Nuevo libro del cardenal Rouco: La familia, motivo de esperanza

El cardenal arzobispo emérito de Madrid, don Antonio María Rouco Varela, publica en la Biblioteca de Autores Cristianos el libro La familia, motivo de esperanza, una recopilación de textos sobre la familia que el prelado escribió a lo largo de sus años como pastor de la Iglesia en Madrid

Antonio María Rouco Varela

El cardenal arzobispo emérito de Madrid, don Antonio María Rouco Varela, publica en la Biblioteca de Autores Cristianos el libro La familia, motivo de esperanza, una recopilación de textos sobre la familia que el prelado escribió a lo largo de sus años como pastor de la Iglesia en Madrid. Escribe el cardenal en la presentación:

Una larga experiencia como pastor, sobre todo en la archidiócesis de Madrid, me ha permitido afrontar el tema de la familia desde diversas perspectivas y en diversas ocasiones, tanto en homilías como en conferencias, circulares, planes de acción pastoral, artículos o entrevistas para medios de prensa o de radio. Los textos se recogen ahora en este volumen, que pretende ofrecer así también una contribución a la preparación del próximo Sínodo sobre la familia, que se celebrará en octubre de 2015.

El título pretende dar un tono y una respuesta al interrogante que se ha planteado de un modo más urgente y radical en los últimos años: ¿es de verdad la familia motivo de esperanza? Una cierta ideología nos ha querido convencer de que la familia es, más bien, motivo de problemas y conflictos; que la familia solo complica la vida da las personas, introduciéndolas en espirales de violencia, incomprensión y, a fin de cuentas, sufrimiento. Las contribuciones contenidas en este libro ofrecen una respuesta muy diversa a la cuestión. La familia se ha demostrado, sin aspavientos, sin necesidad más que de seguir siendo lo que es, una permanente fuente de esperanza. Las ideologías que pretendían destruirla han generado ilusiones, fantasmas que al final dejan vacío o roto el corazón de las personas, recluyéndolas en su soledad. La familia genera esperanza, amplía el espacio vital de las personas, las hace salir de sí mismas, vincularse y crear lazos, para poder descubrir así un horizonte de trascendencia. En la gran cuestión del verdadero matrimonio, fundamento de la verdadera familia, se encierra la pregunta por el mismo bien y destino de la persona humana, el futuro de la humanidad y, por qué no decirlo con claridad, el destino de la propia Iglesia.

En su libro El taller del orfebre, Karol Wojtyla nos ha dejado un precioso testimonio que anticipa magistralmente el problema al que nos enfrentamos hoy: «El amor no es una aventura. Posee el sabor de toda la persona. Tiene su peso específico. Y el peso de todo su destino. No puede durar solo un instante. La eternidad del hombre lo compenetra. Por eso se le encuentra en las dimensiones de Dios. Porque solo Él es eternidad». La cuestión del «para siempre» se ha convertido en un nudo gordiano para el hombre moderno. Nuestros contemporáneos ha perdido, en muchos casos, la esperanza de que pueda darse un compromiso que ligue a una persona con otra para toda la vida. Es urgente, por ellos, recuperar el matrimonio como «unión de dos fieles en una sola esperanza» (Familiaris consortio 13).

La Iglesia está ahí precisamente para recordar y promover esta hermosa vocación del matrimonio y la familia cristianos. La llamada al matrimonio indisoluble y fiel no es un bello ideal, reservado a unos pocos selectos, pero revisable y adaptable a soluciones de compromiso para otros, sino una llamada universal, de la que la Iglesia es portadora y luz en el mundo. Ante el reto de tantos matrimonios sin esperanza, que sufren el drama de la crisis familiar, la Familiaris consortio explicaba así la misión propia de la Iglesia: «La Iglesia rece por ellos, los anime, se presente como madre misericordiosa y así los sostenga en la fe y en la esperanza» (n. 84). Ella, la madre Iglesia, es, por tanto, quien tiene como misión recordar y sostener constantemente a la familia en la esperanza, para que recupere su vocación específica de poder ser ella misma, como familia cristiana en medio del mundo, «motivo de esperanza».

El libro se ha dividido en cuatro grandes apartados que tratan de hacer una selección temática de los textos. La primera parte lleva por título «Concepción católica del matrimonio y la familia», y recoge textos que sirven como fundamentación antropológica y teológica de la familia, en su constitución y en su misión propias. La segunda parte se refiere al fundamento de la Familia de Nazaret, en cuanto modelo y ejemplo de familia para todos los tiempos. Una tercera parte recoge textos que giran en torno al tema del Evangelio de la familia como proclamación y misión en el mundo de hoy. Por fin, en la parte final tenemos textos referidos más directamente a «Políticas familiares»; son textos que tratan de aclarar la misión que le compete al Estado en su relación con la familia y en las políticas que debería poner en marcha para promoverla (y no para obstaculizarla).

Agradezco a la BAC el haber accedido a publicar estos textos en su colección Popular, y confío en que sirvan de ayuda para reconocer la riqueza del don de la familia y la misión de la Iglesia de custodiar y promover su vida y santidad.

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