Pedro Simón, eres mi héroe - Alfa y Omega

Este verano he leído a Pedro Simón. No suelo tener tiempo para elegir mis lecturas; y menos para no pasar la mirada en diagonal por las páginas de los libros que caen en mis manos. Pero durante diez días he escogido cinco a mi antojo y los he saboreado. Tenía ganas de leer a Simón, porque sus artículos siempre me emocionan. Sabe como nadie diseccionar las emociones humanas y lo hace como pocos últimamente: con el verdadero poder de las palabras. He arrancado con Los ingratos y no he podido continuar la saga. Se me han encogido el alma, el corazón, los recuerdos, las ingratitudes, mis vecinos de la infancia, mi falta de consideración, las prisas que me aíslan de lo importante. Cada página es un homenaje a la infancia, a las personas que cuidan, a aquellos que olvidamos cuando ya no son necesarios. Pensaba en mi amiga Sandra en cada letra; ella, su pueblo, sus vecinas. Y la consiguiente paliza a la pobre para que se lea el libro, no puede no hacerlo. Nunca me leerá Pedro Simón, pero chico, ya has cumplido tu misión como escritor. Has generado la belleza de la emoción. Qué más.