María, la siempre presente en la vida de León XIV, que no podría dejar de visitarla - Alfa y Omega

La devoción mariana goza de un lugar destacado en la vida del Papa León XIV. En sus primeras palabras, minutos después de ser elegido sucesor de Pedro, decía: «hoy es el día de la súplica a Nuestra Señora de Pompeya. Nuestra madre María siempre quiere caminar con nosotros, estar cerca, ayudarnos con su intercesión y con su amor». A María la pedía su intercesión por su nueva misión, por toda la Iglesia y por la paz en el mundo.

María siempre con sus hijos

El día que se cumplía un año de su elección visitaba este santuario y decía a su llegada, tras agradecer a los presentes, que «sabemos bien que la Madre está siempre con nosotros; nuestra Madre María nos acompaña con su intercesión, con su amor; ella está siempre con sus hijos».

Un estar de la Madre con él que ha querido que le acompañe desde el inicio de su pontificado. Dos días después de su elección, el 10 de mayo de 2025, visitaba el Santuario de la Madre del Buen Consejo en Genazzano, a las afueras de la capital italiana, para una visita privada. No olvidemos que esta es una de las advocaciones marianas más referentes entre los que profesan la regla de San Agustín y que solía visitar este lugar antes de ser Papa.

Visitar la catedral de la Almudena y especialmente rezar ante la imagen de aquella da nombre a este templo y es la patrona de la archidiócesis de Madrid, muestra una vez más la importancia de María en la vida del actual pontífice. Al mismo tiempo, cabe recordar que este templo fue consagrado por san Juan Pablo II el 15 de junio de 1993 y visitado por Benedicto XVI el 20 de agosto de 2011.

Modelo para la Iglesia

Este 13 de mayo, en su catequesis semanal en la plaza de San Pedro, el pontífice definía a María como madre de toda la Iglesia, miembro excelente de la comunidad eclesial y modelo perfecto de lo que toda la Iglesia está llamada a ser. Esos atributos nos ayudan a entender el por qué de una visita que, aunque se prevé breve, será importante, no solo para el Santo Padre como para aquellos que podrán participar de ese momento.

La devoción mariana está presente secularmente en la vida de la Iglesia española. Las advocaciones son diferentes, pero el sentimiento hacia la Virgen es común. Que el pontífice quiera visitar a la Almudena, como también hará en Monserrat, constata sus palabras en el primer aniversario de su elección y reconoce que siente la presencia de la Madre en su vida y ministerio pontificio, que ella está siempre con sus hijos.

Por encima de aquello que León XIV pueda ofrecer a la Almudena, lo más importante es sentir la cercanía de la Madre, de aquella que, a veces oculta o en segundo plano, siempre está atenta a las necesidades de quien acude a sus pies para agradecer, escuchar y sentir su fuerza para continuar la misión que el Señor encomienda a cada uno. Es posible que no sea la primera vez que Robert Prevost mira a nuestra patrona, pero sí que es verdad que ahora la contemplará aquel a quien le ha sido confiada la misión de guiar la Barca de Pedro.