Una parroquia para que «nos conozcamos entre todos y que todos nos conozcan» - Alfa y Omega

Una parroquia para que «nos conozcamos entre todos y que todos nos conozcan»

Nuestra Señora Reina del Cielo, en el barrio de La Estrella, se resiste al envejecimiento de su población. Se vale de retiros y de un numeroso grupo de scouts para ofrecer una comunidad a los más jóvenes

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
El grupo scout es uno de los más numerosos de España.
El grupo scout es uno de los más numerosos de España. Foto: Nuestra Señora Reina del Cielo.

«Yo mismo fui uno de los primeros niños de la parroquia», afirma Juan Antonio Sánchez, párroco de Nuestra Señora Reina del Cielo, en el madrileño barrio de La Estrella, enfrente de Moratalaz. Cuando en los años 60 y 70 Madrid creció hacia el extrarradio, aquí se construyeron multitud de viviendas para un sin número de familias jóvenes con hijos. Y junto a ellas nació la parroquia, erigida en 1971, a cargo de los Agustinos de la Asunción, una congregación religiosa de origen francés. 

«Aquí hice la Primera Comunión y aquí nació también mi vocación», recuerda Sánchez, al que la providencia ha llevado a ser el párroco de su parroquia de toda la vida. Testigo en primera persona de la evolución del barrio, cuenta que «la gente de mi edad se ha tenido que ir a otras zonas porque la vivienda es cara. La población ha envejecido y no se está renovando mucho, aunque poco a poco están viniendo a vivir algunas familias jóvenes». 

Aun así, la parroquia alberga desde sus inicios uno de los grupos scout más numerosos de España, hoy con cerca de 600 niños y jóvenes. «Es una realidad fuerte desde hace décadas. Se reúne tres sábados al mes y tiene actividades y campamentos en Navidad, Semana Santa y verano. Funciona con principios cristianos y también transmite valores humanos como el trabajo en equipo y el sacrificio», dice Sánchez. 

No se acaba ahí la labor con los jóvenes, pues cuentan con los retiros de Effetá y se están planteando abrir los retiros Bartimeo, en la estela de los retiros de Emaús de hombres y mujeres, «que están dando mucha vida a la parroquia, porque están muy implicados». También hay un grupo de novios que acaba de echar a andar por iniciativa de los mismos jóvenes. De momento son once parejas «que nos han pedido formación para vivir de manera cristiana su relación y su futuro matrimonio». 

Como complemento en el ámbito de la oración, existe en Reina del Cielo un grupo especial para rezar por los sacerdotes, otro vinculado a la Renovación Carismática y otro de madres que rezan por sus hijos. Y están las cerca de 80 mujeres de Relación y Encuentro, viudas o solas, que se reúnen una vez a la semana para compartir un rato de formación y que ha permitido entablar grandes amistades entre ellas.

Eucaristía de envío de todas las realidades parroquiales.
Eucaristía de envío de todas las realidades parroquiales. Foto: Nuestra Señora Reina del Cielo.

En la pastoral social, las voluntarias de Cáritas atienden las necesidades de la gente dos días por semana. «Podemos decir que hemos podido facilitar oportunidades laborales para algunas personas», dice el párroco, que incluye además entre la labor caritativa el asesoramiento legal para la regularización de inmigrantes. 

Esta visión solidaria no se queda en la parroquia, pues gracias a la generosidad de los feligreses se costea la nómina de una empleada de un comedor social que llevan unas monjas en Vallecas, al que además periódicamente se envía dinero y alimentos. Y en este sentido también trabajan las mujeres de Betania, que cosen ropa para niños del tercer mundo. 

Vista así, la realidad de una parroquia con tantas actividades y grupos podría parecer un puzle de mil piezas difíciles de encajar una con otra. Para evitar una posible dispersión y dar cohesión y unidad a la pastoral, los agustinos de la Asunción se valen de varios elementos catalizadores. Dos de ellos son la asamblea parroquial, que se reúne tres veces al año, y el consejo permanente, más reducido, que lo hace una vez al mes. Sus miembros trabajan las indicaciones que llegan desde la diócesis, incluidas las cartas del arzobispo, «para ponernos al día y para remar en la misma dirección juntos», cuenta el párroco. 

En esta línea, Reina del Cielo acoge una vez al año una Eucaristía de envío de todas las realidades parroquiales. Y todo se completa con una fiesta parroquial abierta a todos los vecinos del barrio, que sirve «para conocernos entre todos y para que todos nos conozcan».