El cardenal Osoro pide desideologizar el pacto educativo

Ricardo Benjumea
El cardenal Osoro en el Fórum Europa que organiza Nueva Economía. Foto: Inma Flores

«¿Quién educa, el Estado o la familia? Según qué respuesta demos a esta pregunta «haremos dictaduras o crearemos libertad», advirtió el cardenal Carlos Osoro el pasado viernes en el Nueva Economía Fórum.

El vicepresidente de la CEE reclamó un pacto educativo, a su juicio «necesario y urgente», porque la enseñanza no puede quedar a merced de «los intereses de un partido». Al día siguiente de que, por primera vez, se reunieran en Madrid, en la llamada mesa eclesial para el diálogo educativo, los diversos agentes católicos involucrados en la enseñanza, Carlos Osoro pidió recuperar el espíritu de diálogo que caracterizó la transición española. El punto de encuentro, dijo, debe ser el respeto al «marco constitucional», a los Acuerdos con la Santa Sede (similares a los suscritos con el Vaticano por «todos los países civilizados del mundo») y a los principales tratados internacionales de derechos humanos, que reconocen a los padres el derecho a decidir la formación moral y religiosa que quieren para sus hijos. A la intervención de Osoro en el hotel Ritz asistieron, entre otros, el arzobispo castrense (Juan del Río), el secretario general de la CEE (José María Gil Tamayo), la presidenta de Madrid (Cristina Cifuentes) y la defensora del pueblo (Soledad Becerril).

El purpurado presentó la familia y la educación como escuelas de humanismo que pueden hacer del mundo un lugar más fraterno. «Creo en la familia», que es el lugar donde uno experimenta «el propio vivir en deuda permanente con el otro», dijo. «He hablado con muchas personas, algunas con posiciones muy distintas», y «todas están de acuerdo» sobre la importancia de la familia, del padre y de la madre «cuando se habla con sinceridad y sin prejuicios».

El cardenal Blázquez presidió el 2 de marzo la primera reunión de la mesa eclesial para el diálogo educativo en la CEE. Algunos de los que allí estuvieron, como el secretario general de Escuelas Católicas, José María Alvira, y el presidente de CECE, Alfonso Aguiló, ya han pasado esta semana por la Subcomisión del Pacto Educativo en el Congreso. Foto: Ernesto Agudo

El arzobispo de Madrid introdujo su exposición aludiendo a su reciente experiencia en Roma con diversos refugiados acompañados en Italia por la Comunidad de Sant’Egidio, entre ellos un joven musulmán superviviente de un naufragio que, ya recuperado, ayuda a integrarse a otras personas. Osoro puso su caso como ejemplo de cómo experimentar la generosidad en carne propia «promueve la fraternidad y construye la familia humana». Y reivindicó, en ese sentido, la labor desconocida de congregaciones religiosas y voluntarios en ese Madrid «que no es el que vienen a ver los turistas».

Osoro defendió un catolicismo libre de contaminaciones ideológicas, que asuma «el Evangelio en su integridad» (sin «seleccionar páginas del Evangelio» a conveniencia), salga a la calle sin complejos («la fe no puede quedar relegada a las sacristías») y tienda puentes entre los hombres, aplicando con fidelidad el Concilio Vaticano II, que «en muchas cosas está sin estrenar». A continuación, respondió a todo tipo de preguntas, desde si aspira a convertirse en el próximo presidente de la CEE, a su valoración del ministerio de su predecesor en Madrid, el cardenal Rouco.

R.B.


Cardenal Ricardo Blázquez

«Yo sigo apoyando a don Ricardo [como presidente de la Conferencia Episcopal], a quien quiero enormemente. Su bondad conquista el corazón. Cada día le admiramos más».


Los corredores humanitarios

«Soy un gran defensor. Yo sé que habrá que regular las fronteras, pero se puede hacer. ¿Por qué la Comunidad de Sant’Egidio ha traído a más refugiados que la suma de 15 países de Europa?».


Cardenal Antonio Mª Rouco

«Ha hecho maravillas en su ministerio. A mí me ha tocado otro momento y debo ser coherente. Don Antonio me ha dejado una Iglesia que tiene vida, y es de bien nacidos ser agradecidos».