Cuatro reflexiones de la HOAC sobre el mercado de trabajo

Esta organización acaba de celebrar en Salamanca sus Cursos de Verano, en los que se han dado cita 300 personas de toda España

Alfa y Omega
Foto: HOAC

Esta organización acaba de celebrar en Salamanca sus Cursos de Verano, en los que se han dado cita 300 personas de toda España

La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) celebró del 16 al 22 de julio sus Cursos de Verano en Salamanca, donde acudieron 300 personas representando a 42 diócesis para compartir un espacio de oración, diálogo y profundización, con un clima de convivencia y fraternidad.

Durante los trabajos, en los que estuvo presente el obispo de Salamanca, Carlos López, se reflexionó sobre el acompañamiento desde los puestos de responsabilidad del compromiso apostólico y de la formación de los miembros de la HOAC, y se escuchó y dialogó con personas comprometidas en la cultura del trabajo –sindicatos, asociaciones de trabajadores…– sobre los retos de la precariedad, el paro o la exclusión en el mundo obrero.

Fruto de este trabajo se ha elaborado un texto en el que ofrecen una reflexión en cuatro puntos sobre la situación actual del mercado de trabajo:

1- El trabajo ha ido pasando progresivamente de ser un bien para la vida a ser un instrumento de producción. La deshumanización del trabajo coloca a la persona en una peligrosa situación de vulnerabilidad y exclusión social.

2- Muchos trabajadores y trabajadoras están sufriendo una gran precariedad. Y esta precarización del trabajo que estamos padeciendo supone también la degradación de la empresa y de la economía, por lo que estamos llamados a repensar el sentido y la función que realmente deben tener para que sirvan al bien común.

3- Creemos que, ante la situación de insolidaridad estructural que se vive en todo el mundo, respecto a los trabajadores y trabajadoras, es esencial nuestro compromiso sindical en la pobreza y en la debilidad del mundo obrero, para ser testigos vivos de un proyecto de humanización, uniendo amor y justicia. Creemos en el papel estratégico de las organizaciones de trabajadores, pilares fundamentales de la democracia que, mediante el diálogo social y la negociación colectiva, construyen sociedades más justas.

4- Como creyentes en Jesús de Nazaret, y consecuentes con la Doctrina Social de la Iglesia, reafirmamos la centralidad de la persona humana y el derecho al trabajo decente en un modelo de desarrollo inclusivo, solidario y respetuoso con la casa común.

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