Tierra de Eucaristía - Alfa y Omega

Tierra de Eucaristía

Durante este mes de junio, son numerosas las expresiones públicas de fe en toda España, particularmente ligadas a la solemnidad del Corpus Christi y a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Custodia de Arfe, durante la procesión del Corpus Christi en Toledo.

Una de las más antiguas manifestaciones de la fe católica que han llegado hasta nuestros días es la exposición permanente del Santísimo Sacramento que se realiza en la catedral de Lugo, desde hace más de mil años. El pasado domingo, tuvo lugar allí la ceremonia de la ofrenda del Antiguo Reino de Galicia al Santísimo Sacramento, acto que pone fin a las celebraciones del Corpus Christi en la ciudad lucense. El obispo de Lugo, monseñor Alfonso Carrasco Rouco, tras la ofrenda presentada por el alcalde de la ciudad, afirmó que, «en estos días en los que la cercanía y la atención al que sufre y al necesitado son una urgencia evidente en nuestra sociedad, necesitamos de nuevo algo más que un ejemplo o una simple enseñanza sobre nuestros deberes. Necesitamos la presencia amiga de Aquel que, entregándose por nosotros, nos ha testimoniado el amor más grande, despertando nuestro ser a una fe y a una esperanza viva en Dios». Por este motivo, subrayó la necesidad de ver, «en la humildad escondida del sacramento de la Eucaristía, la sabiduría y el amor más grande, el bien más sagrado, el corazón mismo del mundo. Es ciertamente una Presencia escondida, pero abierta a quien sepa valorar este Amor más que todas las riquezas del universo, y descubrir al mismo tiempo con estupor que también nuestra persona vale para Él más que todas las riquezas y merece todos los sacrificios».

En la homilía de la Eucaristía, en la que concelebraron el cardenal arzobispo de Madrid, don Antonio María Rouco Varela, y los arzobispos de Santiago de Compostela y de Oviedo, así como los obispos de todas las diócesis gallegas, monseñor Alfonso Carrasco hizo referencia al privilegio que singulariza a la catedral de Lugo, la exposición permanente del Santísimo Sacramento: «La presencia del Señor, que está con nosotros todos los días y que contemplamos en el Santísimo Sacramento, ilumina toda nuestra humanidad, renovándonos con un aliento de verdad y de amor. El sentido de la justicia, el respeto ante la dignidad y los bienes fundamentales del prójimo, se salvan y fortalecen así; pues las tentaciones del egoísmo, de la deshonestidad y la indiferencia, quedan vencidas, una y otra vez, cuando se está cerca de Cristo en la Eucaristía».

Precisamente el mes de junio, en el que se celebra la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, es un tiempo propicio «para que os acerquéis a Jesucristo y descubráis lo que Él quiere de nosotros», según afirma monseñor Carlos Osoro, arzobispo de Valencia, en su última carta: Un corazón como el de Jesucristo. «Es en su Corazón, lleno de misericordia —subraya monseñor Osoro—, donde encontramos a quien es capaz de extraer de cualquier situación de nuestra vida un bien». En realidad, «quien mejor entiende esto es el que está sediento de la misericordia de Dios».

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús no se puede contemplar como una muestra superficial de una piedad vacía: «Puede tomarse esta proposición que os hago como una propuesta al culto y a la devoción, quizá con contenidos muy vacíos, pero mi propuesta va mucho más al fondo: os invito a que sumerjáis vuestra vida en el misterio del amor de Dios, de ese amor que se nos ha mostrado en Jesucristo», pues solamente se puede ser cristiano «dirigiendo la mirada a la Cruz de nuestro Redentor: estamos ante la manifestación del amor más grande. Esta experiencia nos ayuda a recordar siempre que Él cargó con todos los pecados por nosotros, por mí. De este amor está necesitado nuestro mundo».

Y sólo un amor así es capaz de renovar la faz de la tierra: «Nosotros sabemos, por experiencia personal, las transformaciones que ese amor hace en nuestras vidas y en las de los demás. Vivimos unos momentos delicados, en los que muchos hombres y mujeres que están a nuestro lado necesitan recibir en sus vidas la buena nueva del amor, con gestos, con obras, con la escucha, con la cercanía, con la acogida sincera». Y todo porque, a fin de cuentas, «estar en Cristo Jesús significa ya sentarse en los cielos. Es en el Corazón de Jesús donde se expresa el núcleo esencial del cristianismo, porque se nos entrega toda la novedad revolucionaria del Evangelio: el Amor que nos salva».

Fiesta de Espigas

También es tradicional, en muchos lugares de España, la celebración de la Vigilia de Espigas, a cargo de la Adoración Nocturna Española. Este año, la fiesta diocesana de Espigas de la archidiócesis de Sevilla tendrá lugar en la ciudad de Alcalá de Guadaíra. Este evento, que cada año tiene lugar en una localidad diferente, ha sido otorgado a esta ciudad en razón del Año Jubilar de Santa Clara, que Benedicto XVI concedió por el VIII Centenario de la Consagración de la Fundadora de la segunda Orden franciscana. Tendrá lugar la noche del 23 al 24 de junio, en el santuario de Nuestra Señora del Águila, y será presidida por el obispo auxiliar de Sevilla, monseñor Santiago Gómez Sierra. Es otra muestra más de que España es, además de tierra de María, tierra de Eucaristía.