El Descendimiento de Dieric Bouts vuelve a Granada
Una de las obras maestras del pintor flamenco vuelve a la Capilla Real tras su restauración en Bélgica
El Tríptico del Descendimiento de la Cruz, del pintor flamenco Dieric Bouts, ya está de nuevo en la Capilla Real de Granada. Después de una meticulosa restauración en el Instituto Real del Patrimonio Artístico de Bruselas, una de las tablas flamencas de la colección que la reina Isabel la Católica legó a la capilla granadina vuelve ahora a su lugar.
En 2023, la obra abandonó Granada por primera vez en cinco siglos, saliendo de la Capilla Real para formar parte de la exposición Dieric Bouts. Creador de imágenes, organizada por el museo M Leuven de Lovaina, donde el artista desarrolló su trayectoria.

Tras su exhibición, a partir de mayo de 2024 se puso en marcha un exhaustivo proceso de estudio y restauración que incluyó análisis de la madera y de las distintas capas pictóricas, desarrollados de forma paralela a una investigación histórico-artística.
Una delicada restauración
Entre las intervenciones más relevantes destaca la cuidadosa eliminación de los barnices envejecidos y amarilleados, así como de los repintes añadidos con posterioridad en el panel central, El Descendimiento.
«Gracias a estos trabajos han vuelto a apreciarse numerosos detalles de extraordinaria delicadeza que permanecían ocultos bajo sucesivas capas de intervención», explica la diócesis granadina en una nota. Asimismo, «se estabilizó la pintura de los tres paneles y se reintegraron las pérdidas utilizando materiales reversibles», añade.
Para celebrar la vuelta de esta obra, la Capilla Real ha organizado una exposición temporal y un simposio internacional de expertos que está teniendo lugar esta semana en la ciudad andaluza.
Bouts fue el primer integrante de una destacada saga de pintores neerlandeses. Se cree que pasó por ciudades como Bruselas, Brujas y Amberes, donde tuvo ocasión de conocer y estudiar las obras de grandes maestros como Jan van Eyck y Rogier van der Weyden, antes de establecerse definitivamente en Lovaina.
Fue precisamente en esta ciudad donde desarrolló un próspero e influyente taller de pintura, en el que también formó a sus propios hijos en el oficio. Es considerado el fundador de la Escuela de Haarlem, por su innovadora concepción del paisaje, al que otorgó una profundidad y una riqueza espacial inéditas hasta entonces.