Este mundo tiene un grave deber social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque esto es negarles el derecho a la vida. Es previsible que el control del agua por parte de grandes empresas mundiales se convierta en una de las principales fuentes de conflictos del siglo

En 2015 constituí en Barcelona la Fundación Antoni Gaudí para las grandes ciudades, que tiene como finalidad principal contribuir a la humanización de las urbes del mundo. Esta finalidad es muy actual, ya que el 52 % de la población mundial habita en ciudades y el porcentaje va creciendo, de tal manera que en el año 2050 se habrá convertido en urbanita el 72 % de la humanidad.

La fundación ha organizado con la colaboración de la archidiócesis de Río de Janeiro un Congreso Internacional dedicado a Laudato si y grandes ciudades, que se celebró en aquella ciudad del 13 al 15 de julio de 2017. Lo celebramos en Brasil, donde viven en ciudades el 80 % de su población. Había otra razón. Esta fundación nació fruto de unas conversaciones que tuve con Jorge Mario Bergoglio en las reuniones de cardenales previas al cónclave de marzo de 2013, y posteriormente con él como Papa Francisco. La fundación quiso celebrarlo en el continente de donde procedía el actual Obispo de Roma.

Laudato si y grandes ciudades. Propuestas de una ecología integral (Madrid, 2018) es el libro que incluye las conferencias del congreso y que se ha publicado recientemente en castellano, por la editorial Catarata, dedicada especialmente a la temática ecológica. Se trata de un libro de 254 páginas, con el texto del mensaje del Papa Francisco dirigido al congreso y firmas muy competentes y procedentes de distintos continentes. Están ya en preparación la edición catalana, la edición italiana y la edición brasileña.

En el libro se abordan tres grandes cuestiones: el agua potable, la calidad del aire y el constante aumento de los residuos que producen las grandes ciudades. Solamente la ciudad de Barcelona ocasiona anualmente 806.650 toneladas de basura. Y ello se trata con un doble objetivo: conocer su contenido científico-técnico y administrativo para contribuir a aplicar soluciones a esta problemática y proponer su dimensión ética para que la humanidad tome mayor conciencia de la responsabilidad para no agravar el problema del maltrato a nuestro planeta y buscar solución de los problemas ecológicos.

El libro destaca el mensaje del Papa firmado de puño y letra que me dirigió para el Congreso y que trata de tres erres. El Papa habla de respeto hacia la creación y de que «es un deber de todos crear en la sociedad una conciencia de respeto por nuestro entorno; esto nos beneficia a nosotros y a las generaciones futuras». La otra erre la dedica a la responsabilidad ante la grave disminución de la calidad del aire o la producción de residuos que no son adecuadamente tratados, indicando que «comprobamos una indiferencia ante nuestra casa común y, lamentablemente, ante nuestras tragedias y necesidades que golpean a nuestros hermanos y hermanas». La tercera erre habla de relación, refiriéndose a la creciente falta de relación interpersonal muy necesaria en las grandes ciudades.

El agua potable y limpia es indispensable para la vida humana y para mantener los ecosistemas terrestres y acuáticos. El cambio climático está generando variaciones en la distribución de las precipitaciones atmosféricas en el planeta. Hay grandes desigualdades en la disponibilidad de agua potable: países en donde el consumo de agua es de 580 litros por día y persona, y en otros lugares el consumo es de diez litros. Se estima que 900 millones de personas no tienen acceso a una agua potable segura.

Hay que tener muy presente que el acceso al agua potable es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la supervivencia de las personas y, por tanto, es condición para el ejercicio de otros derechos humanos. Este mundo tiene un grave deber social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque esto es negarles el derecho a la vida. Es previsible que el control del agua por parte de grandes empresas mundiales se convierta en una de las principales fuentes de conflictos del siglo. A pesar de estos datos y reflexiones, el libro pone de relieve que actualmente existe tecnología suficiente para proporcionar agua de calidad adecuada a toda la población mundial.

La contaminación atmosférica es hoy por hoy uno de los temas no resueltos de la vida en las grandes ciudades, en particular de aquellas que por su situación geográfica presentan problemas de inversión térmica y, por tanto, de acumulación de contaminantes en las capas bajas de la columna de aire. Es necesario introducir medidas progresivas que disminuyan las emisiones.

El libro trata de la gestión inadecuada de los residuos en las grandes ciudades en desarrollo que siempre van en aumento. Hay familias que viven en montañas de residuos, lo que crea unas condiciones pésimas de vida para todos y especialmente para los niños. Lamentablemente, estas actividades se realizan sin ningún control técnico ni sanitario. Son necesarias medidas para la recogida selectiva y el reciclaje por parte de las autoridades. Los esfuerzos que se realizan para solucionar estos problemas son aún muy insuficientes.

Cardenal Lluís Martínez Sistach
Presidente de la Fundación Antoni Gaudí para las Grandes ciudades