La Noche en Blanco (y Amarillo) - Alfa y Omega

La Noche en Blanco (y Amarillo)

También la cultura estará presente en la visita del Santo Padre a Madrid. Recorremos algunas de las obras que se contemplarán gratis en la noche del día 6 de junio

Javier García-Luengo Manchado
'Borreguillo', de Francisco de Zurbarán. Museo del Prado.
Borreguillo, de Francisco de Zurbarán. Museo del Prado. Foto: Museo del Prado.

Como ya se anunció hace unas semanas, coincidiendo con el viaje apostólico de León XIV a Madrid, la noche del próximo sábado 6 de junio diferentes instituciones culturales abrirán sus puertas gratuitamente. De este modo, también la cultura estará presente en un acontecimiento tan magno y de calado internacional y se dará a propios y foráneos la oportunidad para disfrutar del impresionante paisaje artístico y patrimonial de la capital de España. Formarán parte de este atractivo recorrido instituciones tan señeras como el Museo del Prado, el Museo Reina Sofía, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Galería de las Colecciones Reales, el Museo Naval, el Thyssen-Bornemisza, así como CaixaForum, la Fundación Mapfre, el Templo de Debod, el Museo de San Isidro, el Museo de Historia de la Ciudad, los Teatros del Canal, el Jardín de la Banca March o la Escuela Superior de Música Reina Sofía.

'Guernica', de Pablo Ruiz Picasso. Museo Nacional Reina Sofía.
Guernica, de Pablo Ruiz Picasso. Museo Nacional Reina Sofía. Foto: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Impelidos por lo que supone un evento de tales características, y guiados por el eje vertebrador de la visita apostólica en el contexto de la situación histórica que nos está tocando vivir, proponemos en este artículo una serie de obras pictóricas señeras custodiadas en algunos de los museos y los centros culturales enumerados. Dentro de la dificultad que esto entraña por razones obvias, queremos guiarnos a través del anhelo y la necesidad de esa paz tantas veces reclamada por León XIV. No obviemos, por otro lado, que precisamente el domingo 7 de junio celebraremos, junto al Papa, al Príncipe de la Paz (Is 9, 5) en la festividad del Corpus Christi.

Por ello, el comienzo idóneo para este nuestro peculiar itinerario es el Agnus Dei del Borreguillo (1640), de Zurbarán, óptimo representante de ese Barroco místico y monástico característico de la España del Siglo de Oro. En el silencio de este pequeño borreguito que se puede contemplar en el Museo del Prado, en la perfección de sus lanas, en la docilidad de su entrega, en su mansedumbre, hallamos a quien se ofrece por amor infinito. «Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, danos la paz…». Así rezamos en cada Misa. Es el Cordero de Dios a quien admiramos asimismo con asombro y gratitud colgado del madero de la cruz, cual lo representó el también creador barroco Alonso Cano en su Cristo crucificado (ca. 1646), en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. De nuevo, el silencio contemplativo de quien murió perdonando para después regalarnos la paz de su Resurrección preside esta escena tan humana como divina. Oración y llanto que invitan a la contemplación; esa contemplación que siempre descubrimos en María, como podemos observar en la Galería de las Colecciones Reales en el óleo titulado La Sagrada Familia con san Juanito, realizado por la pintora renacentista Lavinia Fontana en 1589. En efecto, en esta dulce pintura que exalta la paz familiar, hallamos la piadosa mirada de la Virgen, que pareciera encarnar aquellos versos de san Juan de la Cruz cuando se refería al amor divino como «la música callada, la soledad sonora».

'La Sagrada Familia con san Juanito', de Lavinia Fontana. Galería de las Colecciones Reales. Foto: Galería de las Colecciones reales. A la derecha: Cristo crucificado, de Alonso Cano. R. A. de Bellas Artes de San Fernando. Foto: Real Academia de Bellas Artes de S. Fernando.
La Sagrada Familia con san Juanito, de Lavinia Fontana. Galería de las Colecciones Reales. Foto: Galería de las Colecciones reales. A la derecha: Cristo crucificado, de Alonso Cano. R. A. de Bellas Artes de San Fernando. Foto: Real Academia de Bellas Artes de S. Fernando.

Pero en María también hallamos a las mujeres, a las madres de tantas tragedias. ¿Hay dolor más grande que el de la madre por el hijo muerto? Sin lugar a dudas, la iconografía y la devoción de la Piedad nos pone ante la trascendencia humana y divina de tal hecho. Pero acaso, como ya se ha repetido en tantas ocasiones, ¿la madre con el hijo muerto que vemos en el lado izquierdo de El Guernica, de Picasso (1937), en el Museo Reina Sofía, no es una recreación contemporánea de tal motivo iconográfico? ¿No es asimismo una trágica actualización del horror de las guerras, de nuestras miserias, más allá de un lugar determinado o de un momento concreto?

Que este grito de la Madre, que los gritos de tantas madres no sean la última palabra de nuestra historia, de nuestro hoy, de nuestro cada día. No. Que lo sea, sin embargo, el perdón, que lo sea la paz del Agnus Dei con el que iniciábamos este camino artístico a través de La Noche en Blanco (y Amarillo).