Consagrada la basílica de María Auxiliadora: lugar para habitar, celebrar y transmitir la fe

La basílica de María Auxiliadora: lugar para habitar, celebrar y transmitir la fe

El cardenal José Cobo celebra una Misa de acción de gracias en la basílica menor de María Auxiliadora. «Lo que se eleva hoy es la presencia de una comunidad, la presencia salesiana, la presencia de una parroquia que anima la misión de la Iglesia en Madrid», ha subrayado

Luis Miguel Modino
El templo se llenó de fieles para este día especial. Foto: Luis Miguel Modino.
El templo se llenó de fieles en este día especial. Foto: Luis Miguel Modino.

La devoción a María Auxiliadora está muy presente entre aquellos que viven la espiritualidad salesiana. La mañana del domingo 19 de abril de 2026 el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, exalumno del vecino Colegio Salesianos Atocha, ha presidido una Misa de acción de gracias por la elevación a basílica menor de la parroquia santuario de María Auxiliadora, en la archidiócesis de Madrid. 

Una nueva basílica en Madrid se une a las ya existentes en la archidiócesis. En la capital se encuentran la catedral de Santa María la Real de la Almudena, la real basílica Colegiata de San Isidro, la real basílica de Nuestra Señora de Atocha, la basílica de San Vicente de Paul o de la Milagrosa, la basílica oontificia de San Miguel, la real basílica de San Francisco el Grande, la basílica de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli, la basílica de la Concepción de Nuestra Señora y la basílica Hispanoamericana de la Merced. A ellas se unen la basílica de San Lorenzo y la basílica de la Santa Cruz, en San Lorenzo del Escorial, y la basílica de la Asunción de Nuestra Señora, en Colmenar Viejo. 

El cardenal Cobo en un momento de su homilía. Foto: Luis Miguel Modino.
El cardenal Cobo en un momento de su homilía. Foto: Luis Miguel Modino.

Los salesianos se instalaron en la zona de Atocha a finales del siglo XIX y en 1966 recibieron del arzobispo Casimiro Morcillo la encomienda de construir la parroquia de María Auxiliadora, concluida en 1972. Ahora, tras el decreto firmado por el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de la Santa Sede el pasado 7 de octubre, leído al inicio de la celebración por el canciller secretario, Eduardo Aranda, se le concede el título y dignidad de basílica menor

Una celebración concurrida, con un templo abarrotado, que contó con la participación del obispo auxiliar de Toledo y secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Francisco César García Magán, en su niñez feligrés de esta parroquia, así como religiosos salesianos, sacerdotes diocesanos y diversas autoridades. 

Una nueva etapa 

Una celebración con la que se inicia, en palabras del arzobispo de Madrid, «una nueva etapa, un nuevo paso en la vida de esta parroquia y de esta comunidad». En ella se ha celebrado que «María Auxiliadora en medio de la Pascua nos señala a Cristo», algo que es mucho más que el edificio declarado Basílica Menor. En realidad, «lo que se consagra hoy, lo que se eleva hoy, no es el espacio, sino la presencia de una comunidad, la presencia salesiana, la presencia de una parroquia que anima la misión de la Iglesia en Madrid, la vocación de todo el pueblo de Dios que aquí acude», subrayó el cardenal. 

El  decreto del Dicasterio para el Culto Divino eleva el templo a Basílica Menor. Foto: Luis Miguel Modino.
El decreto del Dicasterio para el Culto Divino eleva el templo a Basílica Menor. Foto: Luis Miguel Modino.

En ese sentido, hizo ver que «el verdadero templo es el pueblo creyente que está construido sobre piedras vivas». Desde ahí dijo a los presentes que «vosotros sois las piedras vivas y la verdadera fuerza de esta basílica». Pero igualmente, «la necesidad de lugares donde la fe pueda habitarse, celebrarse y transmitirse», lo que ha llevado a la Iglesia a otorgar a este templo el título de Basílica Menor, que representa «un vínculo más estrecho con la sede de Pedro y con la Iglesia Universal», y con ello una responsabilidad especial. 

