la Iglesia hemos aprendido sobre nuestra historia, misión e identidad. Ha sido con una mirada, crítica, reflexiva y desde la esperanza, que nos ha permitido reconocer nuestras carencias como institución, pero también valorar los frutos apostólicos de tantos años de evangelización alrededor del mundo.

Carlos Gutiérrez
Según Gutiérrez «hemos experimentado el cariño maternal de la Iglesia que nos ha limpiado las heridas». Foto: Regnum Christi.

A lo largo de estos años los papas Benedicto XVI, Francisco, y ahora León XIV, nos han acompañado junto con muchos hombres y mujeres de Iglesia. Hemos experimentado el cariño maternal de la Iglesia que nos ha acogido, limpiado las heridas y animado a seguir adelante. Al mismo tiempo, hay que reconocer que no ha sido un proceso fácil. En el Capítulo General de 2026 hemos evaluado de manera sinodal el camino recorrido y abordado las luces y las sombras de nuestro caminar para seguir en ese proceso permanente de conversión y de mejora.

Quisiera subrayar que el Comunicado Capitular de alguna manera da un enfoque a todos estos aspectos a través del cristocentrismo, que es la característica fundamental de nuestra espiritualidad. Cristo es el centro, criterio y modelo de toda nuestra vida y misión. Esto puede parecer simplemente unas palabras para darle algún tipo de solemnidad al Comunicado. Incluso para algunos pueden sonar redundantes. Pero estamos convencidos de que quien las entiende en profundidad, puede captar la absoluta primacía que Cristo tiene en nuestra vida y que nada hay más importante que centrar la vida en Él. Los retos principales no son ni la eficiencia pastoral, ni una administración eficaz, ni multiplicar las acciones pastorales. Si no nos centramos en Cristo, perdemos nuestro verdadero horizonte.

—¿Qué les dijo el Papa en su audiencia el pasado 19 de febrero y cómo influye en el camino de los legionarios de Cristo?
—Las palabras del Papa dejan huella en el corazón. La audiencia que el Santo Padre nos concedió el 19 de febrero no fue la excepción.

El Santo Padre nos indicó que el Capítulo General «es la ocasión para que ustedes se reconozcan herederos de un carisma que, a través de diversos caminos y expresiones históricas —a veces dolorosas y no exentas de crisis— ha dado origen a la congregación de los Legionarios de Cristo, unida por una misma raíz espiritual y por una pasión apostólica común. Esta memoria compartida no mira sólo al pasado, sino que impulsa a una renovación constante en el presente, fieles al Evangelio».

Carlos Gutiérrez en el Capítulo General que le eligió.
Carlos Gutiérrez en el Capítulo General que le eligió. Foto: Regnum Christi.

Nos recordó además que el carisma «es un don del Espíritu Santo. Cada instituto y cada uno de sus miembros están llamados a encarnarlo personalmente y en comunidad».

Personalmente a mí me ha dado una paz enorme escuchar al sucesor de Pedro decirnos esto. Debemos seguir profundizando en ello todos los legionarios para desentrañar las indicaciones que nos ha dado. ¡Cuánto bien nos han hecho estas palabras exigentes y llenas de cariño para continuar el camino! Le estoy muy agradecido a León XIV.