Relator de la ONU sobre la pobreza: «Hay dos Españas: los ricos y los que viven como animales» - Alfa y Omega

Relator de la ONU sobre la pobreza: «Hay dos Españas: los ricos y los que viven como animales»

Philip Alston, el relator de la ONU sobre la pobreza extrema, ha valorado con dureza la situación de la pobreza en España, no solo entre los grupos más vulnerables: «el español medio lo está pasando mal», ha dicho

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

Philip Alston, el relator de la ONU sobre la pobreza extrema, ha valorado con dureza la situación de la pobreza en España, no solo entre los grupos más vulnerables: «el español medio lo está pasando mal», ha dicho

«En España, si uno nace pobre, se queda pobre», «en los últimos diez años España ha decidido que la pobreza se estancara», «el español promedio lo está pasando mal», «el derecho a la vivienda del que habla la Constitución no significa nada», «en estas dos semanas he visto personas viviendo como animales», «el sistema tradicional de apoyo social y económico que ofrecía la familia ya no funciona»: con esta contundencia se ha conducido el relator de la ONU sobre la pobreza extrema, el australiano Philip Alston, al presentar en rueda de prensa las conclusiones preliminares de su visita de dos semanas a nuestro país.

Alston, que elaborará su informe final para presentarlo ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra el próximo mes de junio, ha dicho que «en estas dos semanas he visto dos Españas muy distintas: la nación prospera y la que está viviendo al borde de su supervivencia. Para mí, esto es producto de una opción política que se ha hecho en los últimos años. España ha decidido que la pobreza se estancara».

«España está en los últimos lugares cuando se miran los indicadores clave de pobreza y exclusión social de Europa», ha afirmado, al tiempo que ha señalado «dos grupos de pobres». Por un lado, gitanos, personas que viven de la basura, migrantes temporeros «en las peores condiciones que he visto», los menas –«un colectivo desesperado sometido a humillantes pruebas genitales para evaluar su edad»–, trabajadoras domesticas «que están fuera del radar y a las que se les explota y no gozan de derechos», y los habitantes de la España vaciada, «cuya situación no recibe mucha atención por parte del Gobierno».

Pero junto a este primer grupo en el que la pobreza es más evidente, están «el español de a pie que desesperadamente lucha contra el desahucio y busca donde vivir, las familias que tienen que escoger entre calefacción o comida, o los trabajadores de bajos ingresos, un grupo muy grande». En este contexto denunció los altos precios del alquiler y «una tasa de desahucios disparada, porque España no ha invertido en vivienda social». En este segundo grupo también están los jóvenes, «que no tienen la menor oportunidad de ser dueños de sus casas», los niños, «que presentan una tasa de pobreza de uno a tres», aquellos que sufren la pobreza energética –«muchos no pueden calentar la casa en invierno»–, o las mujeres cabeza de familia –«el 50 % de ellas están en riesgo de pobreza»–.

Por todo ello, «si uno nace pobre, se queda pobre», denunció Alston, quien valoró asimismo el trabajo de Cáritas como «maravilloso», y ensalzó su labor «en las zonas más deprimidas». Sin embargo, lamentó que «es verdad que el tercer sector alivia la responsabilidad del Gobierno, pero su trabajo es solo una tirita», de ahí que defendiera que «los derechos sociales deben ser la base de la política del Gobierno».

En esta línea, adelantó una serie de criterios para la actuación gubernamental: «el empleo es la clave, porque hay mucho contraste entre quienes tienen un contrato permanente y quienes lo tienen en precario. Hay que aumentar el salario mínimo hasta que se pueda vivir de él, y eliminar las prácticas de explotación laboral».

Para ello es necesario valerse del sistema fiscal, porque «el Estado español recauda menos por impuestos que cualquiera de sus gobiernos homólogos. Y si tiene menos para gastar, la redistribución es ínfima».

Otro ámbito clave de actuación es la vivienda, porque «el derecho a la vivienda que aparece en la Constitución no significa nada. Hay que tomarse en serio este derecho y desarrollar la vivienda social», dijo el relator de la ONU, quien se mostró partidario de avanzar en el debate sobre el control de los precios del alquiler.

Durante la comparecencia ante los periodistas, Alston denunció particularmente la situación de los recogedores de fresas en Huelva: «me dejó pasmado. La culpa no es de nadie y es de todos: pregunté a muchos allí y todos señalaban a otros como responsables. Hay que usar inspectores de trabajo y medidas similares, porque allí la gente vive como animales».

El relator de la ONU sobre la pobreza extrema ha querido matizar que «no diría que España está fallando totalmente, porque el sistema de salud y el sistema de pensiones son una joya, por ejemplo. Pero el español medio lo está pasando mal. Sus condiciones se han deteriorado considerablemente en la última década».

Así, recomendó a España «mirarse al espejo, y de cerca», aunque «no va a ver lo que espera ver, porque la imagen que tienen los españoles es la de un país muy basado en la familia y la comunidad, pero la economía ha cambiado, y las condiciones sociales también. Ese sistema tradicional de apoyo social y económico ya no funciona».

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo