Un exprofesor de Gaztelueta imputado por el juez por presuntos abusos a un antiguo alumno - Alfa y Omega

Un exprofesor de Gaztelueta imputado por el juez por presuntos abusos a un antiguo alumno

Los peritos consideran acreditados los supuestos hechos cometidos sobre el estudiante, entonces menor de edad

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Los peritos consideran acreditados los supuestos hechos cometidos sobre el estudiante, entonces menor de edad

Existen «indicios racionales de criminalidad que permiten (…) imputar al profesor» los «hechos punibles», consistentes en presuntos abusos sexuales continuados, castigados con una pena de hasta diez años de cárcel. Así consta en el auto, al que ha tenido acceso este diario, dictado por el magistrado del Juzgado de Instrucción número 5 de Guecho (Vizcaya) que ha investigado los supuestos abusos que cometió un docente sobre uno de los estudiantes, entonces menor de edad, entre los años 2008 y 20010 en el colegio Gaztelueta (Lejona, Vizcaya), adscrito al Opus.

El juez remite el asunto a la Audiencia Provincial de Vizcaya aunque las partes disponen de varios días para presentar los pertinentes recursos. «Estamos contentos, lo vemos como una noticia muy positiva, aunque con cautela», ha indicado a ABC el padre del alumno, ahora mayor de edad. «Confío en que la justicia haga un trabajo aséptico y eficaz. Si hay juicio oral será otra película y otra historia, tendremos que estar ojo avizor», ha añadido el progenitor, molesto porque el auto fuera filtrado a la prensa antes de que la familia lo conociera.

El colegio, del que ya no forma parte el profesor, ha emitido por su parte un comunicado en el que su director, Imanol Goyarrola, asegura que la apertura de juicio «era relativamente previsible por la seriedad de esas acusaciones y la oportunidad de dar continuidad al proceso jurídico abierto, una vez terminada la fase de instrucción».

«Desde el colegio siempre hemos defendido la necesidad de poner todos los medios para llegar a la verdad de este asunto, dentro del ámbito judicial, y fuera de interferencias mediáticas. Reiteramos nuestra absoluta disponibilidad para colaborar con todas las instituciones pertinentes. Lo seguiremos haciendo con la misma claridad y transparencia que hemos mantenido hasta ahora», añade Goyarrola.

Querella en 2015

La familia decidió presentar una querella en junio de 2015 ante un juzgado de Guecho. El pasado mes de marzo ya trascendió que los peritos que habían examinado al chico consideraban acreditados los abusos. Se le practicaron una serie de pruebas psicológicas. No así físicas, por expreso deseo del chico. En los baremos psicométricos practicados, el joven presentó unos resultados «del 99% para arriba de credibilidad», relataba entonces su padre. En los distintos medidores, que abarcan del 0 al 115, registró «en el que menos, 110» y «probablemente porque no ha contestado a todas las preguntas».

Para los forenses y psicólogos, las explicaciones del joven resultaban «contundentes, no ofrecen ninguna duda. Siempre el mismo relato, nunca entra en ninguna contradicción. Todo real y veraz». A raíz de los hechos denunciados, el chico sufre «episodios de ansiedad y estrés post-traumático», añadía el padre. El chico, explicaba, «todavía está cursando estudios de bachillerato. En su estado no va a clase. Se ve incapaz por fobia. Lleva los estudios a distancia».

Los presuntos abusos se produjeron en los cursos 2008-09 y 2009-10, cuando el joven tenía entre 12 y 13 años. La familia, que acudió a los medios de comunicación en 2013, acudió en primer lugar a las instancias educativas. El caso quedó archivado por falta de pruebas.

Al tratarse de un centro adscrito al Opus, escribieron al Papa Francisco, quien les anunció que había dado orden de abrir una investigación en el Tribunal de la Congregación para la Doctrina de la Fe. De nuevo, el caso quedó archivado.

El padre del joven espera que, tras el auto del juez instructor, «la Iglesia haga algún movimiento».

P. Pazos/ABC