I Jornadas de Pastoral Llamados a evangelizar, en la archidiócesis de Toledo. «Queremos ofrecer mejor el anuncio de Jesucristo»
La nueva evangelización requiere de un nuevo ardor, de una nueva expresión, de nuevos métodos, explicaba Juan Pablo II. La archidiócesis de Toledo ha dedicado el pasado fin de semana a debatir y trabajar en ello, de la mano de monseñor Rey, obispo de Fréjus-Toulon: unas jornadas para evangelizar mejor poniéndose en manos del Espíritu Santo
Juan Pablo II utilizó por primera vez la expresión nueva evangelización en 1983, durante las celebraciones del comienzo del V centenario de la evangelización de América: esta conmemoración «tendrá su significación plena si es un compromiso vuestro como obispos, junto con vuestro presbiterio y fieles; compromiso, no de reevangelización, pero sí de una evangelización nueva. Nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión», aseguró el Pontífice a los obispos iberoamericanos, en Puerto Príncipe (Haití). Hoy, en 2013, bajo el impulso de Benedicto XVI, que presidió recientemente el Sínodo de los Obipos para la nueva evangelización y que convocó el Año de la fe, el compromiso de obispos y fieles se va concretando en España en forma de diferentes congresos o jornadas de nueva evangelización, como por ejemplo la que tuvo lugar hace un año en Manresa, organizada conjuntamente por las diócesis de Solsona y de Vich, y cuya participación superó todas las expectativas; en Zaragoza y Tarazona, donde se celebraron las Jornadas Id y proclamad, con la presencia del rector del seminario de Toulon, Arnaud Adrien, especialista en células parroquiales de evangelización; en Cantabria, con el Encuentro Nacional de Evangelización; y en Valencia, donde se celebró el Congreso Nacional de Pastoral Juvenil, convocado por la Conferencia Episcopal Española y destinado exclusivamente a los jóvenes.
A pesar de todas estas iniciativas, todavía es pronto para hacer una retrospectiva y evaluar así los resultados, cosa que sí se puede realizar en la vecina Francia, donde llevan desde el año 2000 dedicados al primer anuncio del Evangelio y a la nueva evangelización. En un país descristianizado como Francia, el obispo de Toulon, monseñor Dominique Rey, formado en la Comunidad de Emmanuel, tiene en su diócesis un Seminario con 80 seminaristas, y un clero lleno de jóvenes. En los 12 años que monseñor Rey lleva como titular de Fréjus-Toulon, ha revolucionado la diócesis, creando o acogiendo más de 30 nuevas comunidades o movimientos evangelizadores.
Monseñor Rey fue Padre sinodal en la XIII Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos para la nueva evangelización, celebrada el pasado octubre. En numerosas ocasiones, ha visitado España para explicar su método. La última, este fin de semana en Toledo, donde ha participado en las I Jornadas de Pastoral Llamados a evangelizar.
Desde el viernes 11 al domingo 13, unas 700 personas han convivido para «aprender a ofrecer mejor el anuncio de Jesucristo a quienes aún no lo han encontrado, y a tantos que le conocen sólo desde fuera y, precisamente por eso, no le reconocen», aseguraba el arzobispo de Toledo y primado de España, monseñor Braulio Rodríguez.
Las Jornadas de Pastoral son una iniciativa de la archidiócesis de Toledo, integrada en el nuevo Plan Pastoral Diocesano 2012-2021, que busca ser un momento de reflexión e impulso de la nueva evangelización. «Unas jornadas en las que debe calar en nosotros la urgencia de acercarnos a nuestros contemporáneos y anunciarles de modo sencillo y adecuado a Jesucristo y a su Iglesia», expresó monseñor Braulio Rodríguez en el saludo inaugural. «Para ello –añadió–, es necesario prepararnos teniendo muy en cuenta cómo estamos nosotros y cómo están aquellos a los que vamos a acercarnos en lo que se refiere a la fe católica».
Prepararse ante los desafíos de la posmodernidad
Monseñor Rey pronunció tres conferencias, a lo largo de todo el fin de semana, en las que habló de El cristianismo frente a los desafíos de la posmodernidad. En la primera, se centró en el sacramento del Bautismo; en la segunda, abordó el tema de la santidad; y el domingo cerró el ciclo hablando del compromiso apostólico. Para el prelado francés, este compromiso llega en un momento concreto: «Llega un momento en la vida de los cristianos en el que es necesario que nos pronunciemos en nombre de Dios, es decir, que escojamos a Cristo a pesar de las tentaciones y los momentos duros que consiguen que nos replanteemos el mensaje. […] La madurez de la fe queda patente cuando se comunica a las personas de nuestro entorno. El cristiano siente que no puede permanecer en silencio; así expresa su creencia y se convierte en testigo de Cristo. […] La identidad católica no puede ser únicamente un barniz exterior, sino una manera evangélica de vivir, basada en transmitir el mensaje de Jesús».
El obispo de Fréjus-Toulon, monseñor Dominique Rey, se formó en la Comunidad de Emmanuel, que reúne fieles de todos los estados de vida que desean comprometerse en una vida de oración y de anuncio del Evangelio. En la archidiócesis de Toledo, visitada este fin de semana por el prelado francés, trabajan dos miembros de la Comunidad, que, a raíz de la JMJ de Madrid 2011, «organizamos el Forum Internacional de Jóvenes de la Comunidad, al que acudieron 3.500 jóvenes de todo el mundo. A raíz de ese encuentro, varios jóvenes nos pidieron más formación; entonces creamos una escuela de misión. Ahora, nos reunimos una vez al mes y enseñamos a los jóvenes la misión cotidiana, a ser evangelizadores en medio del día a día. Además, dos fines de semana al año realizamos un encuentro fraterno y de misión, en los que salimos a la calle a evangelizar», asegura Julio Mendoza, consagrado de la Comunidad de Emmanuel.
