10.000 peregrinos acuden a la Jornada Mariana de las Familias en Torreciudad

Colaborador

Monseñor Francisco Pérez presidió el sábado la Eucaristía en la vigésimo cuarta Jornada Mariana de las Familias de Torreciudad, Huesca. Se celebraba ese día la Exhaltación de la Cruz, fiesta que precede a Nuestra Señora de los Dolores, y el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela resaltó que, «en la Madre Dolorosa que estaba al pie de la cruz, encontramos el más perfecto equilibrio entre el amor y el dolor», ingredientes que nunca faltan en la vida de la familia cristiana

El arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, monseñor Francisco Pérez, ha presidido este año la la Jornada Mariana de la Familia en el santuario de Torreciudad (Huesca), un evento que reunió el sábado a cerca de 10.000 personas procedentes de toda la geografía nacional, en un ambiente festivo, bajo el lema La familia, formadora de valores humanos y cristianos.

Los participantes procedían principalmente de Cataluña, Aragón, Madrid, Valencia y Navarra, comunidad de la que ha venido un numeroso grupo de fieles para acompañar a su arzobispo en la jornada. También asistieron familias andaluzas, murcianas, gallegas, vascas, castellanas y asturianas. El automóvil particular ha sido el medio de transporte más extendido, aunque bastantes grupos se desplazaron en alguno de los cerca de 100 autobuses que llegaron al santuario, en viajes de dos días organizados por diversos centros educativos, asociaciones juveniles y parroquias. Es el caso de Noé y Lola, que con la pequeña Candela vinieron desde Murcia por primera vez y pernoctaron en Monzón, o la familia Barbés Cañal, llegados con sus seis hijos desde Gijón por quinta vez consecutiva.

Una colorida ofrenda

En representación de los participantes, la familia Soteras Escartín, de Zaragoza, inició los actos del día con la lectura de la Oración de las Familias, a la que siguió una colorida ofrenda a la Virgen: centros de flores, alimentos destinados a familias necesitadas, espárragos de Navarra, un jamón de Teruel, imágenes de Santa María, navajas gallegas, aceite y olivas de Andalucía, miel de La Alcarria, unos guantes de portero de fútbol y un brazalete de capitán, un plantón de olivo de Jaén, paños de ganchillo, piezas de cerámica granadina, embutidos de Vic (Barcelona), caramelos artesanales polacos… fueron algunos de los regalos que las familias traían para mostrar el cariño a Nuestra Señora. Grupos de niñas que van a hacer la Primera Comunión este año ofrecieron también trabajos manuales elaborados por ellas mismas. El Ayuntamiento de Secastilla, municipio al que pertenece Torreciudad, trajo aceite, vino, uvas y repostería artesanal, mientras que la asociación RedMadre de Granada ofreció una canastilla de recién nacido para el primer bebé que la necesite de la comarca del Somontano de Barbastro.

«Equilibrio entre el amor y el dolor», en María

En la Eucaristía, al aire libre, cantaron los coros de los colegios Miravalles y El Redín de Pamplona, acompañados por la organista titular del santuario, Maite Aranzábal. Durante la homilía, y en referencia a la liturgia del 14 de septiembre que se dedica a la Cruz de Cristo, monseñor Pérez dijo que «amor y dolor son dos medios círculos que unidos forman un anillo de comprensión, misericordia, perdón, fidelidad, generosidad, fecundidad y donación total, y dentro de ese círculo se enmarca la vida de la familia cristiana». También resaltó que, «en la Madre Dolorosa que estaba al pie de la cruz, donde colgaba Jesús, encontramos el más perfecto equilibrio entre el amor y el dolor: María nos enseña a vivir con la cruz de cada día».

En unas declaraciones previas, el arzobispo de Pamplona lanzó un mensaje de apoyo y solidaridad con las familias que sufren las consecuencias del paro, y recordó la ayuda económica callada que realiza Cáritas en muchos lugares con familias amenazadas de desahucio. «La Iglesia debe ser solidaria con todos -afirmó-, y esforzarse para que nadie quede fuera de la mesa común que es la fraternidad».

Mensaje del Papa

El Papa Francisco envió un mensaje a los participantes, y les exhortó «a dejarse guiar siempre por la Virgen María», y a «colaborar en la construcción de un mundo cada vez más justo, fraterno y solidario, centrado en Dios, que comienza en el seno de cada hogar cristiano».

La jornada concluyó con el tradicional ofrecimiento de niños a la Virgen María para pedir su protección, el rezo del Rosario con una plegaria por los parados, por la paz en Siria y por el comienzo del nuevo curso, y la Bendición con el Santísimo.

En la organización del evento colaboraron más de 150 voluntarios, ofreciendo su ayuda en los aparcamientos y accesos al santuario, en la guardería, en la información a los peregrinos, en la distribución de folletos y sillas y en el parque infantil. Varios sacerdotes atendieron a lo largo del día los confesonarios repartidos por distintas zonas del recinto. El desarrollo de la jornada también pudo seguirse a través de internet.