Las alcaldesas de Madrid y de Barcelona se comprometen en el Vaticano a ofrecer hospitalidad a los refugiados - Alfa y Omega

Las alcaldesas de Madrid y de Barcelona se comprometen en el Vaticano a ofrecer hospitalidad a los refugiados

«Esta no es una crisis de refugiados, sino de valores de Europa», dijo la alcaldesa Ada Colau durante una reunión de alcaldes europeos en el Vaticano. Manuela Carmena anuncia nuevos proyectos para facilitar la integración de estas personas

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«Esta no es una crisis de refugiados, sino de valores de Europa», dijo la alcaldesa Ada Colau durante una reunión de alcaldes europeos en el Vaticano. Manuela Carmena anuncia nuevos proyectos para facilitar la integración de estas personas

Las leyes migratorias «causan pesar, dolor, inconvenientes y gastos inútiles y absurdos». Es la denuncia hecha este viernes por el Vaticano por la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, una de los alrededor de 70 alcaldes europeos participantes en un encuentro organizado los días 9 y 10 de diciembre por la Pontificia Academia de las Ciencias con el lema «Europa: Los refugiados son nuestros hermanos y hermanas». Entre los participantes españoles, además de Carmena y Colau, figuran los regidores de Valencia, Málaga y Zaragoza.

Carmena calificó de «muerte legal» la negativa a extender documentos para las personas migrantes y anunció que su ayuntamiento tiene algunos proyectos para «resucitar a esos muertos legales» siguiendo el modelo de Nueva York y de otras ciudades que autorizan a los refugiados ciertos trabajos para facilitarles la subsistencia y la integración social. Parafraseando al Papa, la alcaldesa dijo que es una vergüenza de que el Mediterráneo se haya convertido en un «cementerio azul».

En esa línea, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, afirmó que «Europa se encuentra ante una encrucijada. O acogemos a las personas solicitantes de refugio, o acogemos el racismo y las nuevas formas de fascismo que amenazan la idea misma de Europa».

Comportarse de modo inhumano degrada a una persona o una sociedad, por lo que «está en juego la preservación de nuestro legado civilizador, el proyecto de una UE como antídoto a los totalitarismos», ya que «Europa nació para decir “nunca más” al horror de la guerra, de la violencia y de la deshumanización». Y «debe ser coherente con esos principios», porque de lo contrario «estaremos perdidos», si triunfan los partidos xenófobos.

Colau criticó las políticas que han seguido los gobiernos europeos, pero aseguró que «no basta con indignarse, sino que hay que dar respuestas y pasar a la acción», cosa que, a su juicio, están haciendo algunas ciudades, mientras que muchos gobiernos miran hacia otra parte. «No es justo que haya ciudades saturadas y otras como Madrid y Barcelona que hemos dicho que podemos ayudar y acoger más y que si recogemos a estas personas no serán una carga para nadie». Palabras particularmente duras dedicó la regidora a los estados que, movidos por «su afán por blindarse, han renunciado a la obligación de la asistencia» y han sucumbido a la «fría insolidaridad y desprecio ante la vida, el sufrimiento y la muerte».

Como alternativa, Colau presentó tres peticiones «muy básicas e inmediatas». La primera es impulsar «vías seguras para que la gente no muera intentando llegar a nuestro territorio». Hace falta además destinar «más recursos a las ciudades», que son las que sostienen el esfuerzo económico en la acogida de inmigrantes. Y por último, pidió que los municipios tengan la capacidad de otorgar permisos para que los inmigrantes «puedan ser tratados como ciudadanos, puedan trabajar, pagar impuestos y se les pueda exigir como al resto de ciudadanos».
«Barcelona –concluyó– quiere y debe ser ciudad refugio, no quiere ser egoísta, cerrada, ciudad del miedo y de la desconfianza. Esta no es una crisis de refugiados, sino de valores de Europa. Y somos nosotros quienes debemos estar a la altura».

Agencias/Alfa y Omega