Un capellán por cada equipo de la NBA

José Calderero de Aldecoa

Una hora antes de cada partido, el capellán de los Lakers invita a un rato de oración a todos los jugadores. Rick Harville suele llevar 15 biblias para repartir entre los jugadores, pero si se enfrentan a los Oklahoma City Thunder, sabe que debe llevar material extra, porque acuden también los jugadores del equipo contrario casi al completo. Todos los equipos de la NBA tienen capellán. Los momentos de oración son también de reflexión. No se reza por el resultado del partido. «En las charlas siempre salen a relucir los temas importantes de la vida y asuntos relativos a la fe. La asistencia es voluntaria pero el capellán siempre cuenta, por lo menos, con 5 jugadores», cuenta Harville

Muchos Papas han considerado la actividad deportiva como un instrumento educativo en las virtudes humanas. La Santa Sede está tan concienciada de los valores deportivos que incluso creó, en junio de 2012, un dicasterio de Cultura y Deporte con el objetivo de «definir nuevas líneas de acercamiento cultural al fenómeno deportivo».

Esto ya lo tenían claro mucho antes en la NBA. Desde febrero de 1979 cada equipo de la liga de baloncesto americana tiene su propia capellán, tal y como revela Antonio Martín, de la Agencia EFE, en su blog alojado en el diario Marca. Una hora antes de cada partido, los jugadores de ambos equipos están invitados a rezar juntos en una improvisada capilla.

Los Angeles Lakers, equipo en el que juega el español Pau Gasol, cuenta también con su propio capellán, el pastor evangélico Rick Harville, que llegó al equipo hace 28 temporadas, explica del español: «Se le ve que es buen tipo. Todos le quieren. Ha hecho un trabajo impresionante aquí», dice sobre Gasol.

El capellán cuenta con aproximadamente 15 Biblias para repartir entre los asistentes. Durante la oración y la predicación de Harville, no se habla de baloncesto. Siempre salen a relucir los temas importantes de la vida y asuntos relativos a la fe. También hablan de los problemas o de las preocupaciones de los jugadores.

A esta cita con el capellán, están invitados todos, también los jugadores del equipo contrario. Normalmente son pocos contrincantes los que se suman a la oración, excepto cuando Los Lakers se enfrentan al equipo Oklahoma City Thunder, en el que juega el también español Serge Ibaka: «Casi todo el equipo viene a rezar. Son una familia muy unida», asegura Rick a Antonio Martín.

La dinámica del encuentro es sencilla. El capellán de los Lakers suele repasar un pasaje bíblico durante 10 o 12 minutos y luego siempre deja espacio para preguntas o reflexiones, con la intención de crear un diálogo con los jugadores. Después, el equipo se va al calentamiento previo al partido. El capellán, que figura como empleado de los Lakers no cobra por esta labor. «Esto es voluntario. Y para mí es una bendición», asegura. Normalmente, a la oración previa, suelen acudir unos 5 jugadores del equipo, algunas veces más.

El capellán también habla con el señor Martín de su relación con los jugadores: «Estas personas depositan su confianza en mí y en ocasiones desarrollamos una relación fuerte. Ahora tenemos a gente nueva en el equipo y tardas en crear ese vínculo, pero al final saben que sus más íntimas confesiones no salen de esta habitación».

Un cardenal en el entrenamiento

El miércoles 30 de marzo de 2011, Los Angeles Lakers recibieron en el entrenamiento al arzobispo local, monseñor José Gómez, y al cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima (Perú), quien en su juventud formó parte de la selección peruana de baloncesto. El equipo de la NBA invitó al entrenamiento a monseñor Gómez, que asistió acompañado por el cardenal Cipriani.

El entonces entrenador Phil Jackson y todos los jugadores, incluyendo a las estrellas del equipo Kobe Bryant y Pau Gasol, recibieron con agrado la visita de los prelados católicos, con los que estuvieron conversando.

José Calderero @jcalderero