50 españoles en la Jornada del Enfermo en Nazaret

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Un grupo de la Hospitalidad Jesús de Nazaret, en la basílica de la Anunciación. Foto: Hospitalidad Jesús de Nazaret

Cada tres años, la Jornada Mundial del Enfermo se celebra de forma extraordinaria en un santuario mariano. Cuando Benedicto XVI decidió en 2013 que la de 2016 fuera en Nazaret, a muchos les extrañó. Para Ana Palacios, sin embargo, «fue profético, porque el Papa vio que los enfermos pueden y deben ir a Tierra Santa» y visitar los lugares «donde el mismo Señor los acompañó» en su sufrimiento.

Palacios es la directora de la Hospitalidad Jesús de Nazaret, una asociación privada de fieles que organiza peregrinaciones con enfermos. Ahora está en Nazaret con 50 personas, entre ellas 19 que usan silla de ruedas «y tienen dificultades importantes». A esta peregrinación, que ha salido de la diócesis de Madrid, se han sumado peregrinos de otros lugares de España. Son, junto a un pequeño grupo de italianos, los únicos enfermos que están compartiendo con la delegación de la Santa Sede la mayoría de las celebraciones litúrgicas: la Misa del lunes en Belén, la del martes en el Santo Sepulcro, la de mañana en la basílica de las Bienaventuranzas; y, por supuesto, la celebración solemne de la Jornada del Enfermo, hoy, en la basílica de la Anunciación de Nazaret.

«Los enfermos se han unido con muchísima ilusión a esta experiencia», asegura. «El primer objetivo de la peregrinación es el encuentro con el Señor. Es una iniciativa preciosa, un regalo de Dios y un momento de una eclesialidad enorme».

Palacios espera que la experiencia de la Hospitalidad Jesús de Nazaret anime a otros a organizar enfermos con enfermos: «Tierra Santa es para todos».