Cartas a la redacción - Alfa y Omega

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En recuerdo a mi madre, que acaba de fallecer

Estoy atravesando los peores días de mi vida al perder a uno de los pilares fundamentales de mi existencia: mi madre. Para mí, era un ser maravilloso, a pesar de llevar casi 18 años sufriendo mucho físicamente, a consecuencia del derrame cerebral que la dejó muy mermada de facultades. Éramos cuatro de familia, y siempre hemos estado muy unidos, y disfrutando de la vida como hemos podido. Gracias a mi madre, junto con mi padre, hemos recibido todo el cariño que hemos necesitado, y todo el apoyo en nuestras decisiones. Cuando podíamos haber empezado a disfrutar un poquito más de la vida, hemos sufrido el mazazo de su muerte, que nos ha pillado de improviso, pues a pesar de los reiterados ingresos hospitalarios, nada hacía presagiar el desenlace de su desaparición, que poco a poco tendremos que ir superando. Mi padre ha estado a su lado hasta el último minuto de su vida, y ahora llega el momento de apoyar a quien ha estado junto a ella durante 41 años.

Mamá: no olvides que te he querido con toda mi alma, y desde el Cielo, que estoy segura es tu última morada, intercede para que Dios nos mande fortaleza y nos proteja, sobre todo al pequeño Leo, del que no has podido disfrutar todo lo que hubieras deseado. Mamá, descansa en paz, y pide a Dios que nos ayude.

Laura Cervero Fernández
Jerez de la Frontera (Cádiz)

Triste aniversario

Este 5 de julio cumplió aniversario la ley del aborto aprobada por el Ejecutivo Zapatero. Triste aniversario de esta ley que aprobó que la mera voluntad de la gestante pudiera anular el derecho a la vida del que va a nacer y donde la salud es excusa para eliminar seres indefensos. Donde se niega al ser humano para justificar su eliminación y donde no se apoya a la mujer para ahorrarle el trauma y las secuelas del aborto. Donde el privar de la vida a los no nacidos se convierte en algo privado y donde, además, se instrumentaliza la educación para ponerla al servicio de la muerte. Mientras, el partido en el Gobierno demora el poner freno a estas matanzas. El Estado tiene frente al nasciturus dos obligaciones ineludibles, como ya declaró el Tribunal Constitucional: «…no obstaculizar el proceso natural de gestación y establecer un sistema legal para la defensa de la vida…». Las consecuencias jurídicas y materiales de admitir que el Estado pueda legalmente ignorar sus obligaciones de defensa de la vida humana, abrió una peligrosísima espita de que el Estado pueda disponer de la vida de las personas. Pongamos freno a esta barbarie.

Victoria Blasco
Sevilla

La otra crisis: deformación gubernamental

Uno pensaba que las personas con dos dedos de frente tenían más que claro que el fin no justifica los medios. Por eso, la posible creación de miles de puestos de trabajo no puede pasar por encima de los derechos y de la integridad moral de un buen número de ciudadanos. Uno no sale de su asombro cuando se entera de que algunos de nuestros presidentes autonómicos están dispuestos a viajar a Estados Unidos para entrevistarse con un multimillonario de Las Vegas, y proponerle que construya un nuevo casino en su comunidad, ofreciéndole todo tipo de facilidades y rebajas, olvidando que el fin no justifica los medios, demostrando que ni tienen dos dedos de frente, ni merecen la confianza que los votantes les hemos brindado. Ya se ha abierto la veda, y por eso afloran los anuncios televisivos y radiofónicos de páginas web de juegos y apuestas. El pan y circo que apaciguaba a los desangelados habitantes de la antigua Roma, deja paso en la actualidad al sexo y apuestas, como somnífero que nos aquiete y nos haga perder del todo la dignidad que aún nos queda. Se ha abierto la veda, y lo más fuerte de todo es que nuestros gobernantes, ciegos por perpetuarse en el poder, no sólo no ponen coto al libertinaje, sino que regalan por doquier unas licencias que van a ser causa de muchas desdichas en un buen número de hogares. Tenemos lo que no merecemos, aunque muchos de nosotros también hemos olvidado que el fin jamás justifica los medios.

Jesús Asensi
Castellón

Perseguidos por su fe

Hace unas semanas, fue en Nigeria: 19 muertos al estallar un coche bomba en las puertas de una iglesia católica. Otras veces, es en India, Pakistán, Irak y hasta en Egipto. Ser cristiano, ser católico, es algo muy difícil en diferentes partes del mundo. Hermanos y hermanas nuestros que sufren, en ocasiones, hasta el martirio. ¿Qué podemos hacer? Me temo que poca cosa desde aquí. Tal vez, hacerse eco de estas situaciones, denunciarlas, poco más. Pero podemos hacer más espiritualmente, que también tiene su fuerza. Pienso que estaría bien que cada uno de nosotros, cada día, les dedicáramos unos instantes de silencio y una oración. Tan simple como esto. Seguro que, de alguna manera, no se sentirán tan solos. No nos olvidemos de ellos.

Juan Ribas
Barcelona