Cáritas Española pide políticas fronterizas humanas y justas

Se apagan los ecos de las muertes de 15 inmigrantes subsaharianos en la playa ceutí de El Tarajal. También de los saltos masivos a la valla de Melilla. Cáritas Española no quiere que estos sucesos caigan…

Cristina Sánchez Aguilar

Se apagan los ecos de las muertes de 15 inmigrantes subsaharianos en la playa ceutí de El Tarajal. También de los saltos masivos a la valla de Melilla. Cáritas Española no quiere que estos sucesos caigan en el olvido, y por ello ha publicado una nota en la que defiende unas políticas migratorias justas y humanas

Cáritas Española suscribe los contenidos de los comunicados difundidos en los últimos días por diversas Cáritas diocesanas sobre la muerte de 15 personas migrantes en la playa ceutí de El Tarajal, en especial el emitido de forma conjunta por las Cáritas Diocesanas de Cádiz y Ceuta, y de Asidonia-Jerez.

Estos pronunciamientos, dice la institución, «expresan la vocación de denuncia de esa globalización de la indiferencia sobre la que alerta el Papa Francisco ante los efectos de una cultura del descarte, propiciada por este sistema injusto internacional donde el dios dinero está en el centro».

Cuando se van apagando muchos de los ecos sobre la muerte de esas personas, Cáritas Española quiere lanzar una palabra de alerta y preocupación, y se refiere, específicamente, a la denuncia de monseñor Santiago Agrelo, arzobispo de Tánger, quien ha señalado en varias ocasiones que «es inaceptable que una política inhumana de fronteras obligue a las fuerzas del orden a cargar la vida entera con la memoria de muertes que nunca quisieron causar y que a los fallecidos en las fronteras se les haga culpables, primero, de su miseria, y, luego, de su muerte».

Para Cáritas, estas 15 vidas que se perdieron en el Tarajal son apenas «el grito audible del drama humano al que se enfrentan miles de personas en su tránsito hacia la frontera y en las devoluciones forzadas». Ese sufrimiento, en contra de lo que se dice, «no va a cesar por poner vallas más altas o aplicar procesos de devolución sin garantías. Son personas que buscan mejorar su vida, huyendo en muchos casos de la miseria, de la injusticia y de las violaciones de los derechos humanos». Y reiteran que la realidad migratoria no se puede «abordar exclusivamente desde medidas de seguridad y control fronterizo. España y la Unión Europea deben considerar otras políticas y apoyarlas con financiación suficiente».

Finalmente, la nota hace alusión a las consecuencias que sufren las personas migrantes ante estas leyes migratorias restrictivas, como por ejemplo, «que se diluyan las responsabilidades con respecto a estas muertes, dentro del ruido político»; que se propongan nuevas medidas, como las llamadas devoluciones en caliente, «no contempladas en la actual legislación y que no hacen sino endurecerla aún más», o el mensaje de miedo que se siembra en la ciudadanía, que «se transforma luego en racismo, prejuicios y estereotipos que dificultan la convivencia en barrios y comunidades».

Cristina Sánchez Aguilar