Una receta de las Mercedarias Descalzas para el confinamiento

José Calderero de Aldecoa
La comunidad, junto al obispo auxiliar Santos Montoya, en una visita pastoral. Foto: Mercedarias Descalzas de la Purísima Concepción

La entrevista de Alfa y Omega con la mercedarias descalzas de la Purísima Concepción se produce el 19 de marzo, fiesta de san José. A pesar de la festividad, la receta de las religiosas es sencilla: pollo con patatas. En otras circunstancias, el menú hubiera sido distinto. Incluiría, seguro, algún detalle que hiciera pensar a las ocho religiosas del convento en el esposo de la Virgen y el padre de Jesús. Pero el coronavirus ha modificado incluso al día a día de las monjas contemplativas, que han decidido no proveerse de más alimentos y celebrar a san José con lo que ya tenían en la despensa.

La pandemia también ha provocado que las religiosas hayan tenido que cerrar el colegio La Merced. En él atienden a cerca de 130 alumnos, desde los 2 años hasta 6º de Primaria, de 23 nacionalidades diferentes. «Es una obra de apostolado. Enseñamos valores humanos y cristianos, y buscamos que todos tenga una vida lo más digna posible», explica la superiora de la comunidad, sor Luz Divina, al mismo tiempo que subraya la «entrega del profesorado», que «lucha todo lo que puede por sacar a estos niños adelante».

Un ejemplo de aislamiento

Pero más allá de su labor en el colegio, la forma de vida de las monjas de clausura también puede servir de ejemplo para todos los que permanecemos en el cenobio en el que se ha convertido nuestro hogar a causa del coronavirus.

Las mercedarias descalzas de la Purísima Concepción, conocidas como las Góngoras –por el caballero de la Orden de Alcántara, Juan Felipe Jiménez de Góngora, quien encargó el diseño del convento al arquitecto fray Manuel de San Juan Bautista y Villarreal–, aconsejan a los españoles «paciencia y rezar un poquito más». Es un buen momento, asegura sor Imelda, «para que los hijos vean que los padres también rezan. A veces los niños piensan que únicamente rezan las monjas porque, por las circunstancias de la vida, no ven a sus padres en oración».

Además, es un tiempo propicio «para pedirle al Señor fuerza y paz, y también para encontrar un sentido a la vida, para darse cuenta de que no todo son carreras, no todo es trabajo, no todo es estar a las cosas del mundo», afirma sor Imelda. «Todo hace falta, hace falta trabajar, el ocio y también unirnos como familia y rezar».

Por último, las monjas, con una amplia experiencia en el sector de la enseñanza, sugieren a las familias «buscar juegos adecuados a las edades de los niños para que puedan estar entretenidos».

Caridad y fe

Las religiosas pertenecen a la rama femenina de la Orden de la Merced, fundada medio siglo después de la rama masculina, en el año 1265, por santa María de Cervellón. El carisma es el mismo para ambas ramas: «la caridad al servicio de la fe», explica sor Luz Divina. «Originalmente, se ponían al servicio de los cristianos presos por el islam. Para que no perdieran la fe, incluso entregaban sus vidas y se intercambiaban por ellos».

En la actualidad «nuestro carisma se hace efectivo en el colegio» pero «la prioridad es la vida de contemplación», concluye la superiora.

José Calderero de Aldecoa @jcalderero


Pollo al vino blanco con patatas

Preparación de la receta

Ingredientes

Foto: Mercedarias Descalzas de la Purísima Concepción
  • Ocho muslos o contramuslos
  • Un vaso pequeño de vino blanco
  • Una cebolla grande
  • Dos dientes de ajo
  • Un pizca de colorante
  • Sal
  • Dos hojas de laurel
  • Aceite
  • Cuatro patatas

Preparación

Se pone el aceite a calentar y se pochan la cebolla y el ajo. A continuación, se retira todo y se tritura. En el mismo aceite, se pasa el pollo para que coja el color dorado y se retira. En otra olla, con la salsa que ha salido, se introduce el pollo y se deja cocer. Por último, se pelan las patatas, se parten en cuadraditos y se fríen. Al final, se introduce todo en la misma olla para que se mezcle bien y se sirve.

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