Una parroquia «para que los de dentro salgan y los de fuera entren»
Nuestra Señora del Carmen, en Pozuelo de Alarcón, cuida la fe y el compromiso de los fieles y sale también a buscar a los alejados. «Queremos que todo
el mundo se sienta como en casa», afirma el párroco
Aunque Pozuelo de Alarcón es uno de los municipios con la renta per cápita más alta de España, la realidad del entorno de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen es muy diferente. «Aquí hay de todo», explica el párroco, Jesús Mateos. «Por un lado existen viviendas que se levantaron cuando se hicieron las vías del tren, ocupadas en un primer momento por familias de ferroviarios; pero, por otro, con el tiempo, surgieron un montón de viviendas unifamiliares para familias de clase media o media alta», añade.
Todo eso influye en una parroquia que tiene ya 125 años de vida y para la que la pandemia por el coronavirus, en el año 2020, supuso «un punto de inflexión». Cuenta Mateos que de ese brete surgió el proceso de conversión pastoral en el que se encuentran ahora mismo, un itinerario en el que han desarrollado una estrategia basada en visión, misión y valores.
«La visión es que los de dentro salgan para que los de fuera entren», esboza a modo de titular. «Es decir, queremos pasar de una parroquia de conservación a una evangelizadora, una comunidad con los pies en la tierra, que escucha a Dios y que escucha a los demás para anunciar el Evangelio», abunda.

Para ello, el consejo pastoral busca cultivar en todas sus actividades los valores de la familiaridad, la alegría, el dinamismo, la escucha, la pluralidad y la solidaridad; y eso se traduce en una misión que se traduce en actividades de toda índole. En el terreno del discipulado está toda la catequesis, desde la infancia hasta la edad adulta, lo que incluye la atención a varios colegios de la zona, campamentos, grupos de adolescentes y jóvenes. También la formación de adultos que se acercan a la fe, un fenómeno al alza en toda la diócesis.
En tareas de servicio, Cáritas ofrece acogida y acompañamiento a cerca de 80 familias, «a las que queremos hacer sentir no solo como destinatarias de la solidaridad, sino como parte de la comunidad», dice el sacerdote. Nuestra Señora del Carmen facilita además clases de apoyo escolar y presta atención a cuatro residencias de ancianos. Como curiosidad, impulsa el proyecto Hilvanes Solidarios, formado por personas que cosen para las misiones y que ya han enviado 250 casullas fuera de nuestras fronteras.
Otro de los objetivos que se ha propuesto Nuestra Señora del Carmen es «hacer familia», dice Mateos. Aquí se enmarcan iniciativas tan dispares como los anderos que sacan a la Virgen en procesión en su fiesta, la cabalgata de Reyes Magos o el voluntariado familiar, pasando por los grupos para matrimonios de Proyecto Amor Conyugal.

En cuanto a la evangelización, «queremos recuperar a todas esas personas que ya no vienen por la iglesia», dice Mateos. Sitúa en unas 2.500 las personas que acuden a Misa habitualmente, cuando su territorio abarca a 30.000. «No nos podemos quedar tranquilos cuando hay tanta desproporción», señala. Para llegar a los alejados se valen de retiros de primer anuncio como Emaús o Bartimeo, promovidos por laicos que han interiorizado la corresponsabilidad como el modo idóneo de participar en la vida eclesial.
Por último, está la faceta celebrativa que ensalza la vida sacramental como culmen de toda actividad. En este templo se concreta en un buen número de Misas a la semana y muchos fieles pidiendo el sacramento de la Confesión, además de un momento de alabanza comunitaria a la semana.
Este acento en la unidad se subraya especialmente en el Día de la Parroquia, una jornada anual de encuentro entre todas las realidades que la vertebran. «Lo hacemos en la calle y sacamos el Santísimo, comemos juntos, hay actividades para todos. Queremos que todo el mundo sepa y viva que en la parroquia uno se puede sentir como en casa», concluye el párroco.