Y para aprender esta manera evangélica de vivir, se celebraron, en la jornada del sábado, tres talleres en los que se abordó el tema de la caridad, el primer anuncio del Evangelio a los jóvenes y la pastoral con divorciados.
El primer taller, sobre la caridad, fue impartido por la Comunidad del Cenáculo, asociación internacional de fieles laicos, de Derecho Pontificio, fundada en Italia por la religiosa Sor Elvira Petrozzi, en 1983, y dedicada a ofrecer una experiencia de vida basada en el trabajo, la amistad y la oración, a personas que, por su forma de vivir, han llegado a sentirse fracasadas y hundidas. Miles de personas adictas a las drogas y al alcohol, o a cualquier otra adicción, se han recuperado en las 58 casas que la Comunidad del Cenáculo tiene en el mundo, habiendo experimentado un encuentro personal con Jesucristo. «He visto amigos que han muerto por las drogas, o se han quedado mal de la cabeza. Nosotros damos fe de que, unidos a Cristo, viviendo de la Providencia en comunidad, el Señor nos da respuestas, tanto materiales como espirituales», aseguró don Juan Laureano, de la Comunidad del Cenáculo.
El segundo taller versó sobre el primer anuncio del Evangelio a los jóvenes. Consistió en «formar a algunos jóvenes para que se conviertan en centinelas, es decir, apóstoles de sus coetáneos y formadores de otros centinelas», aseguró a Alfa y Omega el padre Andrea Brugnoli, iniciador de los Centinelas de la mañana. El taller trató de despertar a la Iglesia desde dentro: «Como el Papa explicó el año pasado -dijo-, la nueva evangelización requiere esencialmente hombres y mujeres que, como Cristo, ofrezcan su vida para la salvación del mundo. No se trata de inventar nuevas actividades, sino de formar a los cristianos que ya lo son hacia una nueva mentalidad. Muchos laicos bautizados, en realidad, hoy ya no evangelizan; no saben cómo hacerlo, ni creen que puedan hacerlo. Necesitamos, por tanto, nuevas personas, no nuevas actividades. Cuando hablamos de nuevos métodos, lo entendemos como instrumentos para hacer despertar a la Iglesia desde el interior».
El último taller arrojó luz a la pastoral con divorciados. «Los divorciados son bautizados como los demás y siguen siendo miembros de la Iglesia misma, que se ve en cada uno de sus hijos como una madre y quiere que llegue la salvación a todos. Todos están llamados a la plenitud de la vida cristiana, a la santidad. El divorcio es una herida en la comunión del matrimonio. Las personas divorciadas, o vueltas a casar, no sólo deben saber que la Iglesia las ama, dice el Papa Benedicto XVI, sino que la Iglesia sigue siendo un hogar acogedor para todos. Cada uno tiene su lugar», aseguró el padre Louis-Marie Guitton, responsable del Observatorio sociopolítico de la diócesis de Fréjus-Toulon. «Las comunidades cristianas tienen que ser creativas para encontrar maneras de acomodar y permitir a los divorciados experimentar un viaje de fe», añadió.
Impotente sin el Espíritu
Parafraseando a Pablo VI y a Juan Pablo II, monseñor Dominique Rey explicó que «las técnicas de evangelización son buenas, pero que ni las más perfeccionadas podrían reemplazar la acción discreta del Espíritu. La preparación más refinada del evangelizador no tiene efecto sin ella. Sin el Espíritu, la dialéctica más convincente es impotente sobre las mentes de los hombres. El Espíritu Santo es el agente principal de la evangelización». Y añadió: «Las verdaderas fuerzas que pueden cambiar el mundo vienen del acto de fe que ponemos, de la oración que dirigimos a Dios, de ponernos en las manos del Señor, de abrir nuestra vida a la gracia de Dios y del servicio a nuestros hermanos y hermanas espirituales».
Las manifestaciones del anuncio cristiano pueden tener distintas modalidades y utilizar métodos diferentes: puerta a puerta, visita a domicilio, evangelización en la calle o en las playas… Se puede implementar con ocasión de peregrinaciones, de misiones populares o en lugares u ocasiones específicas (bares, fiestas…) Se trata, sobre todo, de un contacto cotidiano en sitios donde se vive y trabaja, con ocasión de preguntas que nos hacen, en encuentros ocasionales. Hay situaciones privilegiadas en la vida, para abrirse a la cuestión de Dios: el nacimiento de un niño, la experiencia de un amor humano, pérdida de un ser querido, fracaso familiar o profesional, enfermedad…
El kerygma también encuentra su sitio en el corazón de la pastoral parroquial: en el curso catecumenal o postcatecumenal propuesto a los reincorporados, en la preparación a los sacramentos (Bautismo, Confirmación, Matrimonio, Unción de enfermos…), que se convierte, cada vez más, en uno de los caminos de reapropiación y de maduración de la vida cristiana, en el marco de las predicaciones y de las homilías. Cada bautizado debe escuchar como algo nuevo este primer anuncio en todo momento; para actualizar y reavivar el impulso original, la gracia recibida en el Bautismo; para volver a elegir la pertenencia a Cristo y a su Iglesia. Muchas personas sacramentalizadas son evangelizadas. El descenso del cristianismo se debe a que muchos cristianos ya no lo son.
+ Dominique Rey
de El cristianismo frente a los desafíos de la posmodernidad