Un templo que «hace visible la comunión con el Papa y con toda la Iglesia que se extiende por todo el mundo» y que se supone «una apertura comprometida y muy radical», donde «late el corazón de la catolicidad», subrayó el arzobispo de Madrid. Una basílica que es llamada a «ser escuela de fe, casa de la liturgia viva celebrada con dignidad, lugar de devoción constante y también, no lo olvidemos, foco de evangelización», que sea «un espacio donde la palabra y los sacramentos deben ayudar a que quien llega se encuentre con Dios y con su Iglesia». 

Custodiar los valores de Emaús 

A la luz del pasaje de los discípulos de Emaús, leído en la celebración, ve el cardenal aquello que esta basílica está llamada a custodiar: «la escucha, la interpretación de la vida, el reconocimiento en el pan partido y el regreso a Jerusalén». En este pasaje, se hacen presentes «todos los hombres y mujeres que caminan con preguntas, con heridas y con tantas búsquedas», a quienes Jesús acompaña, haciéndose compañero de camino, diciendo «cuál es el estilo de Dios, un Dios que no se impone, sino que acompaña, que no aplasta, sino que ilumina, que no sustituye la libertad, sino que despierta preguntas». 

Desde ahí llamó a que la basílica sea «en medio de Madrid, un lugar que remite a una comunidad que exprese siempre que Cristo sigue caminando con su pueblo, con los vecinos y con los chavales del colegio. Una comunidad que lee la palabra y desde su luz aprende a releer la vida, una comunidad que celebra la Eucaristía ayudando a la gente a abrir los ojos, y donde el corazón se empieza a hacer de nuevo». Una basílica llamada a ser Jerusalén, «el lugar donde están reunidos los discípulos. Donde la fe se reconstruye, porque cada uno va llegando y diciendo: ¡hemos visto al Señor! Donde el Resucitado es reconocido en medio de los suyos». Un lugar donde «nacen nuevos testigos», destacó el arzobispo.  

Un momento de la celebración. Foto: Luis Miguel Modino.
Un momento de la celebración. Foto: Luis Miguel Modino.

El cardenal Cobo invitó a no dejar «de fomentar, de sostener y de hacer crecer la vida comunitaria entre vosotros para que suceda lo que sucedió en aquella comunidad de Jerusalén. No dejéis de sosteneros para que la vida comunitaria con los laicos, los sacerdotes, los consagrados y con los ministerios y consejos. Que esa vida crezca y florezca». Y que la basílica sea también «el punto de partida de la misión, un continuo lugar de envío», donde se forman los que anuncian, donde se reconstruye la esperanza y se reconoce la fuerza del bautismo, donde se forman laicos comprometidos al servicio del Evangelio. 

Una comunidad bajo la lógica del pan partido 

Un templo donde se celebra la Eucaristía, que se prolonga en la vida, y así ayude a quienes en ella la celebran a ser hombres y mujeres eucarísticos, a construir una comunidad eucarística, a ser personas que vivan según la lógica del pan partido: acoger, bendecir, partir y darse, afirmó el arzobispo. «Solo así, el templo de piedra se convierte en templo vivo y en una Jerusalén como la de aquellos distritos», dijo el cardenal Cobo. 

A María Auxiliadora de los cristianos la definió como aquella que nos conduce a Cristo, dado que «todo lo demás, por valioso que parezca, no alcanza a redimir al corazón humano». Por ello, «María nos va diciendo cómo ser comunidad que se hace templo de Dios». Su auxilio «no nos encierra ni nos lleva a nosotros mismos, sino que siempre nos lanza una misión con horizontes mucho más grandes», destacó. Ella auxilia desde la humildad, desde la maternidad, desde su forma de ser discípula. Desde ahí, esta basílica es llamada a hacer visible la humildad, la cercanía, la comunión y la misión. 

Un día para dar gracias, afirmó el párroco y nuevo rector de la basílica, padre Carmelo Donoso. En sus palabras finales agradeció la presencia del cardenal, que presidió la celebración, y a todos los que han participado de diversos modos en la preparación y en la misma celebración. Igualmente, a todos los que han contribuido para que el sueño se convierta en realidad, para concluir un camino iniciado por el cardenal Carlos Osoro y el padre Iñaki Lete, anterior párroco.