Mayor Oreja: «Es un disparate el comercio que está detrás de los vientres de alquiler»

Legalizar los vientres de alquiler «denigra y daña tanto a las personas implicadas (hijo, padres biológicos, «compradores» y mujer cuyo vientre se «alquila»), como al Estado que lo consiente o mira para otro lado»

Alfa y Omega

Legalizar los vientres de alquiler «denigra y daña tanto a las personas implicadas (hijo, padres biológicos, «compradores» y mujer cuyo vientre se «alquila»), como al Estado que lo consiente o mira para otro lado»

Ante el debate sobre vientres de alquiler que se está abriendo en España, la Federación Europea One of US ha mostrado su rechazo absoluto a esta práctica. De hecho, las distintas entidades que la componen comparan su posible regulación con «un nuevo modo de esclavitud». Esto ocurre en la misma semana en la que esta cuestión ha marcado los preparativos del congreso nacional del PP. Por otro lado, Ciudadanos protagonizó el martes un acto pidiendo su legalización.

El presidente de One of Us, Jaime Mayor Oreja, ha manifestado que «me parece un disparate la mercantilización, el negocio y, en definitiva el comercio que está detrás de los llamados vientres de alquiler. No se puede afirmar que porque haya un caso extremo y concreto, en el límite de una situación, haya que crear una norma para regular la excepción».

«Retroceso en derechos humanos»

Para el exdiputado popular, el hecho de que «en algunos países, como Canadá, haya una regulación de los vientres de alquiler», no implica que haya «que hacerlo aquí. Entre otras razones, hay más países europeos que en la actualidad no tienen esta regulación. Estamos perdiendo el norte en este tema y en otros, como la ideología de género, especialmente en España. No entiendo la necesidad de colocarnos a la vanguardia de este relativismo moral».

La práctica de que una mujer ceda su cuerpo para gestar un hijo para luego entregárselo a otras personas «es un retroceso en materia de derechos humanos», añade Mariano Calabuig, presidente del Foro Español de la Familia, pues hace posible «la compraventa del niño que se gesta y admitiendo el alquiler del cuerpo de una mujer». Su hipotética legalización es «incompatible con una sociedad civilizada, como indicó en diciembre de 2015 el Parlamento Europeo en la resolución donde condenaba la práctica de subrogación».

Desvirtualización de la maternidad

Por su parte, Alicia Latorre, presidente de la Federación Española de Asociaciones Provida, ha señalado que esta práctica, «de distinta forma, denigra y daña tanto a las personas implicadas (hijo, padres biológicos, «compradores» y mujer cuyo vientre se «alquila»), como al Estado que lo consiente o mira para otro lado».

«La maternidad –continúa Latorre– se desvirtúa e instrumentaliza cuando la mujer es utilizada como una mera portadora y productora de hijos para otros o cuando alguien se cree con derecho a conseguir hijos de cualquier modo. Es un asunto muy serio en el que no se puede abrir ni una rendija».

«El deseo de ser padre o madre no puede prevalecer sobre la dignidad de la persona, en este caso de las mujeres que por su situación de pobreza ven una salida desesperada en el alquiler de su vientre; tampoco puede prevalecer sobre el derecho del hijo a ser criado por su padre y su madre, ni se pude convertir a éste en mercancía de consumo», concluye Amaya Azcona, directora general de Fundación RedMadre.

Por ello, las asociaciones que defienden la vida desde One of Us se comprometen a «seguir en pie mostrando un absoluto rechazo sobre cualquier práctica que vaya en contra la dignidad del no nacido, de la mujer y del bien más preciado de ésta: la maternidad».

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