Para Bert Daelemans, los encuentros con la cultura como el de León XIV «nos quitan las máscaras»
Este jesuita codirige la Cátedra Interdisciplinar de Arte y Trascendencia de la Universidad Pontificia Comillas y asesora a la nueva delegación de Cultura de Madrid
Este miércoles se presenta simultáneamente en Madrid y Bilbao la Cátedra Interdisciplinar de Arte y Trascendencia. Dependiente de la Universidad Pontificia Comillas y la Universidad de Deusto, busca impulsar el diálogo entre creación artística y sociedad. En Comillas, se encuentra adscrita a la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales y a la Facultad de Teología. Charlamos con el jesuita Bert Daelemans, profesor en la Facultad de Teología y quien codirige la cátedra en Madrid junto a la profesora Milagros García Vázquez.
—¿Qué tiene de especial esta cátedra?
—Yo creo que es la primera vez en España que se desarrolla una cátedra que reflexione sobre trascendencias y arte desde diferentes disciplinas como la teología y las ciencias humanas. Es el momento adecuado para reflexionar sobre el arte contemporáneo, el lenguaje del arte y todo lo que puede ser trascendente.
Es un ámbito incluso más amplio que la espiritualidad y la fe. La dimensión trascendente es central a los humanos. Nos plantea la misma pregunta que León XIV en su encuentro con la cultura: «¿Qué es realmente un ser humano?». El arte es un espacio de encuentro maravilloso.
En la Iglesia siempre se ha fomentado esto: la creatividad y la contemporaneidad. En los siglos pasados hubo algo de abismo y separación entre el arte contemporáneo y la Iglesia. Ahora buscamos puentes y la Universidad de Deusto y la Universidad Pontificia Comillas piensan que es el momento favorable para poner esta cuestión sobre la mesa y ver el arte como locus teológico.
—Pablo VI ya dedicó un ala de los Museos Vaticanos al arte contemporáneo.
—Todos los Papas desde Pablo VI, de un modo u otro, se han dirigido a los artistas, cada uno con su acento. León XIV ya ha dicho alguna cosa, como que el arte no es solo para las élites, y va perfilando su propia posición. Se ve también en toda la Iglesia y en la archidiócesis de Madrid con su nueva delegación de Cultura. Hay un kairós, es el momento para la pastoral, la evangelización y la creación de arte.
Desde la universidad, ¿qué ofrecemos? Nosotros no tenemos Bellas Artes, pero sí podemos ofrecer esa reflexión académica, quisiéramos tejer redes y abrir espacios.
—La presentación de la cátedra va a reivindicar también a Gaudí, que ha jugado un papel clave durante la etapa de la visita apostólica del Papa a Barcelona. ¿Por qué es tan importante este arquitecto explícitamente católico y la bendición de la torre de Jesucristo?
—Si hablamos de la Sagrada Familia, es un edificio único, como todos los edificios de Gaudí lo son. Pero este es además un espacio sagrado que sigue en construcción y que tuvo un momento impresionante en 2010 cuando Benedicto XVI dedicó el templo y celebró la primera Misa allí. Ahora estamos viendo el final de otro hito: cuando se termine el Pórtico de la Gloria con este Papa o el siguiente. Es de interés mundial.

La beatificación de Gaudí también está en marcha y es relevante para un público muy amplio, también para los no creyentes, para toda la humanidad. En nuestra cátedra es importante porque queremos trabajar en frontera.
En todo su trabajo, Gaudí sabe ennoblecer cada material, hace un mosaico en el que cualquier piedrecita recibe una dignidad y eso refleja su amor por la tierra, por los humanos y es un canto de alabanza y gratitud por ser creado.
—Antes me ha hablado de la nueva Delegación de Cultura de la archidiócesis de Madrid. Usted es ahora uno de sus asesores, ¿qué prioridades tienen?
—Hay dos equipos principales de trabajo. Uno profundizará en el proyecto conocido como El Atrio de los Gentiles, que enfatiza en la reflexión sobre el papel del arte en la cultura. Y hay otro equipo que trabaja más de cerca la organización de exposiciones artísticas.
Nos hemos reunido los dos equipos para abordar el diálogo de la Iglesia con la cultura y el pensamiento contemporáneo en Madrid. Queremos abrir lugares de encuentro porque ojalá tengamos un sitio visible y presencial en el centro de Madrid en el que organizar eventos. Hay que dar visibilidad al interés que tiene la Iglesia en tender la mano hacia los pensadores, la cultura y las artes.
—¿Por qué son relevantes encuentros con el mundo de la cultura como el evento Tejer redes?
—Por un lado, para que la cultura contemporánea tenga otra visión de la Iglesia, más cercana y no solamente encerrada en los templos, que también se interesa por la contemporaneidad. Por otro, para el diálogo en la diferencia, no hay necesidad de pensar lo mismo sino de crear diálogo porque, para que haya diálogo, tiene que haber dos pensamientos.

En la Iglesia es importante encontrar nuevos lenguajes y no tener miedo de la contemporaneidad. A veces hay muchos malentendidos y se debe a la ignorancia de no saber interpretar un arte no figurativo.
En el encuentro con la cultura la gente se sorprendió cuando salió Antonio Banderas diciendo que es creyente. Al final es bonito porque estos eventos nos quitan las máscaras y nos encontramos en la vulnerabilidad. Al final tenemos que encontrarnos e ir abriendo esos espacios. Tenemos más en común de lo que nos separa y lo común es maravilloso.