Tras las huellas de un salesiano explorador - Alfa y Omega

Tras las huellas de un salesiano explorador

Un siglo después, los glaciares que fotografió Alberto de Agostini han retrocedido notablemente. Lo constata en el Museo Misiones Salesianas Postales de hielo, de Alfredo Pourailly y Cristian Donoso

Rodrigo Moreno Quicios
Pourailly muestra la evolución del glaciar Negri.
Pourailly muestra la evolución del glaciar Negri. Foto: Rodrigo Moreno Quicios.

Alberto de Agostini fue un salesiano y montañista nacido en Italia en 1883, que exploró por vez primera un sinfín de glaciares y puso los nombres de gran parte de la geografía de Tierra de Fuego, en el extremo sur de América. De hecho, da nombre al Parque Nacional Alberto de Agostini, en Chile, pues allí tuvo lugar el grueso de sus expediciones. Era hermano de Giovanni de Agostini, fundador de la editorial especializada en divulgación geográfica. Más de un siglo después de la llegada del misionero a Punta Arenas en 1910, los chilenos Alfredo Pourailly, director de cine y fotografía, y Cristian Donoso, explorador, quisieron ubicar los puntos desde los que el italiano había fotografiado los glaciares y plasmar cómo habían cambiado por el calentamiento global. De poner sus instantáneas junto a las antiguas surgió Postales de hielo, una exposición que se puede ver hasta el 31 de julio en el Museo Misiones Salesianas, sede invitada al festival PhotoEspaña.

Esta exposición cerrará el ciclo La aventura valdrá la pena: 150 años de misiones salesianas y, según explicó Alfredo Pourailly en la inauguración, muestra «lo que permanece y lo que desaparece». Por ejemplo, el glaciar Marinelli, uno de los que de Agostini fotografió y que estos dos exploradores supieron encuadrar desde la misma posición, «es de los tres glaciares que más han retrocedido en el hemisferio sur fuera de la Antártida». En un periodo de 104 años ha perdido 15 kilómetros de longitud. Y, al mismo tiempo, existe «toda una flora que, a pesar de la inclemencia del clima, sigue manteniéndose ahí». Y que incluso ha colonizado zonas antaño heladas.

En el Museo Misiones Salesianas se aprecia la reducción del glaciar Marinelli.
En el Museo Misiones Salesianas se aprecia la reducción del glaciar Marinelli. Foto: Rodrigo Moreno Quicios.

«Para capturar la imagen» del glaciar Marinelli tuvimos que estar todo el día esperando a que las nubes se abriesen», explica Pourailly, pues su trabajo buscaba, aparte de «encontrar el sitio», «que las condiciones lumínicas se pareciesen a las que Alberto de Agostini tuvo». Su compañero, Donoso, añade que la centenaria placa de vidrio que antaño tomó de Agostini «era el único respaldo de esta imagen». «Si se nos caía, se acabó la foto», confiesa entre risas. Por lo que, antes de comenzar esta expedición en 2017, escanearon cada pieza. «Fue para nosotros un verdadero GPS para encontrar los lugares», algo que lograron siguiendo «el perfil de las montañas».

Todo con la feliz casualidad de que, como explica Donoso, «fondeamos con el velero»  el glaciar Marinelli «en el mismo lugar que fondeó Alberto de Agostini», lo que se aprecia al yuxtaponer ambas imágenes. Después, «pudimos identificar el mismo árbol» que sale en la placa apenas unos centímetros más alto debido a que la vegetación aquí crece muy poco a poco. Entre una foto y otra «hay un siglo», valora el chileno, «pero en términos planetarios es una fracción de tiempo ínfima».

Bucear en la historia

Cristian Donoso nos cuenta que, antes de realizar esta expedición siguiendo los pasos de Alberto de Agostini , «fuimos al museo salesiano de Punta Arenas». «Allí había más de 10.000 fotografías y ninguna tenía información de dónde había sido registrada». Por ello, para documentarlas, «tuvimos que echar mano de la literatura». Por suerte, el explorador salesiano «era muy prolífico y publicó más de 30 obras». Apoyándose además en su diario de bitácora, «pudimos determinar por qué sitios había pasado». 

No está de más recalcar que en 1910 «todavía no existía la fotografía satelital y la única forma de entender las macroformas del territorio era accediendo personalmente». Por tanto, «para cuando llega Alberto de Agostini al estrecho de Magallanes, había grandes espacios de la cartografía que tenían rotulado “inexplorado” y él se lanza a definir qué había ahí». Fruto de aquel empeño, no solo trajo a Chile «todo el montañismo que venía naciendo en Europa», sino también «la vanguardia de la fotografía de la época y del cine». De hecho, «el primer documental que se rodó en el país lo hizo este sacerdote» y se titula Tierras magallánicas.

Donoso sobre un mural con una imagen de De Agostini.
Donoso sobre un mural con una imagen de De Agostini. Foto: Rodrigo Moreno Quicios.

Por último, Mariano García, director del Museo Misiones Salesianas, señala que esta cuarta exposición, con la que el espacio clausura el 150 aniversario del primer envío de misioneros de la congregación, «puede hablar del cuidado de la casa común y del compromiso con el planeta». El claro retroceso de los glaciares «evidencia que el cambio climático existe». Más allá de lo medioambiental, visibiliza la labor de los salesianos hace un siglo, pues De Agostini, aparte de nombrar al territorio, administró el Bautismo a los indígenas yámana, alacalufes, tehuelches y araucanos.