Si la parroquia de al lado no funciona, la tuya tampoco - Alfa y Omega

La comunión, el deseo de caminar juntos, de evangelizar en la misma sintonía es fundamental en la vida de la Iglesia. Un deseo de la Iglesia de Madrid, como expresaba su arzobispo, el cardenal José Cobo en la misa que presidía este último domingo en la parroquia de San Juan Crisóstomo.

Un nuevo curso pastoral

Lo hacía en el ámbito del inicio del nuevo curso pastoral, que está dando sus primeros pasos. También ante la expectativa generada en torno a las líneas pastorales para el curso 2026-2027 y la reorganización territorial, que pretenden nortear la evangelización de la Iglesia de Madrid en los próximos meses.

En la homilía, el cardenal Cobo reflexionaba sobre el lema de esas líneas: Alcemos juntos la mirada. Estamos ante una propuesta que tiene como punto de partida el viaje del Papa León XIV en el mes de junio. No se trata solo de alzar la mirada, sino de ser conscientes que no puede hacerlo cada uno a un sitio, invitando a que «aprendamos a ir unificando nuestra mirada e ir aprendiendo también desde nuestras parroquias, desde nuestras comunidades, a construir fraternidades».

Es decisivo entender que no estamos solos y asumir que «no estamos en cada parroquia metidos, en cada grupo metidos, sino que la fraternidad nos alegra, y descubrimos que también el plan de Dios, el sueño de Dios, no es simplemente que estemos bien unos pocos, sino que las comunidades se reconozcan como Iglesia».

Generar puentes

Reconocerse como Iglesia solo es posible desde la comunión, desde la empatía por los otros, desde un crear sentimientos comunes con aquellos con los que compartimos una misma fe y unas mismas líneas pastorales. De hecho, subrayaba, y esa una advertencia urgente y necesaria, «ninguna parroquia vive para sí misma, ningún grupo vive para sí mismo». Frente a ello, llamaba a asumir que «vivimos para generar puentes entre nosotros».

Desde ahí no dudaba en resaltar que «es muy importante que cada parroquia mire a las que tiene alrededor». Una importancia que está detrás de la reorganización de los arciprestazgos en la archidiócesis de Madrid y del papel que a estas estructuras organizativas se las quiere dar. Se trata de entender que «una parroquia no funciona bien si la de al lado funciona mal, porque una comunidad o una familia no va bien si un hijo le va bien y a otro hijo le va mal».

La pregunta es si necesitamos en las parroquias «mirarnos unos a otros para ayudarnos, para reconocer que el plan de Dios se está haciendo por sí mismo». Se trata de cuestionarse sobre aquello que Dios está pidiendo a la Iglesia de Madrid en cada zona, en cada arciprestazgo, marcados en muchos casos por realidades similares, a las que se responde mejor en la medida en que esa tarea es asumida en común. El necesario trabajo evangelizador se fortalece desde la comunión, también entre unas parroquias y otras.