Vuelve el Observatorio de lo Invisible: «Tejer redes ha sido un auténtico punto de inflexión»
Para Javier Viver, responsable de la nueva edición del Observatorio de lo Invisible, «intelectuales y creadores vuelven a interesarse por una tradición que durante mucho tiempo parecía poco atractiva o incluso superada»
Una escuela de verano con la que disfrutar de una experiencia única e inmersiva de arte y espiritualidad en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. De este modo se presenta una nueva edición del Observatorio de lo Invisible, que tendrá lugar del 20 al 25 de julio en el monasterio escurialense. Para el escultor Javier Viver, director de la Fundación Vía del Arte, organizadora de la iniciativa, «la Iglesia vuelve a dialogar con la sociedad y con sus figuras más representativas». En este sentido, «Tejer redes ha sido un auténtico punto de inflexión».
—Este año el Observatorio presenta varias novedades. ¿Qué nuevos talleres se incorporan al programa?
—Este año tenemos varios talleres nuevos dirigidos por personas de enorme prestigio. Por ejemplo, contamos con Luis Homar, que además de ser un gran actor con una trayectoria amplísima en teatro y cine, ha sido director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Es una figura de referencia en el mundo teatral.
También estará Elisabet Biosca, bailarina solista de la Compañía Nacional de Danza. Va a desarrollar una propuesta muy singular: una cinedanza que realizará junto a los participantes de su taller y que posteriormente se concretará en una película.
Otras disciplinas
—¿Qué otros talleres podrán encontrar los participantes?
—Tendremos el de Fabrice Hadjadj, pensador francés muy conocido también en España y una personalidad intelectual de primer nivel. Además, contaremos con Carles Belda, un pintor joven pero extraordinario, que impartirá un taller dedicado a la naturaleza muerta, un género fundamental en la tradición artística española.

—También habrá propuestas relacionadas con el comisariado de exposiciones.
—Sí. Maider Montalbán y Javier Ortiz Echágüe dirigirán un taller centrado en conceptos como la respiración y el aliento. A partir de ellos plantearán una muestra comisariada utilizando archivos y museos imaginarios.
Además de ellos, Daniel Cotta impartirá un taller de poesía, un grandísimo poeta que además trabaja en otros géneros, como el teatro. Y contaremos con Ignacio Yepes, un habitual del Observatorio, que dirigirá el taller de interpretación musical, tanto coral como instrumental.
—¿Y en el ámbito de las artes visuales?
—José Manuel Ballester, uno de los fotógrafos españoles más importantes de su generación, impartirá un taller muy relacionado con el entorno de El Escorial. Será una oportunidad magnífica para los jóvenes fotógrafos. Además, Matilde Olivera dirigirá un taller de relieve escultórico. Es una escultora excelente con una aproximación muy interesante a esta disciplina.
—Además de los talleres, ¿habrá otras novedades en la programación?
—Sí. Vamos a celebrar una mesa redonda dedicada al creciente interés por la religiosidad y la trascendencia dentro del ámbito cultural. Participarán Luis Homar y Maider Montalbán, y hemos invitado también a Ernesto Castro, una figura muy influyente en el panorama intelectual español, a quien algunos llaman el filósofo del 15M. Tras una conversión muy significativa, hoy se declara abiertamente cristiano. La idea es que todos ellos reflexionen sobre este fenómeno por el cual intelectuales y creadores vuelven a interesarse por una tradición que durante mucho tiempo parecía poco atractiva o incluso superada.
Punto de inflexión
—¿A qué cree que se debe este fenómeno de descubrimiento —o redescubrimiento— de la fe?
—No lo sé con certeza, pero en muchos de ellos aparece una sensación de decepción o desencanto, como si el contexto cultural actual no terminara de responder a las aspiraciones más profundas de las personas. Todo sucede muy deprisa y las satisfacciones son inmediatas, pero eso no siempre conduce a una vida lograda. Creo que, en medio de ese vacío, muchas personas redescubren la importancia de la vida espiritual para alcanzar una existencia más plena y pacífica.
—El encuentro de este año está inevitablemente marcado por la visita del Papa y, en particular, por el acto Tejer redes. ¿Cómo cree que ha influido este acontecimiento en el diálogo entre cultura y fe en España?
—Tuve la fortuna de estar presente en ese encuentro y creo que fue un auténtico punto de inflexión. Impresionó tanto por las historias personales de quienes participaron como por la amplitud de la convocatoria, que reunió a representantes muy significativos de la sociedad civil, del mundo de la cultura, del trabajo, del deporte y de otros ámbitos.
—Dice que fue un punto de inflexión. ¿Qué fue lo más relevante para usted de aquel encuentro?
—La sensación de que la Iglesia vuelve a dialogar con la sociedad y con sus figuras más representativas. En el ámbito artístico, además, se contó con algunos de los mejores creadores. Eso conecta con una tradición constante de la Iglesia: colaborar con los mejores artistas para acercarse al misterio a través de la belleza y de las manifestaciones artísticas.
Creo que este acto marca algunas de las líneas del actual pontificado y también del trabajo que realizamos aquí, en la diócesis de Madrid. Supone una invitación a seguir fortaleciendo ese diálogo entre fe, cultura y sociedad que tan fructífero puede resultar para todos.