Cine: Un reino unido. El largo brazo del Apartheid

Juan Orellana
Seretse Khama lucha para ser rey de Botsuana tras casarse con una blanca. Foto: Tripictures

Esta película histórica inglesa arranca en 1947, cuando el príncipe Seretse Khama de Botsuana (David Oyelowo) finaliza en Londres sus estudios para poder acceder dignamente al trono de su país, protectorado británico. En una fiesta parroquial conoce a Ruth Williams (Rosamund Pike), una oficinista londinense, de la que se enamora rápidamente. Cuando deciden contraer matrimonio se enfrentan a la oposición de la familia real botsuana, de la familia de Ruth, del Gobierno británico y del de Sudáfrica, que estaba en plena implantación del Apartheid. Estamos pues ante un drama romántico con mucho trasfondo político, y en realidad el filme se convierte en una causa general contra cierta mentalidad colonialista y especialmente contra la aceptación acrítica del Apartheid por parte de la Commonwealth. Nadie sale bien parado, ni siquiera el mismísimo Churchill.

La responsable del filme es Amma Asante, una directora y actriz televisiva londinense de origen africano (Ghana), que como cineasta siempre se ha mostrado sensible a los temas raciales (Belle, 2013) y sociales (A way of life, 2004). Con Un reino unido lleva a la gran pantalla un guion de Guy Hibbert, que a su vez adapta la novela histórica de Susan Williams, Colour Bar: The triumph of Seretse Khama and his Nation, editada por Penguin en 2006. Susan Williams es una investigadora del Instituto de Estudios sobre la Commonwealth de la London University.

El filme, aunque no cuenta con una puesta en escena especialmente original, consigue entrelazar brillantemente romance y política, despierta interés, y llama la atención sobre unos hechos desconocidos para el gran público y que ayudan a entender el presente y la historia reciente del África negra. Probablemente el planteamiento de personajes puede resultar maniqueo, y la descripción de los problemas algo simplista, pero el conjunto es valioso, emotivo y claramente aprovechable. Un elogio de la democracia, de la igualdad y de la dignidad de los pueblos del Tercer Mundo.

Juan Orellana