Tres millones de pobres en España
El colchón familiar ya no da más de sí, la pobreza severa alcanza ya a tres millones de personas, aumentan los parados de larga duración y la población pierde capacidad adquisitiva. Éstas son las sombras que se desprenden del informe presentado por Cáritas Española. Pero también hay luces: los españoles se han puesto en pie ante la crisis, y son más generosos con su tiempo, y con su dinero
Los datos que se desprenden de la Memoria 2012 y del VIII Informe del Observatorio de la Realidad Social de Cáritas Española son aplastantes: las personas que viven en una situación de pobreza severa –es decir, que ingresan menos de 307 euros al mes– alcanzan ya los tres millones, el doble que antes de la crisis. Y con el riesgo de aumentar, ya que el gran colchón de quienes están en la cuerda floja, hasta ahora, ha sido la familia. Pero la función protectora de la red familiar se está desbordando: «Los ahorros se han ido gastando durante todos estos años para mantener una situación de emergencia, y cuando no hay más de donde sacar, se acaban debilitando los lazos familiares», explicó, durante la presentación del Informe, el Secretario General de Cáritas Española, don Sebastián Mora. Esto también supone un desgaste de las reservas emocionales de las familias: el paro, las deudas y el miedo al desahucio debilitan y agotan. Es ahí dónde surge la ansiedad, la depresión y la desmotivación por la falta de expectativas.
Cáritas también alerta de la cronicidad de la pobreza. Durante 2012, ha aumentado el número de parados de larga duración, especialmente el grupo de mayores de 50 años. Además, una de cada tres personas atendidas por la institución –que acogió en un año a más de 1.900.000 personas– lleva más de tres años demandando ayuda. Y es que, según refleja el Informe, «existen necesidades básicas, como alimentación, gastos relativos a la vivienda, ropa y calzado, que no están cubiertas desde nuestro modelo de bienestar».
«Estamos ante una situación de abandono, injusticia y desposesión de los derechos más básicos de la persona», alertó Mora en la presentación.
Creatividad contra la crisis
Ante esta situación, Cáritas, en cada diócesis, en cada parroquia, se devana los sesos para proporcionar esas necesidades básicas a un número de familias cada vez mayor. Como dijo monseñor Alfonso Milián, obispo responsable de Cáritas en la Comisión episcopal de Pastoral Social, durante la presentación, «Cáritas es la caricia de la Iglesia para su pueblo. Es su sensibilidad y cercanía».
Por eso, en diócesis como la de Córdoba, Cáritas puso en marcha, hace un año, un economato social que presta atención de primera necesidad, y que ya está desbordado, según alertó el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, hace unos días. «Se hizo para atender a 100 familias, y ya va por más de 500», afirmó el obispo. En el economato, las familias con dificultades económicas severas pueden comprar con dignidad la comida y los útiles que necesiten, pero a un precio reducido.

En La Rioja, Cáritas acaba de firmar un convenio con el Ayuntamiento de Calahorra, que va a permitir gestionar a la entidad una zona de huertos sociales. «Lo único que buscamos es procurar un plato de comida para quien lo necesita», explica el Director de Cáritas La Rioja, don Luis Lleyda. El proyecto también tiene un componente educativo, porque, según el alcalde de Calahorra, don Javier Pagola, «queremos aprovechar la experiencia y el conocimiento en técnicas de agricultura que muchos mayores poseen, para reforzar su autoestima y fomentar las relaciones sociales».
Y en Huesca, la institución acaba de poner en marcha la primera empresa de inserción laboral de la provincia. Se llama Labores de corazón y es un taller textil que dará trabajo estable a nueve personas. Para el obispo diocesano, monseñor Julián Ruiz, «esta empresa es una propuesta de un futuro estable y esperanzador».
Los españoles, más solidarios
Que Cáritas ponga en marcha todas estas iniciativas no es sólo posible gracias a su ímpetu y creatividad. También es gracias a los españoles, que, en tiempos críticos, han dado el do de pecho y han compartido los bienes con quienes peor lo están pasando. Así, Cáritas aumentó un 3,9 % en 2012 los donativos de particulares, alcanzando así los 194 millones de euros. Lo que supone un 70,2 % del total de sus ingresos. «Ha habido un incremento considerable de pequeñas donaciones, pequeños gestos que tienen un efecto simbólico importante de compromiso con el mundo», afirmó Mora. Los fondos públicos, en cambio, decrecen. En esta ocasión, han supuesto el 29,80 % del total –en el ejercicio de 2011, fueron el 33,7 %–. En total, los recursos invertidos por Cáritas durante 2012 ascienden a 276 millones de euros. Y los mayores esfuerzos de la entidad fueron a parar a programas como los de empleo e inserción laboral, vivienda y acogida. También se reforzaron las acciones para las personas más vulnerables, como los mayores, las personas sin hogar, la infancia, la familia, los inmigrantes y la cooperación internacional.
Otro dato esperanzador es que los españoles no sólo colaboran con su dinero, sino también con su tiempo. En 2012, un 9,3 % más de voluntarios se han acercado hasta Cáritas para echar una mano. Así, en toda la red diocesana y parroquial, hay 70.229 voluntarios.