La expectación por la visita de León XIV va aumentando, todavía más ahora que ya se conoce el programa oficial. En el caso de los jóvenes, protagonistas de uno de los actos centrales en Madrid, la Vigilia de la tarde-noche del sábado 6 de junio, podemos decir que tienen mucho hype, que les llegará el aura del Papa.
Madrid, el Papa y los jóvenes
La historia de los últimos papas y los jóvenes en Madrid ha vivido momentos de subidón, que se decía tiempo atrás. La jerga juvenil cambia de modo constante, pero parece que no es esa la única novedad. En los últimos tiempos se habla de un mayor interés de los jóvenes por lo religioso.
Por encima de opiniones, los datos, como ha recogido en un estudio reciente la Fundación SM, nos dicen que, en cinco años, entre 2020 y 2025, el porcentaje de jóvenes que se identifica como católicos —incluidos los no practicantes— ha pasado del 31,6 % al 45 %. Frente a ello disminuye el número de los que asumen posiciones agnósticas o no creyentes.
Ante estos cambios culturales y de la vivencia religiosa podemos especular sobre lo que puede pasar el 6 de junio en la plaza de Lima. Aunque a los que ya vamos cumpliendo años nos parezca que fue ayer cuando los jóvenes llenaban Cuatro Vientos para encontrarse con Juan Pablo II o Benedicto XIV, hoy estamos ante algo completamente diferente.
Mosaico religioso
El modo de entender la vida y la religión que los jóvenes tenían en aquel momento en poco se parece con lo que pasa por la mente de quienes estarán el 6 de junio frente a León XIV. De hecho, como en muchas otras facetas de la vida, los jóvenes viven hoy la religión como un mosaico, una suma de diversas facetas que tienen que ver con elementos espirituales de diversos tipos, que, en su caso, combinan sin ningún problema.
Una vivencia religiosa distante de compromisos que podríamos relacionar con la construcción del Reino de Dios, es decir, de buscar un mundo mejor para todos. Podemos decir que son formas de entender lo religioso distantes de aquello que León XIV predica en su magisterio. La preocupación del pontífice con la comunión, la unidad y la paz son prioridades en su primer año de pontificado. Frente a ello, el individualismo es un condicionante importante en la vivencia de lo religioso de las generaciones más jóvenes.
Posturas diferentes que no deben impedir que el aura de León XIV llegué a las centenas de miles de jóvenes que se esperan en la Vigilia. Jóvenes que siguen viviendo estos momentos, aunque lo llamen de forma diferente, como un subidón. No olvidemos, aunque esos parámetros no siempre se pueden aplicar a la juventud del tiempo en que vivimos, que momentos con la Vigilia siempre fueron oportunidades para explicitar vocaciones diversas o sentir la necesidad de una mayor comunión con la Iglesia que lleve a un compromiso comunitario concreto.
El precedente del Jubileo
En el primer año de pontificado, el Jubileo de los Jóvenes puede ser considerado el gran momento en que estos sintieron el aura de León XIV. Siguiendo a san Agustín les invitaba a buscar «la verdad que no defrauda, la belleza que no pasa», que llevó al santo de Hipona a encontrar a aquel que ya lo estaba buscando: Jesucristo. Eso porque «no hay amistad que sea fiel si no es en Cristo», en palabras de San Agustín, que llamaba en el Sermón 336, 2, a amar a Dios en el amigo.
En una sociedad donde muchos, una actitud también presente entre los jóvenes, se conforman con ir tirando, algo sobre lo que advertía san Pier Giorgio Frassati, León XIV llamaba en Tor Vergata, a intensificar el vínculo con Jesús para alcanzar amistades sinceras, generosas y verdaderas. Es desde ahí que los jóvenes pueden decidir para llegar al bien, una necesidad en ciertas etapas de la vida, que tiene que ver con los caminos a seguir ante la llamada de ese Dios que siempre sale a nuestro encuentro.
En los momentos en que el Señor se hace presente en la vida de cada uno, y la Vigilia será momento en que muchos jóvenes experimentarán esa presencia, existe la posibilidad de que cambie la existencia de cada uno a partir de Aquel «que ilumina nuestros afectos, deseos y pensamientos», como afirmaba el Papa en la misa del 3 de agosto de 2025. Una oportunidad, y estas son palabras del papa Francisco en la JMJ de Lisboa, para «confrontarse con grandes preguntas que no tienen […] una respuesta simplista o inmediata, sino que invitan a emprender un viaje, a superarse a sí mismos, a ir más allá». Se trata de pasar del hype al seguimiento. Un paso que algunos jóvenes darán el 6 de junio en la Castellana de Madrid.