Miguel Ángel Orcasitas: León XIV encuentra en san Agustín «un modelo para regir la Iglesia desde el amor y el servicio» - Alfa y Omega

Miguel Ángel Orcasitas: León XIV encuentra en san Agustín «un modelo para regir la Iglesia desde el amor y el servicio»

El predecesor del padre Robert Prevost como general de los agustinos analiza el influjo de la espiritualidad y modo de ser obispo de san Agustín en el Papa León XIV

Luis Miguel Modino
Un momento de la conferencia de Miguel Ángel Orcasitas
Foto: Archimadrid.

La espiritualidad agustiniana marca la vida del papa León XIV. En ese sentido, conocer al santo de Hipona ayuda a adentrarse en la personalidad del actual pontífice. A ello ha ayudado la conferencia del padre Miguel Ángel Orcasitas Tarde te amé: León XIV y san Agustín. El predecesor de Robert Prevost como general de los agustinos ha profundizado en la tarde del 22 de abril, en la parroquia Santa Teresa Benedicta de la Cruz de Madrid, en el influjo de san Agustín en el mensaje de León XIV.

Riqueza de la espiritualidad agustiniana

El padre Orcasitas mostró la riqueza de la espiritualidad agustiniana y su influencia en quienes la siguen, cómo ese carisma ha marcado a la vida religiosa. Como fuentes de la espiritualidad agustiniana destacó que se alimenta de la doctrina y modo de vida de san Agustín y de su origen como orden mendicante, reconocida en 1243 por el Papa Inocencio IV. 

Surge esta orden, como otras en ese momento histórico, para afrontar la evangelización en las ciudades, combatir la herejía y fortalecer a la Iglesia, afirmó el religioso agustino. Algo propio de las ordenes mendicantes, que tenían como principio una vida evangélica, que incide en la pobreza, y una vida ortodoxa. Fundan iglesias conventuales y están presentes en la universidad, sustentados en los principios de mendicidad, fraternidad, imitación de los apóstoles, organización en un régimen centralizado, internacionalidad, servicio al Papa, urbanización y unión al ministerio sacerdotal.

Foto: Archimadrid.

Lo que san Agustín aporta a la vida monástica, en palabras del padre Orcasitas, tiene que ver con el modo como vivió en comunidad. A raíz de su conversión renunció a su posición social como retórico del emperador e inicia su vida en comunidad, abrazando el celibato, sintiéndose libre de las ataduras del pasado. Una vida en comunidad cuya regla está basada en la vida de la primera comunidad cristiana, tal como relatan los Hechos de los Apóstoles, donde se hace una llamada a la unidad.

Principios de la espiritualidad agustiniana

Oración, interioridad-vida comunitaria y servicio a la Iglesia fueron definidos por el padre Orcasitas como principios de la espiritualidad agustiniana. Junto con ello ahondó en la dimensión de pastor de aquel que es reconocido como doctor de la Iglesia en 1295 por el Papa Bonifacio VIII. Un ser obispo que influyó en el episcopado del actual pontífice, que desde el inicio de su pontificado incidió en que nunca dejaría de ser agustino, de seguir el modo de ser pastor de San Agustín, resaltó el ponente.

«Para León XIV san Agustín es un referente espiritual y un ejemplo como pastor», afirmó su predecesor como general de la Orden de San Agustín. «Con vosotros soy cristiano, para vosotros soy obispo», recordó el padre Orcasitas, citando a san Agustín. Una forma de entender la Iglesia que influyó decisivamente en la teología del Pueblo de Dios en el Concilio Vaticano II y que está presente en el actual pontífice.

Foto: Archimadrid.

Unidad de la Iglesia

San Agustín destacó por su trasparencia en comunicar al pueblo los problemas surgidos y la solución dada. Un pastor que luchó por la unidad de la Iglesia, contra la división provocada por las herejías de su tiempo: maniqueísmo, donatismo y pelagianismo. Una realidad presente hoy en la Iglesia, que lleva al Papa actual a promover una Iglesia unida y comunitaria, como expresa en su escudo pontificio: «In Illo Uno Unum» («En el único somos uno»).

Un segundo punto presente en la pastoral agustiniana es la paz, un compromiso asumido por León XIV, por fidelidad al Evangelio. «Sin paz no hay felicidad posible», dice san Agustín, como recordó el ponente, que citó diversos ejemplos de esa incidencia en la paz por parte del santo de Hipona. León XIV basa su magisterio sobre la paz en san Agustín, resaltó. El santo afirmaba que hay que cultivar la paz interior para poder irradiarla hacia los demás; que la paz de todas las cosas es la tranquilidad del orden.

Otro elemento presente en la predicación de san Agustín es el de la pobreza y el hambre, presente en la vida de la humanidad a lo largo de la historia. Denuncia san Agustín que lo superfluo de los ricos es lo necesario de los pobres, profundizando igualmente en la relación entre la pobreza y el Juicio Final. El padre Orcasitas también recordó la reflexión de su fundador sobre la esclavitud y su empeño en combatirla. 

Un pensamiento que influye en el actual pontífice que encuentra en el santo de Hipona, en palabras del padre Miguel Ángel Orcasitas, «un modelo para regir la Iglesia desde el amor y el servicio».