«Dígale a los periodistas que mis llamadas de teléfono no son noticia», cuenta a Famiglia Cristiana el director del Centro Televisivo Vaticano, don Dario Viganò, que le dijo el Santo Padre. «Para mí, siempre ha sido más sencillo llamar» personalmente, «informarme de un problema y sugerir una solución», le explicó el Pontífice. «A algunos les llamo, a otros en cambio les escribo».
El semanario italiano dedicaba, hace unos días, varias páginas a la pastoral del teléfono de Francisco, que tanto interés ha suscitado. El Papa está al aparato, titulaba un reciente artículo el New York Times. El diario se refería, en primer lugar, al caso de una mujer embarazada italiana, cuyo novio –un hombre casado con otra mujer– la presionó para abortar. La joven, desesperada, escribió una carta al Pontífice, y éste le respondió por teléfono. Según contó La Stampa, el Papa se ofreció para bautizar al niño, que, naturalmente, se llamará Francisco…
Se han conocido otras muchas historias similares. «Hola, Michele, soy el Papa Francisco», escuchó a primeros de agosto un hombre italiano, que había contado al Papa en una carta que su hermano había sido asesinado, según recogió el diario Il Messaggero. Unos días más tarde, la argentina Alejandra Pereyra, de 44 años, víctima de abusos sexuales a manos de un policía, recibió una llamada del Santo Padre, con quien estuvo hablando unos 30 minutos. «Estoy feliz. Es como que fui tocada por la mano de Dios», contó Pereyra al Canal 10.
Igual de incrédulo que los anteriores se quedó Stefano Cavizza, de 19 años, cuando su interlocutor al teléfono se presentó como el Papa Francisco, que le llamaba en respuesta a una carta previa. El obispo de Roma le pidió que le tuteara, ha narrado el joven a Il Gazzetino, diario del noroeste de Italia. «¿Crees que los apóstoles lo llamaban de usted a Jesús?», le dijo el Santo Padre. «¿O lo llamarían excelencia? Eran todos amigos, como lo somos tú y yo, y a mis amigos les llamó de tú».
Y entre tantas noticias sobre llamadas telefónicas del Papa, aparecen también falsos rumores, como el que, desde Clarín, recogía una supuesta conversación –desmentida por la Santa Sede– entre el Pontífice y el Presidente sirio, o la llamada que –según Le Figaro– le hizo a un joven homosexual francés. Ahora bien, según monseñor Dario Viganò, las llamadas del Papa que han trascendido a la opinión pública no son más que la punta del iceberg… «¡Y menos mal que no son todas las que hago!», le confesó el Santo Padre.
Son muy pocas, en todo caso, en relación con el número de quienes desearían recibir esas llamadas. El Papa, obviamente, no puede leer todas las cartas y mensajes que recibe, ya que no haría otra cosa en todo el día. Pero no se pierde nada por probar suerte… Lo sugiere Inma Álvarez en Aleteia: basta con enviar un escrito a «Sua Santità Francesco, 00120 Città del Vaticano».
Uno de los últimos afortunados ha sido Federico Chiolerio, de 6 años. Le envió un dibujo al Papa, y éste llamó para darle las gracias.
Se han cumplido seis meses de pontificado, y el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, ha hecho balance en una entrevista a Radio Vaticano. Lo primero que le llamó la atención del nuevo Papa fue la novedad del nombre de Francisco, motivada por estas prioridades: «pobres, paz, protección de la creación». Además, Lombardi destaca «el fin del eurocentrismo de la Iglesia, es decir, el hecho de que tenemos un Papa latinoamericano», lo cual «se vive en un sentido positivo, de ampliación de los horizontes… Incluso los temas de atención a la pobreza, etcétera, provienen de un rico contexto eclesial, con una propia gran tradición, que ahora llega al corazón de la Iglesia con una fuerza y una mayor presencia».
«Y luego, si tengo que decir una tercera característica –añade–, digo la misionariedad. El Papa Francisco habla mucho de una Iglesia no autorreferencial, una Iglesia en misión, una Iglesia que mira fuera de sí misma y hacia el mundo entero».
El padre Lombardi comenta también el estilo del Papa, su «lenguaje directo, sus actitudes, incluso la novedad de su estilo de vida», que «llegan a lo profundo y despiertan un gran interés, un gran entusiasmo». La razón última de ese interés –afirma– es que «el Papa insiste mucho en un Dios que ama, un Dios de misericordia, un Dios que siempre está dispuesto a perdonar», y, con ello, toca a los hombre en lo más profundo, en un tiempo en que tantas personas están heridas «por tantas experiencias difíciles, por muchas frustraciones, por tantas injusticias, por la mucha pobreza y marginación en el mundo actual. He aquí, pues, esta manera tan efectiva de hablar y ser capaz de comunicar a través de palabras y gestos de manera directa, el amor de Dios para todos, y la proximidad, el interés humano, la ternura… Es algo que toca y mueve profundamente a los seres humanos, a creyentes y no creyentes».
Con respecto al futuro inmediato, «sabemos que el Papa se ocupará de cuestiones relacionadas con el gobierno de la Iglesia… Pero, sinceramente, no me gustaría que se sobrevaloraran las llamadas reformas estructurales… Lo que importa es el corazón de la reforma perenne de la vida de la Iglesia, y en este sentido el Papa Francisco, con el ejemplo, con su espiritualidad, con su actitud de humildad y cercanía, quiere acercarnos a Jesús, quiere hacernos una Iglesia que camina cerca de la Humanidad de hoy, en particular, a la Humanidad que sufre y que más necesidad tiene de la manifestación del amor de Dios».
Habla por último el Director de la Oficina de Prensa de Benedicto XVI. «Yo diría que todos somos felices –empezando por el Papa Francisco– por la presencia del Papa emérito en el Vaticano, con su discreción, su espiritualidad, su oración, su atención. Y es exactamente lo que nos había anunciado con motivo de su renuncia: que él habría continuado estando en camino con la Iglesia, pero en la oración, en el ofrecimiento de su propia vida».