Un juicio de fondo sobre el viaje - Alfa y Omega

Andábamos cada uno haciendo nuestra interpretación, pero ha sido el propio León XIV quien nos brinda la clave. En la primera audiencia general tras el viaje, observa que el deseo de escuchar al Papa en sociedades como la nuestra «no es algo que se pudiera dar por sentado, y merece una reflexión». Por un lado, expresa la fe del pueblo que sigue viva, por otro, manifiesta «la necesidad generalizada de reencontrarse unidos sobre un fundamento verdadero y profundo, no ideológico ni de interés parcial». En último término, ese fundamento solo puede ofrecerlo Cristo. En este viaje se ha puesto de manifiesto que «el Evangelio, a través de las necesarias inculturaciones, puede transmitir ese cimiento a la vida de los pueblos […] porque su mensaje responde plenamente a la búsqueda de la verdad y a la sed de justicia». 

Al referirse a las etapas de Madrid y Barcelona se refiere a «un singular encuentro de lo antiguo y lo moderno, de la tradición católica y la cultura contemporánea», algo que identifica el carácter propio de Europa, y que el Papa considera una realidad «actual y no superada». Es un patrimonio que debemos custodiar, no para visitarlo en un museo, sino para invertirlo en los desafíos de hoy. Estos días hemos visto la necesidad de muchas personas «de escuchar en la voz del Papa el Evangelio de la esperanza para esta humanidad nuestra de hoy», tan herida y, al tiempo, llena de búsqueda y de deseo de bien. Al hilo de lo vivido en Canarias, León XIV subraya que «estamos llamados a releer el Evangelio en el mundo de hoy, intercambiándonos los dones de nuestras respectivas culturas y, en especial, los frutos que produce en ellas la fecundidad del mensaje de Cristo». Es importante que, a través de la emoción, se abra paso este juicio del Papa como brújula para el camino.